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die antwoord

Sónar 2015 Viernes

19/06/2015, Fira Montjuïc y Fira Gran Via, Barcelona

 

Textos Javier Burgueño, Daniel GómezAlbert Fernández, Manu González y Half Nelson

Fotos Brais G Rouco

 

VESSEL

Sencillamente, el set de Vessel fue tan fiero, violento y brutal que sobrepasó con mucho las (grandes) expectativas que había generado su reciente LP “Punish, Honey” (Tri Angle, 2014). El bristoliano Sebastian Gainsborough impuso un contundente reino de terror con una amalgama informe de hard techno, EBM y hasta algún riff metálico (“Kin to Coal”). Mientras Gainsborough exageraba un pelín con el headbanging sobre el escenario, los guiños gamelánicos de “DPM” se transformaron en barridos de frecuencias, en melodías retorcidas e hirientes a las que las inquietantes imágenes en blanco y negro de Pedro Maia (cuerpos desnudos en lo que parecía un insalubre psiquiátrico) no hicieron sino añadir oscuridad y malrrollismo. HN

8,9

 

TEENGIRL FANTASY

Pese a estar bajo techo, hay tanta luz en el SonarDome (ocupado por las huestes de la Red Bull Music Academy) que parece un verano eterno. También ayudan los vídeos de vídeojuego conversacional ultrafreaky (como una versión de “Avatar” en Second Life) que proyectan los estadounidenses Logan Takahashi y Nicholas Weiss todavía reconocidos por la remezcla de “Cheaters” que hizo John Talabot. En directo, presentan un set más acelerado (no tan baleárico) con temas breves y ritmos cambiantes (house, algo de drum’n’bass...) con samples vocales de soul y disco que enardecen la platea. Lástima que el micro de Takahashi no funcionara y nos dejara sin poder escuchar su voz. HN

7,9

 

OWEN PALLET

Como comentó Pallett al poco de salir al escenario probablemente muchos de los presentes no se esperaban un violinista en un escenario del Sónar, pero ahí estaba. La trampa es que Pallett no es un violinista al uso, sino un talentoso y multidisciplinar músico capaz de salir adelante en cualquier ocasión y contexto.  Su directo no viene variando demasiado últimamente (ni falta que le hace), nutriéndose en gran mesura de “In conflict”, publicado el año pasado. Acompañado de una banda bastante solvente (aunque “Infernal fantasy” siempre les acabe causando problemas), cambiando entre violín y teclados, Pallett trenzó momentos de gran belleza que justificaron con creces el aguantar en el Village bajo el sol abrasador a esas horas de la tarde. JB

7,3

 

KATE TEMPEST

Ella no respiraba, y a nosotros nos dejó sin aliento. Kate Tempest fue el rayo que no cesa a media tarde en el SonarHall, dispersando sus versos y fraseos sincopados y crecientes como una metralleta de aliento e intenciones, capaz de sublimar toda la fuerza de su discurso con un poderío que en directo trasciende y supera el de su -ya de por sí- bastante aclamado debut, "Everybody down". Mega-bien respaldada por su sucinta banda, los beats, crujidos y crecidas, más una segunda vocalista que multiplicaba los ecos y vibraciones a la enésima, la poeta y artista de spoken-word inglesa probó ser una jefaza sin parangón incluso cuando las cosas se torcieron y repentinamente se fue la corriente de toda la línea de sonido del escenario, dejando a la banda a medio frenesí rapeado. Sin vatios, la Tempest voceó a las masas que, con todo, sabían que no iban a encontrar un subidón como aquel en otro escenario. Así que pasaron los minutos, pero la gente esperó, palmeó, silbó y coreó y, cuando todo parecía perdido, la luz volvió. ¿Qué hizo Kate Tempest para volver a alcanzar la grandeza de su set partido en dos? Recuperar aquella canción interrumpida exactamente por el mismo verso donde se había cortado antes. Glorioso. AF

9

 

ARTHUR BAKER

Siempre está bien ver en acción a una leyenda como Arthur Baker, aunque sea en un día de mala suerte. No estaba siendo una sesión especialmente memorable (deep house y house mezclados con suficiencia), hasta que Baker se puso a manipular la Roland TR-808 que tenía junto a los lectores de CD. Entonces, gracias a la cámara cenital, pudimos ver cómo se hace un tema de electro. Estrujando botones y aplastando teclas, el de Boston (pero de fama neoyorquina) obró el milagro. Ya empezábamos a retorcernos con los ritmos quebrados y las palmas simuladas cuando, desgraciadamente, como ya le había pasado anteriormente a Lee Gamble y a Kate Tempest, el sonido se cortó sin motivo aparente. Cuando los técnicos recuperaron el escenario, Baker ya había optado por pinchar de nuevo house con CDs y la sesión volvió a ser otra sesión más de veranito. HN

6,5 / 8,3

 

