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BRIGHT EYES

A Christmas album

Saddle Creek

6,1

Folk-pop ¿festivo?

Milo J. Krmpotic'

 

En cierta ocasión pisé Nebraska, la estación de autobuses de Omaha, concretamente: un cubo de una sola planta de altura cuya austeridad y alrededores invitaban a regresar de un salto al primer Greyhound que pasara sin importar lo más mínimo su destinación. Con esto quiero decir que el lugar no me resultó ni pintoresco, ni atractivo, ni cualquier otro adjetivo que deje de hundir la cabeza entre la melancolía y la depresión profunda. Creo recordar, además, que era domingo. Y, con un abeto y algunas bolas luminosas de por medio, caso de que me lanzara a imaginar lo que deben de ser unas navidades allí, la proyección se vería plenamente confirmada por el tono apesadumbrado de este disco de Bright Eyes. ¿Se acuerdan de “Gremlins”, del motivo por el que el personaje de Phoebe Cates odiaba las fiestas en torno al 25 de diciembre? Pues algo por el estilo.

 

Vaya por delante, en cualquier caso, que el “A Christmas album” del amigo Conor Oberst es un proyecto de 2002 originalmente tan restringido como humanitario, cuyos beneficios tomaron el camino de una organización que lucha contra el sida en el Estado del venado de cola blanca y que congregó a su alrededor a la plana mayor de Saddle Creek, con Maria Taylor en un papel destacado. No se trata, pues, del trabajo que Oberst presentaría a día de hoy, en términos de desarrollo creativo (eran los tiempos de “Lifted”), de hermandad productora ni de determinismo geográfico, sabiéndole vecino de la Gran Manzana desde 2005. Y tanto su localización cronológica como lo concreto de sus objetivos y fijación invitan a considerarlo entre la rareza y la unidad auto-contenida.

 

Así las cosas, la celebración transita, de menor a mayor, entre el villancico de centro comercial (“Silver bells”, la declamada “The night before Christmas”), una colección de rarezas cargadas de efectos que a veces sugieren y otras, no tanto (“Away in a manger” e incluso “Little drummer boy” frente a “Silent night” o “The first Noel”, pese a la ironía derivada de su abrupto cierre lo-fi tras la línea “born is the king of Israel”), y esas apropiaciones en toda regla que nos vienen a recordar con quién estamos tratando (“God red ye merry gentlemen”, “Blue Christmas” y, aunque parezca mentira, “Have yourself a merry little Christmas”). Escasos motivos, pues, para plantearse un regreso a Omaha más allá de lo estrictamente musical, mucho menos por estas fechas.

 

Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com

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