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Lonelady

El funk de Manchester

 

Brais Suárez

 

Manchester como estilo de música es lo que Julie Ann Campbell extrae, después de 18 meses encerrada en su búnker más particular, para llevar al extremo el concepto de sinestesia y reivindicar el carácter industrial de su ciudad, sus avenidas grises, los grandes bloques de hormigón, las autopistas, las grúas, el humo, las nubes… Todo traducido a sonidos opacos, confusos, casi agónicos, que acaban por humanizarse con los colores de guitarras funk y una voz, como mínimo, peculiar. Y es que no solo de sentidos va la cosa, sino también de sentimientos porque Hinterland habla del arraigo, de la pertenencia y de la identificación de una exclusiva concepción del mundo, de un estado de ánimo, con un paisaje nada fácil de comprender. "Hinterland" (Warp, 2015) es la geografía particular de Lonelady; la suya y la de una ciudad que, ya sea en Oasis, en Joy Division o en The Smiths, siempre deja latente un poso incierto, nostálgico.

 

Cuatro años desde "Nerve Up" (Warp, 2010) hasta "Hinterland". Además de "Psychic Life" (Cherry Red, 2011), la colaboración con Keith Levene y Jah Wobble, ¿has estado pensando cómo sería este disco o también algún otro proyecto?

"Psychic Life" me robó mucho tiempo y, mirando hacia atrás, me habría gustado haberme centrado solamente en escribir mis propias canciones. Fue un período de 18 meses, un período largo de composición que, sin embargo, debería haber planeado mejor.

 

"Hinterland"suena como más reflexivo, más sencillo o más eficiente, quizá como uno de esos edificios de hormigón que evoca.

En realidad, yo creo que es más colorido que el anterior. Pero sí, el sentido del disco es sin duda más simple y se centra en lo industrial, en esas percusiones de máquina que hay de fondo y trazan esas formas más sólidas.

 

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La primera vez que escuché el disco y vi el videoclip de "Bunkerpop", tuve la sensación de que se trataba más de un concepto o de una escena que de las canciones en sí mismas. Pero, al mismo tiempo, también recordé ese componente más personal de "Nerve Up". ¿Se trata de encontrar un significado o simplemente de escuchar y disfrutar?

Creo que lo puedes tomar como un tipo de música diferente, porque las letras son interesantes, pero al mismo tiempo están inspiradas en elementos que van más allá de lo música, como la industria, la arquitectura… y, sobre todo, mi propia vida, mi geografía personal, si así quieres llamarlo. De ahí la manera en que está escrito y esos efectos de máquina como motivo recurrente.

 

Entonces, ¿tenías el disco premeditado desde el principio, partías ya de esa idea?

Mientras trabajaba me fui encontrando con un grupo de seis o siete canciones que parecían muy coherentes. Es en el proceso de escribir y pensar hacia dónde va todo cuando realmente te entiendes de qué se trata. El título, por sí mismo, es muy significativo y trata de acercarte a el tipo de paisajes que comentábamos; ese es el verdadero significado del disco.

 

Un inciso; me estaba preguntando, al recordar otras entrevistas tuyas, si no estás cansada de periodistas pedantes y sus pedantes preguntas que intentan buscar un significado pedante a todo…

No. Bueno, ahora toca hablar del disco, supongo, y está claro que es música, pero me gusta intentar ir un poco más allá de lo que se escucha al principio e indagar su naturaleza.

 

Pues sigamos. Hay dos elementos muy distintos en el disco. Por una parte, las bases pesadas y oscuras y, por otra, detalles más coloridos, la voz, las guitarras funk… ¿Son algo así como el contraste entre lo personal, más delicado, y ese entorno brutalista?

¡Exacto! Esa es la intención, mostrar el contraste entre texturas y temperaturas. Es oscuro, es el ambiente en el que crecí, rodeada por autopistas y cemento durante años, pero es un modo de reconocer este tipo de paisajes que tanto me atraen desde que soy una niña. Es puro contraste.

 

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Es algo que queda muy claro en los videoclips, que parecen el complemento perfecto para todos los que no hemos nacido en un entorno similar.

Sí, los videos están planteados como un reflejo de lo que eres; una vez más, una mezcla entre algo áspero y mágico a la vez.

 

En relación con la importancia que confieres al entorno, en una entrevista de 2010 decías a Paul Morley que no querías irte de Manchester, que te sentías muy arraigada a la ciudad. ¿Es "Hinterland" una manera de confirmarlo o de reivindicar la música de la ciudad?

Este disco recoge sentimientos muy precisos, es una investigación sobre Manchester y creo que realmente consigue intensificar el espíritu de la ciudad. Es mi hogar y todos los lugares que he estado recorriendo de arriba abajo desde que soy una niña. Pero trato de hacer una aproximación diferente, darle un giro más personal, una combinación de mi entorno conmigo misma.