KIASMOS

Creo que este año el Sónar se está equivocando bastante con la ubicación de artistas en diferentes escenarios. Existen varios ejemplos, pero el de Kiasmos en el Hall y Dorian Concept en el Village es uno de los más evidentes. Kiasmos la hubieran liado muy parda en el césped mientras se ponía el Sol y la propuesta más jazzy de Johnson se hubiera apreciado más entre el cortinaje a lo David Lynch. Pero vayamos al concierto de Kiasmos que atrajo a bastante gente y tenía pinta de convertirse en el concierto Jon Hopkins de este año. Y así fue, después de un loop de 3 minutos, salieron Ólafur Arnalds & Janus Rasmussen que más que dos señores serios que hacen neoclásica parecen una versión más arty de los Chemical Brothers, pegando botes cuando meten la base. Comienzan con "Lit" y la gente se va calentando nada más comenzar el 4X4, pero suena el pianito balearic de "Looped" y el respetable está colgado de los cortinajes rojos haciendo el Tarzán. A ver, "Kiasmos" (Erased Tapes, 2014) es uno de mis discos favoritos del año pasado, pero tanta emoción, ¿no es demasiado exagerada? Buen concierto, por eso, aunque tenías que estar delante de la mesa de sonido para apreciar todos los detalles de su propuesta. MG

8

 

DORIAN CONCEPT

El jazz fusion de "Joined Ends" (Ninja Tune, 2014) pedía a gritos un escenario más íntimo y no ese césped del Village convertido desde hace tiempo en el escenario más fiestero de todo el festival (sólo superado por el Club de noche). La propuesta minimalista de Oliver Thoman Johnson enganchó a muchos "bailarines" del césped, pero el resto de público fue a buscar ritmos más fuertes o, directamente, se sentaron en corros a disfrutar de la música y hablar con los colegas. Y aunque servidor eche mucho de menos la electrónica de "When planets explode" (Kindred Spirits, 2009), Dorian Concept ofreció un concierto muy Herbie Hancock que, a ratos, fue un verdadero placer. DG

7,3

 

VOICES FROM THE LAKE

Si un concierto en el SonarComplex (ya sabéis, formato teatro con el público sentado) acaba con las primeras filas invadidas por bailongos pidiendo la vuelta al ruedo de los oficiantes, sólo puede hablarse de triunfo por todo lo alto. Sin embargo, hay que matizar un poco tal aseveración ya que para contentar a la peña los italianos Donato Dozzy y Giuseppe Tilleci (más conocido como Neel) “retocaron” (más que “traicionaron”) el espíritu de su proyecto. Si en “Voices From the Lake” (Prologue, 2012) era el ambient y las texturas lo que hacía avanzar los temas, en su directo es el beat (mesurado y contenido, nada de macarradas) el que llevó la batuta en unos temas largos, progresivos en el buen sentido, construidos con paciencia y que enfilaron el (glorioso) camino que les dejó a un paso de acabar su concierto con una versión de “Sueño Latino”. Lo que sin duda hubiera provocado que yo mismo subiera al escenario a abrazarles y besarles. HN

8,3

 

SQUAREPUSHER

En la sociedad tecnológica en la que vivimos cada uno de nosotros somos generadores compulsivos de datos, inundando la red (la nube) de una exagerada cantidad de información, no toda útil, una marea (tsunami más bien) en la que cada vez es más importante saber nadar para encontrar los datos más valiosos.

La puesta en directo de “Damogen Furies” por parte de Squarepusher nos colocó en una tesitura similar, mientras desde su equipo sonoro lanzaba deformes y aceleradas líneas de jungle, techno o drill&bass por los altavoces, las dos pantallas situadas tras un Tom Jenkinson vestido como un cruce de esgrimista, apicultor y bola de discoteca escupían sin parar gráficas, líneas, modelos de datos, información en crudo que, junto a la música, dibujando delante nuestro la cara alucinada y agotadora de los tiempos en los que vivimos, ahogados ante la avalancha de conocimiento. JB

9

 

A$AP ROCKY

Rakim Mayers y los suyos (supongo que sus socios de A$AP Mob, aunque desde donde estaba no pude distinguir a A$AP Ferg, el rapper más famoso del colectivo tras Mayers) salieron en tromba, rodeados de tres pantallas gigantes con proyecciones bastante chulas e impactantes (algunas de sus vídeos). Pero toda esa energía inicial se quedó en nada, con un Rocky berreando más que rapeando. Pero poco a poco comenzó a pillarle el tema (aunque pinchar los samplers de temazos como "Jukebox Joints" y no desarrollarlo fue una gran putada) y comenzaron a caer hitazos como "Goldie", "Multiply" o "Electric Body" y, sobre todo, esa "Wild for the night" (con Skrillex), explotaba el confeti como si fuera una fiesta de Ana Mato, Mayers hacía stage diving y su socios tiraban billetajos de A$AP Dollas al público (yo tengo uno) aquello se convirtió en una fiestaza. Lastima que dos temazos como "L$D" y ese gigantesco "Excuse me" se quedaran sin fuerzas. MG

