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Sónar 2014 Sábado

14/06/2014, Fira Montjuïc y Fira Gran Vía, Barcelona

 

Textos Javier BurgueñoAlbert Fernández, Manu González, Beto Vidal y Half Nelson

Fotos Jordi Vidal

 

ROLL THE DICE

“Until silence” (Leaf Label, 2014) es uno de los mejores diez trabajos que verás publicado este año, así de simple. Lo de Peder Mannerfelt y Malcolm Pardon (los dark hipsters, como fueron bautizados por su indumentaria negra militar y sus enormes barbas) es increíble. Llevan tres discos publicados a cual más oscuro y amenazador. Para muestra, comenzar en el SonarHall con una intensa “Blood in blood out” que convirtió el inmenso espacio rodeado de grandes cortinas rojas en una especie de castillo del terror. Con “Assembly” uno esperaba que alguno de los dos uniformados se girara y nos enseñara unos ardientes ojos rojos. La intensidad del concierto se hacía más y más palpable en los movimientos rudos de Malcolm Pardon, a punto de golpear el equipo con su cabeza con una eterna “Perpetual motion”, que hicieron durar casi diez minutos. Inmensos. 8,8

Manu González

 

CLIPPING.

Poca gente, muy poca se acercó al estimulante directo de Clipping. en el SonarComplex. Acostumbrado a las grandes colas con Ben Frost y Oren Ambarchi, claro. Eso no fue ningún problema para que el MC Daveed Diggs se convirtiera en el Rey de la función, animando al público a que se levantara de sus asientos y se pusieran en primera fila. Su flow certero y potente (un poco monótono, todo sea dicho) estaba repleto de homenajes a la historia del hip hop (en el Complex se colaron frases míticas de Public Enemy o Wu-Tang Clan) mientras Jonathan Snipes y William Hutson desarrollaban esos microambientes ruidosos repletos de detalles y clicks. Como una versión moderna y actualizada de The Disposable Heroes of Hiphoprisy, Clipping. se ganó el respeto del público aunque el sonido no fuera el más potente posible. 7,5

Manu González

 

NENEH CHERRY

Una de las noticies más sorprendentes de los últimos años ha sido el retorno de la otrora superventas Neneh Cherry en un formato mucho más modesto y atractivo. Primero con los suecos The Thing (“The Cherry Thing”, Smalltown Supersound; 2012) y más recientemente con el dúo británico formado por los hermanos Page, Rocketnumbernine (“Blank Project”, Smalltown Supersound; 2014). Con una voz todavía en muy buena forma, Cherry impuso su soul electrónico (“Bullshit”) con gotas de rap (estuvo floja como MC, pero muy contundente en el rescate del spoken word “Turn my back” que grabara con Hiroshi Fujiwara nada menos que en 1994) sobre las ansias experimentales de los hermanos Page (Ben a los teclados y Tom a la batería) que la arrastraban a una espiral de subidones (en los que la Cherry se agitaba como loca) que hacían siempre presagiar la cercanía del clímax final. Sin embargo, el tema se remansaba y volvían a empezar. Así, el auténtico final con la versión con nuevos arreglos de su megahit “Buffalo Stance” nos supo a poco. 8,2

Half Nelson

 

DÂM-FUNK

Damon G. Riddick comenzó mal, muy mal. El sonido del Dôme no era el adecuado y el micro no funcionaba como él quería. Se quejó ampliamente a los técnicos diciéndolo varias veces en abierto, aunque luego se mostró simpático con técnicos y público. Un extraño caso de Doctor Jeckyll y Mister Hyde, todo en uno. Sabíamos que el “concierto” de Dâm-Funk sería más enlatado que otra cosa, pero un batería en directo o algo más que un portátil encendido hubiera sido muy agradecido. Riddick se dedicó a lanzar temas propios suyos y hechos para otros (entre ellos un par de “7 days of funk” a medias con Snoop Dogg) mientras cantaba por encima o jaleaba al público que cada vez más iba llenando el escenario de la Red Bull Music Academy. El verdadero show lo dejó para el final, tocando el sintetizador con poses muy locas y haciendo la croqueta por el suelo del SonarDôme mientras el público enloquecía. Live agridulce. 6,5

Manu González

 

AUDION

Quizás el hecho de que para montar “Subverticul”, el nuevo show del proyecto paralelo de Matthew Dear, el tejano trabajara con la gente de Vita Motus Design Studio responsables del espectacular “ISAM” de Amon Tobin, puso las expectativas demasiado altas haciendo que esperásemos más chicha. No hubo en este caso espectaculares mapings como en el de Tobim, tan solo leds y proyecciones sobre una estructura con paneles y un cubículo central que contenía a Dear. Musicalmente la cosa también se quedaría a medias, techno clásico que por momentos se convertía en hipnótico y en otros parecía no saber hacia donde se dirigía. 6

