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horrors  

The Horrors

Luminous

XL Recordings

6,7

Shoewave

Albert Fernández

 

Cazando sombras, revelando espectros, sedimentando acordes, el nuevo disco de The Horrors amanece como una promesa brumosa, un hilo iridiscente que se sacude entre olas de oscuridad, y en algún punto parece que vaya a despertar algo realmente vívido adentro nuestro, alumbrar con su luz. Pero pasa que, a medida que se navegan sus mareas de teclados pristinos y guitarras nítidas, y las necesarias corrientes de bajos y aristas de producción brillante, este cancionero llega a hundirse hasta las profundidades, se pierde en un borrón musical carente de acción ni reacción. 

 

Está claro que en "Luminous" hay signos de superación y definición evidentes respecto a "Skying" (XL Recordings / PopStock, 11), pero en su búsqueda de una nueva perspicacia sonora, cargados con la responsabilidad de dar acelerada continuación a su anterior obra, y de paso rendir un tributo coherente a la herencia new wave y a la aureola de la regresada psicodelia, Faris Badwan y los suyos han apostado por el barniz del estudio antes que por la inspiración que surge de los instrumentos. 

 

 

 

Nos acercamos a los murmullos electrónicos y bongos ciclotímicos que introducen "Chasing shadows" y, aunque casi llegados a los tres minutos alcanzamos unos versos y un estribillo fácilmente navegables, el interrogante acerca de esa laxitud primera ya despierta cierta sospecha.  El juego del disco viene dominado por la idea de la clásica banda de rock que se abraza a la atmósfera de club de baile, la sombra sónica de Stone Roses, aunque a veces los chicos se suelten con guitarrazos propios de Happy Mondays ("First day of spring"), y en ocasiones traten de alcanzar la euforia en relax de unos Jagwar Ma ("In and out of sight"). 

 

En este miasma de sonoridades de satén y antorchas que se prenden bajo el agua, salvamos ante todo el carisma distraído de "So now you know"  y la crecida melosa de "I see you", una canción que embaucará al más distraído con sus espejos de guitarras, los fraseos tan coreables y los afloramientos de nostalgia que despierta sin remedio. 

 

Más allá de las cumbres de ese inicio impetuoso y los singles que ya fueron avanzados, el disco se sumerge en un todo de producciones limpias y acordes mínimos, un tapiz musical tan acostumbrado y amable, y en cierta manera tan evidente y formal, que destruye toda capacidad de sorpresa. A medida que se avanza en el cancionero, se desdibujan las primeras premisas vitales y encendidas, y se evidencia la idea de repetición y relleno, a base de cortes como "Jealous sun", que estiran sus posibilidades y minutaje más allá de lo deseable. 

 

The Horrors son una especie adaptativa. Pero su organismo, habitualmente orientado a responder al entorno y mutar para volverse más urticante y depredador, ha desviado su metabolismo a cotas basales, adoptando estrategias miméticas para confundirse en el ambiente, hasta volverse una sencilla ameba sin grandes expectativas biológicas.