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Sónar 2014 Jueves

12/06/2014, Fira Montjuïc, Barcelona

 

Textos Javier Burgueño, Javier CalvoAlbert Fernández, Manu González, Beto Vidal y Half Nelson

Fotos Ferran Martí y  Jordi Vidal

 

BALAGO

Con “Darder” (Foehn, 13) Balago volvieron a dejar claro algo que se sabe hace tiempo, que juegan en las ligas mayores y que cada movimiento que hacen lleva asociado valentía y riesgo a partes iguales. Sacaron provecho este jueves del SonarHall, uno de los escenarios con mejor sonido del festival, inundándolo con su electrónica ambiental plagada de pinceladas cósmicas. Más oscuros que en el disco, dibujaron compactos y sugerentes paisajes en los que perderse, ambientes en cuyas sombras poder esconderse, como aquellas que humo y luces proyectaban sobre sus siluetas. El trío liderado por David Crespo sigue creciendo a cada paso que da. 8,3

Javier Burgueño

  

Primero, el sonido: el concierto de sonó impecable, demostrando una vez más que Karen Marie Ørsted tiene más futuro que presente gracias a una batería de hits imparables y una voz impresionante. Temas como "XXX 88" o "Don't Wanna Dance" sonaron muy poderosos gracias a la banda que llevaba (batería, guitarra y cacharros). "No mythologies to follow" ya ha demostrado que no estamos ante el típico one hit wonder bloguera venida a más.

Segundo, la imagen: Lo siento, no puedo con ella, ese outfit de Britney Spears de extrarradio pre-adolescente es su peor carta de presentación. Además, gritar "Sónar" cada dos por tres como si llamaras a tu madre en una verdulería hace que los puntos bajen estrepitosamente. El escenario SonarVillage le vino muy grande. 7

Manu González

 

DAITO MANABE

A Daito Manabe no puedo valorarlo completamente como propuesta audiovisual, más que nada porque un aspecto (el visual) estaba como a mil años luz del otro (el audio).

VISUAL: Ver un mapping diseñado encima de unas bailarinas sincronizadas al milímetro jugando con cubos de luz es una de las experiencias visuales más impresionantes que he visto nunca sobre un escenario. Mucho mejor que esos tres drones con forma de pirámide que bailaban sobre un fondo diseñado en 3D que seguía sus movimientos. Aunque hubo un momento en que parecía que algo fallaba (el espectáculo tardó varios minutos en comenzar por problemas técnicos) y nos perdimos ese momento muy bello de las bailarinas danzando con los drones (como se puede ver aquí). 9

AUDIO: No sé si la música es del propio Daito Manabe (sólo conozco temas sueltos suyos en un par de recopilatorios) pero parecía que alguien había puesto un CD de la banda sonora de Plaid de la película de animación japonesa "Tekkonkinkreet". Demasiado inane para tomárselo en serio musicalmente. 5

Manu González

 

NILS FRAHM

Al salir al escenario Nils Frahm vio que gran parte del público que lo esperaba estaba sentado. “¿Qué queréis, estar sentados o de pie?” preguntó.  Ante la división de opiniones su decisión final fue “tocaré algo para que os podáis mover”. Y así, lo hizo, seleccionando algunos de los temas más rítmicos de su repertorio ante un público entregado desde el principio que no esperaba ni siquiera a que acabara de tocar los temas para ponerse a aplaudir; cada cambio, cada crescendo eran recibidos con una ovación cerrada, de tal forma que al encarar el final del concierto los aplausos ahogaron sus intentos de hablar, permitiéndole tan sólo comentar que tocaría la última canción y que sería muy larga. Ovaciones desmesuradas (o no) aparte, Frahm volvió a ofrecer un concierto espectacular que le confirma más si cabe como la bestia escénica en la que se ha convertido explorando el sonido de sus pianos y sintetizadores. Si no han tenido la suerte de cruzarse con él todavía escuchen “Spaces” (Erased Tapes, 13), una colección de temas grabados en directo, y entenderán de lo que estamos hablando. 8,8

Javier Burgueño

  

