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Ben Frost al DNit

Ben Frost al DNit

05/06/2015, CaixaForum, Barcelona

9

 

Texto Marc Ferreiro

Fotos Óscar García

 

Una absoluta descarga sónica. Desde el inicio, acoplando el sonido de su guitarra frente a dos mastodónticos amplificadores, hasta el final, con el corte a guillotina del sonido. Sin contemplaciones. En el DNIT, uno de los ciclos de música más sugerentes de nuestros pagos, la electrónica de Ben Frost se hizo carne. Y diría que, más que carne, su música se hizo vísceras, oscuridad, niebla, tensión, drama y, sobre todo, energía.

 

Venía a presentar “Aurora”, disco en el que la electrónica abstracta de sus inicios se ha convertido en algo más tangible y denso, influido por su estancia en el Congo –esas percusiones rituales que se escucharon en algunos momentos de la noche–. Para su grabación, contó con insignes colaboradores, como Shahzad Ismaily y Thor Harris (curiosamente, hemos tenido ocasión de disfrutarlos por separado en el Primavera Sound, Ismaily como bajista en Marc Ribot’s Ceramic Dog y Harris, derrochando testosterona y golpeando cacharrería con los Swans). El propio Frost es un colaborador de lujo y se ha ocupado del sonido y de las mezclas de insignes francotiradores como Colin Stetson y Tim Hecker, entre otras luminarias. Así pues, Frost presenta un elevado caché en la comunidad más inquieta y, a fuer de lo visto, con toda lógica. 

 

En el DNIT, su set pasó, sin solución de continuidad, de parajes hipnagógicos a descargas de intensidad que sonaban como si estuvieras siendo triturado en la turbina de un reactor. El ritmo tardó sus buenos diez minutos en aparecer y es que era un elemento más dentro de la ecuación, no la base. Todavía resuenan esos mugidos repetidos, como fieras encerradas en una jaula, dispuestas a saltarte al cuello a la que tuvieran ocasión. Y Frost se movía también entre sus dispositivos como un animal enfurecido, con una secreta determinación, ajeno a todo entorno que no fuera el que él mismo creaba. Apabullante. 

 

Marc Ferreiro

Proveniente del extrarradio de Barcelona, Marc Ferreiro siempre ha querido dinamitar las limitaciones culturales y del entorno. Apasionado por la música, el cine, la narrativa, el teatro y, en definitiva, cualquier manifestación creativa, considera el periodismo como una forma de compartir experiencias. Tras formar parte de publicaciones pioneras como aB (anteriormente, aBarna), ha seguido colaborando en numerosas revistas y webs culturales. Actualmente prepara un libro que recopile sus entrevistas.