Menu
madonna  

Madonna

Rebel Heart

Universal

8

Pop

Antonio Bret

 

Antes de acometer lo que es, propiamente dicho, la crítica del decimotercer disco de Madonna, quiero dejar claro unas cosas, por lo que pudiese pasar a partir del punto y final de la misma: No soy fan de Madonna. Al menos, lo que se llama un fan fatal de esos que cuentan los días a partir de que sale el último disco y aparece el siguiente, que la siguen allá donde vaya –si su economía se lo permite– y compran toda la memorabilia que existe y que participan en foros, elucubrando sobre letras, diseños, etc, etc. Me gusta, eso sí. Y me gusta, porque que te guste Madonna debería ser una asignatura obligatoria. Cualquier persona que se vanaglorie de ser buena persona debería, al menos, declinar la cabeza ante la imagen de esta señora. Cualquier detractor que tuviese a bien de acercarse a una de sus obras debería, al menos, tirando por lo bajo, puntuarla con un aprobado justo. O dos estrellas y media, según la revista de la que estemos hablando. Y voy a explicar, muy someramente, porque me parece que hay que rendirle respeto y admiración absoluta. Madonna Louise Veronica Ciccone cumplirá el próximo 16 de agosto 57 años. Y, como todos sabemos, nació mujer. Y le dio por dedicarse a esto del pop. Si el pop está denostado en las altas esferas intelectuales, ser mujer y tener 57 años te destina, irremediablemente, al contenedor ni azul ni verde ni amarillo, sino de otro color, llamémosle ''color mierda''. Ya solo por eso, señora Ciccone, perdón, SEÑORA CICCONE, ya podría usted haber grabado el sonido de un fregado de 35 comensales mezclado con un didgeridoo que yo, aquí presente, le habría plantado un 5. ¿Injusto? Meh. ¿No estáis de acuerdo? Bah. ¿Quién firma esto? ¿Vosotros? ¿Ah, que no? Pues arreando. Y ahora, "Rebel Heart".

 

 

Todo el mundo sabe ya que a Madonna le robaron canciones. Eso está feo y aquí no se va a debatir si ese muchacho merece cárcel o no. Y miren, yo ya perdí la cuenta de filtraciones, demos... Y tampoco me he puesto a investigar, porque no tengo todo el tiempo del mundo para tal menester –ojalá, por otro lado–. Según Discogs, existen 8 versiones del disco, aunque 3 principales, una con 14 canciones, otra con 19 y otra superdelux con un CD añadido con remezclas. Esta crítica pertenece a la versión de 19 canciones (la versión Deluxe, como la llaman en Universal), básicamente por salud mental –y sí, por tiempo, nuevamente–. Puedo decir ya que "Rebel Heart" no es que sea el mejor disco de Madonna desde los tiempos del "American Life" o el "Confession on the Dance Floor" sino que, por sí mismo, es un desmesurado, exuberante y enérgico disco de POP con mayúsculas que reconcilia, aunque esto no hiciese ninguna falta, a Madonna con la crítica y con esos amargados que siempre la miran más que a otras.

 

Madonna-Grammys-2015

 

Ya sabemos todos que Madonna tiene buen olfato y que no se contenta con ir a la moda que más suena. A ella, como a Bowie, le gusta crear la moda o insuflarle un aire nuevo. Con este disco, sin embargo, parece haber querido hacer lo que realmente le saliera de la entrepierna. Con la ventana abierta, rodeada de amigos, sin prisa, sin temor a que su personalidad compleja resultara en un monstruo de Frankenstein. "Rebel Heart" peca de eso. Sin embargo, lejos de ser una criatura fea, "Rebel Heart" es hermoso, es experimental, acústico aunque, en ocasiones también, conservador y acomodaticio. Es como afrontar el día: en ocasiones tienes ganas de ir a por lo seguro, elegir la dupla  "Living For Love" / "Devil Pray" es tan acertado como poco atractivo: formuláica EDM, Diplo y Avicci respectivamente, que le asegura una buena entrada en la radiofórmula y las visitas de VEVO y que abre el terreno a otras cosas, más arriesgadas, más MADONNA del 2015. Ahí tenemos, por ejemplo, "Unapologetic Bitch", que es un reggae perfecto –en todo oiga, la producción  es impoluta– para restregar cadera en la primavera que llega; "Illuminati", puro Kanye West circa "New Slaves", oscura y agresiva, en la que Madonna ora rapea ora canta como nunca la había escuchado, como una niña dulce y traviesa; "Bitch I'm Madonna" –toma declaración de principios– que empieza como un temazo de happy hardcore para derivar en un wobble por el que Skrillex babearía –con gritos y ecos jamaicanos y todo–. Es tan enorme el tema que aparece, por ahí, Nicki Minaj y casi ni te das cuenta; "Iconic", con un estribillo que hunde su sonido en el hardcore belga –con esos coros ominosos–; "Holy Water", que nos devuelve a la Madonna más erótica con ese "Yeezus loves my pussy best"; "Best Night" y esas percusiones y cuerdas orientales trufadas por el susurro de la señora... Podríamos seguir analizando una a una las canciones de este monstruo con el que, cada cual, se puede hacer su disco perfecto de Madonna. Las que aquí se han nombrado conformarían como debería sonar el pop en este 2015. También hay Madonna clásica, para aquellos que se levantan tranquilos: "Joan of Arc" nos devuelve a los gloriosos tiempos del "American Life" con una balada que es oro puro; o "Heartbreak City" e "Inside Out" –diciéndole a SIA que no solo a ella le salen medios tiempos gloriosos–. "VeniVidiVici" que es erótica 2.0 o "Rebel Heart", la homónima, en la que confluyen acústica, electrónica, cuerdas para dar lugar a un estribillo como solo ella podría cantar.

 

Un disco de 19 canciones en un mundo de youtubers y gente que no aguanta películas con planos de más de un segundo podría suponer un suicidio comercial. A Madonna seguramente no le importe esto nada. Parece como si en "Rebel Heart" hubiese abrazado su ego, lo hubiese hecho explotar en mil pedazos y todos ellos han formado parte de su elaboración: está la Madonna erótica, la exótica, la pornográfica, la rompepistas, la vanguardista. Y la que, claro, se cae escaleras abajo porque la gente perfecta también tiene accidentes. ¿Sabéis cual es la que no aparece? La 'debería darle vergüenza con lo vieja que es'; la 'no tiene edad para hacer esas cosas/enseñar las tetas'. Esa no aparece, ni va a aparecer. Porque Madonna está más allá de la edad y de las épocas y los tiempos. Y no, no me considero un fan fatal. Pero cuando las cosas son, SON.

 

Antonio Bret

Nacido hace 36 años en el sur de España, Antonio Bret estudia producción de cine y TV pero se dedica, durante dos años, a contar historias de copleros en “Se llama Copla” de Canal Sur. Cinéfago y heterosexual solo de cintura para abajo, es fan de Lucio Fulci, David Cronenberg, Hayao Miyazaki y Mónica Naranjo. También es adicto a los one hit wonders de los 80 y el porno de los 70. Rechaza la depilación púbica y quiere abrazar, un día, a Phil Collins