DESPACIO

Estuve sólo tres cuartos de hora en el Espacio Despacio de James Murphy y los 2 Many DJs pero me hubiera gustado quedarme las 7 horas los 3 días que durará esta experiencia durante el Sónar. Despacio es un club dentro del Sónar, pero no es un club cualquiera, es el CLUB de 2014. Un espacio negro iluminado por siete torres de sonido impecables que rodean en forma de círculo al espectador y que suena nítido y potente. Tan nítido que la suciedad de algún vinilo crepitaba como un huevo frito quemándose al sol. Hacía años que no escuchaba ese sonido en un club. ¿Y la selección? Impecable, no reconocí el ni el 10% de lo que pincharon pero todo me supo a gloria, como si lo más hortera y olvidable de la música disco y soul de los ochenta y setenta fuera la mejor música que se ha hecho en la vida. Hasta el "Kiss you all over" de Exile sonó como si fuera un hit de toda la vida. Con ese material, les perdonas que se descuadre en algún momento. Si no pueden disfrutar de Despacio les recomiendo que se bajen esta playlist hecha por un aficionado de lo que sonó en Londres, porque Despacio is HAPPINESS. 10

Manu González

 

DESERT 

Cristina Checa y Eloy Caballé llegaron por primera vez al Sónar, tocaron y vencieron. Así de contundente fue el directo de la pareja catalana, gracias a un absorbente live que regalaron a los asistentes del siempre cómodo SonarComplex. El eje vertebrador deDesert en vivo gira en torno a la fabulosa voz de Cristina y a las manipulaciones que esta realiza a sus seductores gorgoritos, dando forma a unos loops infinitos que encajan a la perfección dentro del engranaje synthpop del dúo. Un lenguaje propio e insólito dada la longevidad del proyecto (de momento suman solamente dos referencias) que solo puede deparar un futuro brillante. Las mismas sensaciones que hemos tenido al escuchar hace escasos días el estreno de “Envalira” (Buenritmo Records/Minty Fresh, 2014), su nuevo EP. 7,8

Beto Vidal

 

KORELESS

Aunque formó parte de la camada del año pasado de la Red Bull Music Academy de Nueva York, al jovencísimo Lewis Roberts el escenario SonarDôme no le vino demasiado bien. Su propuesta intimista y melódica hubiera quedado mucho mejor en escenarios como el Complex o el Hall, más oscuros y no tan radiantes de luz como el escenario RBMA. Además, las ganas del público de bailarlo todo a esas horas tampoco ayudo demasiado. Pero todo lo que salía de los altavoces de Koreless sonaba a gloria, a introspección paisajística, a melodía infinita. Como si Jon Hopkins compartiera litera con Hans Zimmer. Temas como "Sun" merecen ser disfrutado en primera fila, al lado de los altavoces, con los ojos cerrados. 7,5

Manu González

 

CHRIS & COSEY 

Es curioso que una banda como Chris & Cosey, que despotrica siempre del directo previsible y reivindica la improvisación estilo Throbbing Gristle, haya acabado dando conciertos como el de ayer en Sónar. Tras reactivarse como dúo tras la reunión y defunción de TG, Carter y Tutti han acabado basando su directo casi exclusivamente en sus clásicos de los 80, interpretados ayer además en clave más tecno y contundente que de costumbre y con menos matices que, por ejemplo, en su concierto del año pasado en Madrid. El tiempo de menos que Cosey dedicó a improvisar con su guitarra y su trompeta lo dedicó a bailar, eso sí. Parte del público disfrutó del formato. Y todo fue más que correcto, pero a mí me habría gustado oír más material como “Coolicon”, o sus colaboraciones con Nik Void que me parecen, ésas sí, exploraciones sonoras de terrenos impredecibles. 

