×

Advertencia

JFolder: :files: La ruta no es una carpeta. Ruta: /home/blisstop/www/images/Wovenahand
×

Aviso

There was a problem rendering your image gallery. Please make sure that the folder you are using in the Simple Image Gallery Pro plugin tags exists and contains valid image files. The plugin could not locate the folder: images/Wovenahand
Menu

wovehand

Wovenhand

03/10/2014 La [2] de Apolo, Barcelona

 

7,1

 

Lidia Noguerol

Fotos Rosario López

 

Más que un predicador, David Eugene Edwards me pareció un chamán: esas palabras en indio antes de empezar su actuación para entrar en trance y dar inicio a ese ritual que es un concierto de rock, que también tiene una liturgia muy concreta. Un chamán con una personalísima manera de entender la fe y la religión cristiana –basta fijarse en sus letras, protagonizadas por personajes bíblicos y relecturas de las sagradas escrituras– que aunque acompaña con expresivos gestos sus canciones, olvidó que para hechizar o predicar, subir el volumen o la potencia del riff, no garantiza que el mensaje llegue mejor.

 

Es verdad que su nuevo trabajo, “Refractory Obdurate”, el séptimo de su carrera, es un disco más contundente que los anteriores, más robusto, gracias en parte a su nueva banda, que lo acompañaba en su pase en La [2] del Apolo, formada por Ordy Garrison (batería), Neil Kenner (bajo) y Chuck French (guitarra), pero aun así es un álbum que tiene matices, que en directo se perdieron junto con el halo religioso y envolvente de algunas canciones.

 

El concierto tuvo tres partes, que coincidieron con los cambios de guitarra de Edwards. Abrieron a toda castaña y sin dar tregua con “Hiss”, “Closer” y “Maize”, que finalizaron en cabalgatas metaleras. La primera perdió ese toque post-punk que tiene en el disco. Con “Horse Head Fiddle” llegó un momento de calma que trajo pasajes ancestrales y aires tradicionales. Después de la calma, se desató de nuevo la tormenta con “King o king” y la arrolladora “Masonic Youth” con su guitarra ruidosa y bajo afilado. Cuando Edwards cogió la banjola para interpretar “Whistling girl” (juraría que la tocó, aunque no esta en el setlist)y otras canciones del nuevo disco que combinan la acústica con la electricidad, cambió el sonido, pero las respuestas de la banda ahogaron los detalles sonoros de las canciones. Wovenhand también tocaron “El-bow”, “Corsican a clip” y de “Refractory”.

 

Para encarar la parte final del concierto Edwards volvió a cambiar de guitarra y la banda abordó de “Long Horn”, “Field of hedon”, la épica “Salome” y su maraña de guitarrasy acabó con el country rock gótico de “Good Sheperd”. Cayeron dos bises: “Kicking bird” y “Glistening black”. No fue un mal concierto y Wovenhand se hicieron oír –y de que manera– en una La [2] del Apolo llena, pero apostaron por la contundencia que ahogo un poco los nuevos sonidos por los que apuestan en su último disco y sacrificaron los detalles.

 

{gallery}Wovenahand::::0{/gallery}

Lidia Noguerol

Lídia Noguerol comparte profesión con Barbara Gordon (Batgirl). Cuando no le toca lidiar con adolescentes descarriados, borrachos y indigentes, se dedica a seleccionar música, cine, libros y cómics. Por la noche, cuando no va al cine o se queda en casa leyendo, transita autopistas y carreteras secundarias y recorre los ejes de comunicación del país, en busca de conciertos de los que hablar por la mañana siguiente en prensa local, portales culturales, blogs y prensa especializada como la extinta Go Mag. Buscando un mundo mejor, ha ido a parar a Blisstopic, un lugar tan excitante como Gotham.