Javier Burgueño

 

MAJICAL CLOUDZ

Pocas veces propuestas escénicas tan austeras (sin proyecciones ni juegos de luces) llegan al alma con tanta facilidad. Majical Cloudz son solo dos personas, pero su alcance espiritual se multiplica por dos gracias a la imponente voz del cantante y compositor Devon Welsh, un tipo tímido y sensible donde los haya. Con canciones que recuerdan intermitentemente a Darkstar, todas ellas penetraron a cuchillo en los tímpanos de los asistente del Complex, como la intensa “Childhood’s End” o la preciosa “Turns Turns Turns”. Un triunfo absoluto del minimalismo y de las canciones compuestas con las tripas en la mano. 7,5

Beto Vidal

 

WHOMADEWHO

Por mucho que los daneses WhoMadeWho suenen más pop que nunca con su último trabajo, “Dreams” (2014), nunca deberían perder ese regusto a disco house que hace sus directos tan macarras y divertidos. Un tanto anárquicos pero más entretenidos conforme menos se toman en serio a si mismos, Tomas Høffding  y Jeppe Kjellberg (el batería Tomas Barfod quedaba detrás en un discreto segundo plano), enfundados en sus ¿pijamas? veraniegos, hicieron bailar al SonarVillage a base de disco punk escacharrado e infeccioso. 7

Javier Burgueño

 

JAMES HOLDEN

Para defender en directo un disco tan enorme y complejo como “The Inheritors” (Border Community, 2013) hay que tener mucho valor. Holden lo tiene y además, también tiene la capacidad (el talento) para decidir, sin renunciar a la esencia, qué partes hay que potenciar y qué partes hay que podar. Convertido en una suerte de James Holden trio, el de Devon restó protagonismo a la cacharrería analógica que es su responsabilidad sobre el escenario e incorpora a un batería y a un desconocido saxofonista (no era Etienne Jaumet, cuyo soplo se oye en el disco) que se parecía (y sonaba) a Van Morrison con sombrero pork pie y vibración free siguiendo la estela de temas como “The Caterpillar’s intervention”. La batería de Tom Page, haciendo doblete tras bordarlo con Neneh Cherry apenas dos horas antes y situado de cara a los otros dos ejecutantes, no da cara al público, la dio la maleabilidad de tempo necesaria para dar espacio a leves destellos de improvisación mientras las fantásticas proyecciones dibujaban infinitas constelaciones siguiendo el ritmo de la música. Un grandísimo concierto y un grandísimo ejemplo de cómo ampliar el sentido y el significado de un disco en directo, sin limitarse a reproducir fielmente lo que en su día se grabó. 9,5 

Half Nelson

 

DJ HARVEY

Acabar el Sónar de Día con una sesión de DJ Harvey es siempre apostar por el caballo ganador. Mito viviente de la música de baile y uno de los tres mejores DJs británicos de todos los tiempos junto a Andrew Weatherall y Ewan Pearson, el bigote de Harvey (tan parecido a un joven y ligón Stan Lee) asomó por el Village a las 20:30 h de la noche convencido que su sesión iba a ser uno de los puntos álgidos de la última jornada diurna del Sónar 2014. Mientras muchos sudaban en Despacio, Harvey comenzó con un tema que era un solo enorme de batería (por cierto, uno de los instrumentos de esta edición del festival). Un buen punto de introducción a una sesión que comenzó disco, viajó más sexual hasta el deep house, se puso dura y garaje incluyendo pinceladas ácidas de 303s burbujeantes. Rescató algún tema de Locussolus y volvió al final tras la insistencia del público con un último tema que nos dejó con una sonrisa eterna en la cara camino del Sónar de Noche. 8,5

Manu González

 

MASSIVE ATTACK

El punto fuerte del nuevo espectáculo de Massive Attack es a nivel visual. Las enormes pantallas a las espaldas de los músicos crean ambientes y escupen consignas, frases, preguntas (muchas de ellas traducidas al catalán y al castellano), que cuestionan la influencia tecnológica y política sobre nuestras vidas. Un show visual impactante que acompaña a los temas de una banda alejada cada vez más del trip-hop y donde la guitarra se ha vuelto elemento omnipresente (¿realmente era necesario añadir ese final guitarrero y tan poco sutil a la delicada “Safe from harm”?). Acostumbrados a que les acompañen algunos de los cantantes que han participado en sus álbums nos quedamos con las ganas de ver a Elizabeth Fraser sobre el escenario cantando “Teardrop” pero el que no podía faltar era el gran Horace Andy junto a ellos en temas como “Angel”. 7