Javier Calvo

 

TRENTEMøLLER

Después de asistir al extraño ejercicio de populismo con bombo trotón deChris & Cosey, adentrarse en la densidad atmosférica cubierta de satén rojo del Sonar Hall para sentir el pulso de Anders Trentemøller y los suyos fue una suerte de constatación de lo real. El sonido orgánico y emergente de la banda del danés poseía verdadero músculo e identidad, la sala hervía de cuerpos vibrando, pese a la directa competencia horaria de un gurú imbatible como Ben Frost, y, presidido por la austeridas escénica de una gran luz que siluteaba las figuras y un sonido creciente y rompedor, el show fue acertado y celebradísimo. Pautas como las de “Deceive” emergían portentosas sobre la corriente de cabezas, el aire retumbaba tras cada crecida, y las subidas etéreas, las desaceleraciones y las ocasionales colas melancólicas de entrada o salida lograron que nada sonara gélido en el set de este combo de nórdicos. Un río de calor. 7,7

 Albert Fernández

  

BEN FROST

Tema dos del concierto de Ben Frost y ya hay gente que comienza a abandonar el SonarComplex en masa después de haber hecho una larga cola. Es lo que tiene la música de este australiano afincando en Helsinki: no está hecha para corazones sensibles. Un directo de Ben Frost es lo más parecido en música electrónica a un concierto de Swans. Es una mezcla entre experiencia religiosa e impacto físico (deberían revisar los tornillos de los asientos del auditorio de la Fira, el mío vibraba como si estuviera siendo pisoteado por mil elefantes). Las comparativas con Swans no son baladí, porque Ben Frost intenta reproducir el impacto sonoro en el espectador de la banda de Michael Gira utilizando sonoras baterías en directo. Pero como Frost no tiene al demoledor Thor Harris entre sus filas, cuenta con dos bateristas que en algunos momentos sonaron demasiado tribales (escuela batucada) para un servidor. Igualmente, abrumador directo que recogió muchos temas de su último "A U R O R A" y el anterior "By the Throat" (2009). 8,5

Manu González

 

T. WILLIAMS 

Sobrio pase de una de las nuevas promesas de la bass music británica (sin duda, él era el único brit no perjudicado en varias millas a la redonda), quien tan sólo al final se dejó llevar por la fiesta y encadenó varias mezclas poco afortunadas de material de factura más comercial. Hasta entonces, hizo buena su fama como puente (uno más dentro de la teoría del continuum rave) entre el 2step, el grime y géneros más ligeros que a base de R&B hipervitaminado (esos bajos) acaban siendo house. Ese house fiestero, hedonista y desprejuiciado (no muy lejos de lo que proponían Basement Jaxx ya hace muchos años) que arrasa en cualquier pool party veraniega. Efectivamente, sólo nos faltó la piscina y el aftersun, porque cuando pinchó el “Au Seve” de Julio Bashmore aquello se puso como una sauna. 7,5

Half Nelson

 

PLASTIKMAN

La expectación montada alrededor del único concierto europeo del año de “Objekt”, el novísimo directo de Plastikman estrenado el pasado mes de noviembre en el Museo Guggenheim de Nueva York y publicado ahora como “EX”, se palpaba en el ambiente delVillage: desde los fans de toda la vida (los de “Musik” “Sheet One”, se entiende) hasta aquellos guiris perdidos que esperaban ver la enésima sesión desbocada de Richie Hawtin a lo Space Ibiza. En cualquier caso, llenazo y curiosidad extrema. Beto Vidal

 

Tras los primeros sonidos extraídos de su flamante Roland Aira TB-3, pudimos ver a un Hawtin casi mimetizado con el público y lejos del escenario principal. Pero ojo, no pretendía ser –por esta vez- el centro de atención, sino que todo el peso del directo se dirigió obsesivamente al impresionante obelisco que secuestró el Village. Un objeto de adoración del que entraban ganas de venerar como los simios en “2001, una odisea del espacio, en un perfecto amasijo de leds que parecía latir como un corazón y que trasformaba sus formas y colores como la Torre Agbar barcelonesa. Un ente casi orgánico y vivo manejado por el propio Hawtin que consiguió aquello que buscaba: absorber las miradas y dar un paso más en la comunión espectador-artista. Otro gol en el marcador de Plastikman.

 

Eso sí, musicalmente hablando, la noche no fue tan acertada: “Ex” suena bien, sí, pero no deja de ser una continuación bastante plana del minimalista y notable “Closer” (2003, M_nus). Algo doloroso teniendo en cuenta de quién viene y dónde lo presenciamos (Sónar, la segunda casa de Hawtin). O lo que es lo mismo: un maracanazo en toda regla. 6,5

Beto Vidal

 

 

 

 

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