Menu
Conor-Oberst-Upside-Down-Mountain  

Conor Oberst

Upside Down Mountain

Nonesuch

7,8

Folk-rock

Milo J. Krmpotic'

 

¿Puede Conor Oberst ser un tipo normal y corriente? Pero no, mejor acotemos ligera e informativamente tan insidiosa cuestión: tras haberse subido a un escenario con 12 años pelados, tras haber editado un primer álbum y creado el embrión de lo que acabaría siendo la discográfica Saddle Creek a los 13, tras haber integrado dos bandas (una de ellas, los futuros The Faint) a los 14, tras haberse ganado ya un puesto en la nómina de doscientos discos de los 2000 según Pitchfork a los 18 y haber firmado su ópera magna, “Lifted, or the story is in the soil, keep your ear to the ground” a los 22… ¿puede Conor Oberst haberse convertido en un tipo normal y corriente?

 

Cierto es que la edad y sus ritos de paso homogeneizan al más pintado. Cierto es que, con 34 primaveras ya, el amigo está felizmente casado e incluso se ha lanzado a abrir un bar en su Omaha natal (aunque siga residiendo en Nueva York). Y no menos cierto resulta que su último lustro suma una notable colección de volantazos: ahora un trabajo junto a la Mystic Valley Band, ahora el supergrupo Monsters of Folk, ahora un casting fallido para el papel protagonista del “Inside Llewyn Davis” de los hermanos Coen, ahora la redacción de un guión alegórico que probablemente jamás llegará a convertirse en celuloide, ahora una gira con Desaparecidos, ahora un disco como Bright Eyes, ahora la declaración de que no volverá a grabar como Bright Eyes

 

En efecto, ese ritmo y la ansiedad resultante no los mantiene nadie. Así que, a la hora de poner un poco de orden en su devenir profesional y artístico (porque a este no hay quien lo mantenga más de quince minutos alejado de una guitarra), la rectificación ha sido triple: una colección de letras donde lo místico-disperso ha cedido paso a lo íntimo-concreto, un retorno a sus raíces folk (y, cuando hablo de raíces, pienso en la colección de discos de sus progenitores antes que en sus propios trabajos, primeros o segundos) y la elección de un productor como Jonathan Wilson (Dawes, Father John Misty), especialista a la hora de recuperar sonidos propios de la Era de Acuario para camuflarlos bajo un barniz contemporáneo y otorgarles, incluso, ciertos tics mainstream.  

 

Así las cosas, con las voces de las hermanas Söderberg (aka First Aid Kit) como contrapunto recurrente, esta montaña boca abajo tiene mucho de reinterpretación de ideas primordiales que para nada desea dar la espalda a los gustos del oyente medio. Y esa accesibilidad llevará a alguno a torcer la expresión (“You are your mother’s child”, por ejemplo, no discurre demasiado lejos de los parámetros del injustamente denostado John Denver), pero se ve siempre conducida por el genio marca de la casa y se permite alcanzar cuatro o cinco hitos que no por abonados al déjà-vu (el propio era inevitable tras veintipico discos y el ajeno tiende a lo puntual y juguetón) deben antojársenos menos importantes (“Zigzagging toward the light”, “Kick”, “Governor’s ball”, “Desert island questionnaire”…). Porque Conor Oberst puede haberse convertido en un tipo normal y corriente, parece, pero aún no le conocemos disco que lo haya presentado como un músico mediocre.

 

Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com