Javier Burgueño

 

LYKKE LI 

Sobre el escenario, Lykke Li sabe darle arrebato a la languidez de algunos de sus pasajes musicales, y trasmite con verdadero entusiasmo el pulso de cada canción. La actuación de la diva sueca en el Sónar 2014 fue un despliegue de emoción en clave más rock que electrónica, que combinaba con gracia el cancionero de "Wounded rhymes" con el de "I never learn". Pese a ese detalle, Li y su banda completaron una actuación arrebatadora y precisa a nivel interpretativo. En la parte más meliflua, sonaron espléndidas perlas como "No rest for the wicked" y "Never gonna love again". Pero llegado el momento, se prendieron alrededor de la vocalista una luces rojas a golpe de redoble, y entonces se desató la parte más rotunda de su repertorio, con los subidones de"Come on get down" y la consumación esperada de su himno popularísimo, "I follow". Como para no seguirla. 8,3 

Albert Fernández

 

JAMES MURPHY

Aunque el sonido del SonarPub creció y mejoró respecto al viernes, después de lo de Despacio ver a James Murphy pinchar rodeado de más de quinientas personas siempre nos va a parecer un horror y una barbaridad. De todos modos, el bueno de Murphy, aficionado a los tintos con cuerpo (apostaría a que lo que bebía sobre el escenario era 12 Volts –busquen, busquen–), se reservó para la noche una buena ración de funk y disco music estridente e inaccesible (en CD está vez). Mesuradísimo en un performance tras los platos, contoneándose sin caer nunca en los aspavientos tan propios de los falsos DJs, Murphy cumplió sin sobresaltos, salvo un par de cambios erráticos (espero que no fueran a causa del vino), su papel de simple telonero de Chic. 7,9

Half Nelson

 

LAUREL HALO

Esperábamos caos, órbitas y locura, y Laurel Halo estaba allí para quien la esperara y para quien no. La artista de Michigan compareció en el Sónar Car como quien no quiere la cosa y, cuando el público formando cola frente a los stands de crépes o pizza era todavía mucho más numeroso que el que se acercaba a verla, inició su crescendo parpadeante de mucho bombo y poco platillo. Pasó que su generador de sonidos tardó demasiado en arrancar: Halo se tomaba demasiado tiempo para todo, sus pálpitos crecían en fases ampliamente dilatadas, y, pese a que sabemos jugar el juego de la repetición, el bucle y el crecimiento ambiental, por momentos la cosa se tornó tambaleante. Llegado el momento, se rompió un nervio con un bombo que sonó como pisotones de Galactus, y desde ahí la hilación del set ganó enteros. Ruda y densa, Halo consiguió congregar a una generosa comunidad frente a los autos de choque. Vistos en perspectiva, en ciertos pasajes los cochecitos con sus luces parecían moverse ordenados y sinuosos, respondiendo a la maraña de bases y samples de la americana; pero justo después volvían a diseminarse en caos y choques, mientra Halopersistía, hechicera perdida en su nube de humo y delirio cíclico, siempre añadiendo elementos discordantes que rompieran las pautas creadas. Con todo, su actuación resultó tan contundente como obvia, desde luego más poderosa que sutil. Halo bestia. 6,6

Albert Fernández

 

CHIC FEATURING NILE RODGERS

Pocas personas en este mundo pueden presumir en 2014 de ofrecer un concierto “rutinario” lleno de hits propios o ajenos (aunque siempre guiados por su sabia mano, sea en la composición o en la producción), sin ningún tema (salvo uno) escrito más tarde de 1984 y, sencillamente, arrasar con toda la competencia en cien kilómetros a la redonda. Centrado en la obra de Nile Rodgers, tanto para los propios Chic (separados en el cartel por cuestiones legales) como para multitud de estrellas de la disco music y el pop, el concierto de Chic, pese a su inevitable aire a show business corporativo (uniformes blancos, sonrisas eternas, bendiciones y coreografías) y sus casposas proyecciones de karaoke de ciudad de vacaciones (esas tipografías, esas palmeras, esas guitarras voladoras…) fue una arrolladora máquina de ritmo, de hits, de espíritu hedonista y una demostración de cómo la siempre denostada disco music ha inyectando su ADN en el pop y forma parte de nuestro acervo cultural. Con el primer repaso al repertorio disco ya tocamos las puertas del cielo (“Everybody Dance”, “Dance Dance Dance”, “I Want Your Love” y el irresistible medley “I’m coming out / Upside down / He’s the greatest dancer / We are family”), pero es que después se empeñaron en demostrarnos que su legado llega hasta nuestros días con un festival de pop revientapistas: “Lady” (de Modjo, una despiste que les perdonamos en honor a la fiesta) y un triunfo seguro producido en su día por Rodgers, “Like a Virgin” (Madonna). Cuando ya caminábamos entre vírgenes (nunca mejor dicho) y degustábamos los licores del paraíso Rodgers nos remató con la sucesión de cuatro canciones que dieron sentido a todo el tinglado: “Get Lucky” (Daft Punk), “Le Freak” (con pequeño guiño a Beyoncé), “Let’s Dance” (David Bowie, imitado a la perfección por el batería) y una “Good Times” ya totalmente desmadrada con la presencia de público escogido de las primeras filas sobre el escenario (muy fan del tipo que se hizo un selfie con Rodgers en pleno solo). Conceptualmente, fue un concierto de verbena de fiesta mayor, pero con ese repertorio a Rodgers le importan muy poco los conceptos. 9,8

