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Dan Deacon

Gliss Riffer

Domino

6,7

Psicodelia-pop

 

Brais Suárez

 

Así como los ingleses aunaron toda su creatividad en el siglo XX para configurar ese brit-pop único y característico bajo la sombra de grupos ya míticos, Dan Deacon se perfila, con trabajos como este "Gliss Riffer", como uno de esos iconos que ponen nombre y apellidos a lo que ya lleva una década consagrándose como un estilo propio de la costa este de los Estados Unidos. Es un estilo sinestésico, una aglomeración de sentidos donde el sonido se difumina en colores gracias a una capacidad inverosímil de conseguir nuevos efectos, de tergiversar las voces y de aglutinarlo todo en un algo indefinido pero más o menos coherente.

 

Y he ahí el gran pero de este álbum: mucho menos que más, pues hasta que se empiezan a entender sus fórmulas en las armonías de "Meme Generator", pasan cuatro canciones que bien pueden disuadirnos de perseverar en el intento de profundizar en esta maraña, en esta vorágine selvática de impresiones y alucinaciones. Para estar encuadrado dentro de la “música digerible”, no acaba de hacerse precisamente ligero, pero no alcanza tampoco la seriedad de otras obras que se puedan enfocar con más paciencia.

 

 

Con "America" como última referencia, es inevitable esperar algo más de lógica en "Feel the Lighning", que así, de entrada, a golpe de lunes (por poner un día), asusta. Es una canción incluso demasiado caprichosa para quien aspira, en este cubismo musical, a recuperar la inocencia y la capacidad de sorpresa de un niño puesto de ácido. "Sheated Wings" añade unos toques aborígenes para consumar este estado psicotrópico y "When I Was Done Dying" es ya el punto de inflexión para derivar en una mucho más asequible "Meme Generator", que deja vía libre a lo que posiblemente sea la canción más elaborada y fresca del disco: "Mind On Fire", mucho más comedida en ritmos e instrumentos y, ante todo, melódicamente más lograda, con un estribillo tan fácil como bailable. "Learing To Relax" oscila entre esos dos extremos, pero “Take It To The Max”, por mucho que tenga el mejor título del disco, y “Steely Blues” vuelven a dejar un regusto insípido en la boca, de desconcierto.

 

Todo esto, alimentado por sus letras apocalípticas y siderales, es suficiente como para, al menos, crear curiosidad y expectación por ver cómo será su directo, con un escenario tan multitudinario como el Primavera Sound de este año.

 

Brais Suárez

Brais Suárez (Vigo, 1991) acaba de estrellarse con su idea de vivir escribiendo aun sin ser escritor. Dos periódicos gallegos se encargaron de dejarle claro que mejor le iría si recordara mineralizarse y supervitaminarse, lo que intenta gracias a colaboraciones esporádicas con algunas revistas y otros trabajos más mundanos que le permiten pagarse su abono anual del Celta y un libro a la semana. Por lo demás, viajar, Gatsby y estroboscopia lo sacan de vez en cuando de su hibernación.