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Mouse-on-Mars  

Mouse On Mars

Spezmodia

Monkeytown

5,5

Gabber con gaseosa

Vidal Romero

 

Desde que aterrizaron en Monkeytown a principios de 2012, con el loquísimo “Parastrophics” bajo el brazo, las producciones de Mouse On Mars han sufrido un curioso embrutecimiento, un marcado viraje hacia los géneros más salvajes de la música de baile: casi parece que los ratones estén viviendo una segunda juventud, en la que tienen más importancia las raves y las noches sin fin que ese gusto por el surrealismo y la experimentación que siempre había sido su sello particular. También es cierto que, precisamente, esa necesidad por andar siempre investigando e innovando les había llevado a alcanzar cotas en las que se hacía “difícil” escuchar sus discos –ahí está el impenetrable “Varcharz” (06) como mejor ejemplo, un artefacto tan obsesionado con la técnica y el proceso que aparca por completo el disfrute-, y que un paso hacia atrás se hacía prácticamente obligado.

 

Spezmodia” insiste en ese viraje estético con “cinco temas de club, inspirados en el happy hardcore o el gabba”. Una elección que resulta bastante lógica: después de todo, la velocidad endiablada y la querencia por el cambio continuo de esos géneros encaja perfectamente con la manera de trabajar de la pareja, que siempre ha consistido en apilar pequeños fragmentos sonoros de procedencia diversa, hasta dar forma a canciones-collage que nunca dejan de mutar. De hecho, las mayores virtudes de este maxi residen en la particular manera en la que Andi Toma y Jan St. Werner interpretan esos géneros: el ritmo acelerado, el bajo punzante y los chorretones ácidos de “Bakerman is breaking bad”; los glitches y samples recortados en “Cream theme”; las voces de pitufo y los continuos vaivenes del pitch que atraviesan “Spezmodia”; los ritmos jungle que puntúan “Migmy” y el aluvión de ritmos y samples descacharrados en “I see dizzy”. Todo cabe en veinte minutos en los que hasta los sonidos utilizados recuerdan a otras épocas; veinte minutos de pirotecnia, delirios técnicos, insania rítmica y humor absurdo –de hecho, recuerda mucho a las gamberradas del glitchcore- capaces de abrumar al más pintado de los oyentes. Que es, en realidad, es el gran problema de “Spezmodia”: que como ejercicio de estilo resulta impecable, pero como divertimento fracasa por completo.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com