Half Nelson

 

RUDIMENTAL

Si ha de haber una regeneración del drum’n’bass y el two-step a día de hoy ésta vendrá de la mano de Rudimental.  Sobre el escenario el cuarteto londinense se agranda hasta presentarse con una formación de diez músicos (tres cantantes, un trompetista y un saxofonista incluidos) que libres de cualquier atadura estilística meten en la misma batidora drum’n’bass, funk, soul y reagge (y todo lo que pillen por delante) conformando un híbrido acelerado e hipervitaminado, fresco y nutritivo, que hizo sudar la gota gorda al SonarClub entero. 8

Javier Burgueño

 

DAPHNI B2B JAMES HOLDEN

Dos de los triunfadores de esta edición se encontraban cara a cara en una sesión que, siendo satisfactoria, dejó cierto regusto a fiesta llena de chistes privados. En primer lugar, no se trató de un back to back en el sentido estricto del término, en el que dos DJs “se retan” a seguir la estela del tema que el otro acaba de pinchar, sino más bien de una sesión conjunta donde Daphni (el alias tribal de Dan Snaith, es decir Caribou) pinchaba CDs mientras que Holden sacaba temas de su portátil. Psicodélicos y extremadamente percutivos, pero sin descuidar los samples vocales que humanizaron el conjunto, Holden y Snaith no dieron tregua y llevaron a la extenuación a todo aquel que se atrevió a seguir su ritmo. Ya en los instantes finales parecía que bajaban la marcha para dejar morir la sesión mansamente, pero entonces sorprendieron a todos pinchando nada menos que “Zebra” de Oneohtrix Point Never (algo para lo que hay que tenerlos muy cuadrados a las cuatro y media de la mañana), descolocando a los ingleses que penaban con alcohol su derrota frente a Italia y desperezando a los oyentes más atentos. 7,9

Half Nelson

 

Debukas

El brevísimo directo de Debukas (apenas media hora) sirvió de inicio del showcase de 20/20 Vision, el sello de Ralph Lawson que este año está de celebración con motivo de su vigésimo aniversario. La música del siempre prometedor productor británico es un house apegado a las primeras influencias de Detroit, con acierto a la hora de incorporar pequeñas secuencias vocales (cantadas en directo), pero que en el panorama actual ha quedado, poco a poco, más en el ámbito de la simpática añoranza que en el de lo atractivamente rompedor. Un set amable y agradecido, con guiño final a Juan Atkins, para ir relajando la musculatura en las últimas horas de la madrugada. 7,1

Half Nelson

 

Paul Woolford

El cierre de Debukas, con sample de Juan Atkins, coincidió con las primeras gotas de lluvia sobre el descubierto SonarLab, pero el certero Paul Woolford no se inmutó. Reaccionó pinchando una de las primeras referencias de Warp (¿Sweet Exorcist? ¿Nightmares On Wax?) e inició una sesión de house contundente con toques bass. Pese a ser un habitual del Space ibicenco y de otros megaclubs del mundo, Woolford tiene una (casi secreta) devoción por los sonidos más contundentes de la cultura rave británica. Lamentablemente, para esta sesión dentro del showcase de 20/20 Vision, Woolford se mantuvo dentro un registro menos estridente (más en línea con lo que publica como Paul Woolford presents Bobby Peru) que veía como sólo unos pocos locos aguantaban el intenso chaparrón que dejó algunas anécdotas e imágenes impagables. Finalmente, tras despachar de mala manera al regidor de escenario, se le bajó el sonido (mientras hacía gestos al público de que no era cosa suya) y, ya con el propio Ralph Lawson en el escenario (que pareció mediar para aprobar la cancelación) tuvo que despedirse del público. Una lástima, sobre todo cuando nos dimos cuenta de que en el otro escenario descubierto, el SonarPub con Tiga, la actividad seguía. 7,9

Half Nelson

 

 

 

 

Redacción

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