6,9

 

RÓISÍN MURPHY

¿Cuántas veces llegó a cambiar su vestuario Róisín Murphy durante su actuación? Cuando al principio del concierto de la irlandesa lo más interesante parecía ser adivinar que nueva pieza de vestuario llevaría Róisín los próximos minutos las alarmas empezaron a encenderse, parecía que la presentación iba a imponerse en detrimento del contenido, por suerte rápidamente llegaron “Simulation” y “Jealousy” para devolver todo a su cauce, desconectando alarmas y envolviéndonos en su groove, llevándonos de la mano con su mezcla de pop, disco y soul que tan bien sabe hacer, bailando recogidos en su regazo. JB

6,8

 

HUDSON MOHAWKE

“Podemos seguir confiando en HudMo” me dice Chelis con una amplia sonrisa justo al acabar el show del escocés Ross Birchard. Y no es para menos. En estos tiempos en que la única diferencia entre muchos live shows y lo que escuchas en tu casa es la calidad del equipo de sonido, se agradece un directo tan físico como en de Hudson Mohawke. No sólo porque se haga acompañar de un batería bastante burro (esta edición ha parecido la del retorno de los drumpads) y de un teclista bastante fino que reproducía fielmente las melodías IDM; también por contar con unos visuales sencillos pero eficaces y, sobre todo, por saber combinar pelotazos como “Chimes” (la del anuncio del MacBook, ¿recuerdas?) con esos vientos de rimbombancia y reverberación casi wagneriana que nos volvieron locos con los nuevos temas de su segundo LP “Lantern” (Warp, 2015) publicado la semana pasada y que el público apenas conoce. La fusión perfecta entre personalidad, clichés y fiesta. HN

8,9

 

SOPHIE

Hola, qué tal. "Hey QT", eso es lo que todo el mundo quería escuchar de Sophie, ¿no? Su single más conocido no es nada del otro jueves, pero sirvió para revolucionar las primeras filas del SonarLab a medianoche, en la extraña interfase que quedó tras la bajona de ver a 

Róisín Murphy vestida de castañera primero, de Mònica Terribas después, asistir al irregular subidón de confetti y billetazos de A$AP Rocky, o al formidable despliegue de techno tocho con que Powell sacudió a los más atentos que se acercaron al SonarCar en esos primeros compases.

Hola qué tal. Hablo de los demás, porque eso es lo que pasaba por aquel entonces: te encontrabas a ésta o aquel, saludabas y contrastabas, lamentabas y aplaudías, sorbías el pozillo de plástico y no había nada en el playback de esa proto-diva andrógina con voz de pito que te hiciera girarte convencido hacia el escenario, o lanzar los pies a volar sobre ese pop recauchutado. Next!  AF

5

 

PARANOID LONDON

El SonarCar debería rebautizarse como SonarRAVE, porque después del techno abrasivo de Powell (brasa bien, como se le llegó a definir) venía el misterioso dúo Paranoid London. Misterioso porque no se hacen fotos pero sus nombres son Gerardo Delgado y Quinn Whalley, y sí, son de Londres. Pero no del Londres de 2015, sino de los alrededores de 1990 cuando las raves campaban a sus anchas y los soundsystem escupían hitazos de acid, hard house primigenio y primeros experimentos con el jungle y el big beat. Demasiado grandes para el SonarCar, en directo eran tres, con un cantante que parecía un roadie de Happy Mondays gritando consignas punks –y en algún momento de la sesión, sobre una base más ácida que la baba de un Alien, se le escucho cantar "I feel love" de Donna Summer y Giorgio Moroder como si fuera un camionero borracho–. ¿Y me dice usted que en este mismo escenario tocarán hoy PXXR GVNG? Que Dios les coja confesados. MG

8,5

 

DIE ANTWOORD

Die Antwoord tienen la mala suerte de tener delante suyo al peor contrincante del mundo, ellos mismos. Los sudafricanos, que sorprendieron y arrasaron en su primera visita al Sónar, volvían de nuevo (tercera vez en cuatro años) al festival con un flojo tercer álbum bajo el brazo. Ante una situación así lo mejor era tirar de de adrenalina y centrarse en los hits, ganar por ko a base de rave pop acelerado e imágenes políticamente incorrectas. La fórmula les funciona a ratos de la mano de temas como “Rich bitch”, “Fatty boom boom” o “I fink U freeky” pero conforme han ido subiendo las audiencias de sus conciertos Die Antwoord han ido cambiado agresividad por espectacularidad y Ninja ha pasado de dar mucha grima a contrapunto casi cómico de Yo-Landi, de forma que los que antes eran un molesto y a la par divertido furúnculo en nuestros traseros se han convertido en una especie de graciosos chicos malos para todos los públicos. JB

5,9

 

 

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