 

Después de todo, es imposible no recordar la contundencia de las bases de los Chemical Brothers, o, siendo más exacto, de la batería de Joy Division. Y, al mismo tiempo, esa especie de nostalgia de, por ejemplo, The Smiths…

Tiene gracia, porque nunca he vivido en ningún otro sitio y la música simplemente sale a su manera. El entorno afecta a lo que que creas, los sonidos que escoges, a tu actitud y en cómo percibes todo en general.

 

Precisamente quería preguntarte hasta qué punto crees que el contexto en que alguien crece puede afectar a la obra de un artista. 

Lo es todo. Solamente puedo escribir acerca de lo que conozco porque, si no, no sería ni auténtico ni real. Y ahí voy, una vez más, a los grandes edificios, a los muros de hormigón… Y, por supuesto, haber escuchado tanto Joy Division acaba por dar una forma particular a la ciudad que compartimos.

 

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Quizá, en ese sentido, te hayas encontrado con un escenario familiar cuando llegaste al estudio de Michigan para pulir el disco. ¿Te ayudó eso a mejorarlo?

Fui allí para pulir ambos procesos, el de grabación y el de composición, y estoy segura de que aquel ambiente inyectó un carácter final al disco. Fue alucinante estar en un estudio como aquel, todavía con un equipo analógico… Conseguimos un sonido más rico que el original, así que diría que fue crucial esa etapa.

 

Sin embargo, la estética de "Hinterland" recuerda más a una especie de paraíso soviético, tan sobrio, tan serio por momentos, tan gris… y al escucharlo, da la impresión de que hayas recuperado aquella canción de Bowie, "Warszwa", y te hayas adentrado en ese contexto, no solo espacial, sino incluso temporal.

Ese fue precisamente uno de los discos que más escuché mientras trabajaba sola en mi estudio, sentada en mi cama y sin nadie alrededor. Me absorbía por completo y, hasta cierto punto, es lo que necesitaba… Profundizar más en esa cueva, ese crepúsculo.

 

¿Creaste tu propio búnker con este disco?

Eso es. Como en la vida real, está rodeado de hormigón; es algo que afecta tu psique, tu manera de ser.

 

¿Trabajas siempre de esta manera, encerrándote en tu cueva?

Sí, básicamente no podría haberlo hecho de otro modo. Y me gusta que así sea, me gusta que las canciones sean el único centro de mi atención, me gusta cuidar tanto cada sonido, cada detalle… Es algo que disfruto.

 

¿Relacionarías este panorama y estos paisajes grises con una visión también descolorida del mundo, con un estado de ánimo?

Desde luego. Todos esos espacios baldíos, son tan británicos, paseos largos junto al río, el centro de la ciudad… Es oscuro, pero también encantador y, sobre todo, inspirador. Todos estos lugares retumban dentro de mí; no puedo realmente explicarlo mejor, es solo lo que me hace sentir.

 

 

Por otra parte, sorprende lo actual que suena el disco a pesar de esas reminiscencias funk y ochenteras y de ser completamente analógico.

He estado escuchando mucho funk y quería ir también en esa dirección; me atraían las diferentes temperaturas que transmite y cómo se opone a sonidos más crudos. Tenía mucho material en bruto y fue genial mezclarlo con esos sonidos, como distorsionándolos, pero siempre lejos de lo electrónico. Eso sí habría deformado mucho el trabajo y todo lo natural que resultó ser con herramientas tradicionales.

 

¿Es también esta manera de grabar y producir un modo de reivindicar la música local y enfrentarlo a esta especie de hubs musicales que se están formando?

Sí, es mi propio estudio, es básico y es más que suficiente. Puede ser tan creativo como cualquier otra cosa.

 

En este sentido, ¿han cambiado mucho las cosas desde que firmaste con Warp? ¿Puedes seguir componiendo como y donde quieres?

De hecho, lo apoyan mucho. Es bueno conservarlo y me dejan trabajar sola si quiero. Después, en Michigan, también tuvimos un equipo muy rudimentario, pero fue estupendo acabar de perfeccionar el sonido con Bill… no cambión en absoluto la concepción del disco. Fueron muy receptivos en un tipo de trabajo que siempre me había parecido mucho más personal e íntimo.

 

La última, sobre los singles. Son, posiblemente, las canciones menos representativas en cuanto a carácter, pero las más digeribles también. ¿Por eso las elegiste?

Tuve que escucharlas todas de nuevo, pero estuvo bien volver sobre el trabajo y tratar de escoger una sola canción que mejor transmita el espíritu del disco… "Flee!" habría sido una buena, pero necesitaba algo más llamativo para la primera escucha.

 

¿Y algún plan de pasar por España?

Espero estar ahí pronto, pero no, todavía no hayplanes.

 

Brais Suárez

Brais Suárez (Vigo, 1991) acaba de estrellarse con su idea de vivir escribiendo aun sin ser escritor. Dos periódicos gallegos se encargaron de dejarle claro que mejor le iría si recordara mineralizarse y supervitaminarse, lo que intenta gracias a colaboraciones esporádicas con algunas revistas y otros trabajos más mundanos que le permiten pagarse su abono anual del Celta y un libro a la semana. Por lo demás, viajar, Gatsby y estroboscopia lo sacan de vez en cuando de su hibernación.

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