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Champions League - Octavos, ida

Luis Suárez evita el catarro

 

Texto de Milo J. Krmpotic'

Fotos Uefa

 

Manchester City 1 – FC Barcelona 2

(Luis Suárez 16’ y 30’, Agüero 69’)

Llegó el Barça al apartado cívico de Manchester en cuarentena, no fuera a confirmarse que la machacona gripe de este año había vuelto a tomar el Puente Aéreo tras la derrota casera ante el Málaga, y de forma bastante consecuente saltó al verde con su uniforme de fiebre amarilla-chillona. Para su sorpresa, no obstante, allí se encontró con un City encorsetado, que intentó curarse en salud protegiendo la zona alta del campo con una presión de varios efectivos, pero que no tardó demasiado en descubrirse ahogado por esa bufanda en exceso preventiva. Con Dzeko y Agüero descolgados a las primeras de cambio y superioridad constante en la medular, los de Luis Enrique disfrutaron de un primer tiempo la mar de plácido, incordiados únicamente durante esos 45 minutos por una falta que MilnerMilner, hallándose Silva y Agüero a su vera!) estrelló ingenuamente contra las rodillas de la barrera.

 

Y mejor incluso pintó el cuadro médico barcelonista cuando el ciclotímico Kompany intentó oponerse a un centro con rosca hacia Suárez y sólo consiguió matar el balón, cosa que el uruguayo agradeció definiendo con la izquierda. Vitaminado por el tanto, el 9 repitió menos de un cuarto de hora más tarde, tras una bella jugada coral (a Iniesta le sientan como un tiro las rotaciones, pero el peaje de esa vacuna lo había pagado ya el fin de semana), al lanzarse con la puntera por delante para alcanzar un centro del siempre fugaz Jordi Alba. Tal y como Suárez revivía los días de su encumbramiento inglés, Messi, firmante de varias carreras de treinta metros regateadores, volvía a parecerse a su versión del FIFA 2012 y sólo Neymar insistía en un letargo que se manifestó tanto dentro del campo como fuera de él: cerca de dos minutos le costó realizar un cambio de botas. El Barça, en cualquier caso, se las prometía muy felices.

 

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Cualquier clase de historia, eso sí, nos recordará que la Pérfida Albión es tierra de lo más traicionera. Para colmo, coincidió la súbita recuperación de la escuadra mancuniana con un bajón de sus rivales y, como resultado, los segundos se pasaron los primeros cuatro minutos de la reanudación sin ser capaces de traspasar el medio campo. Aunque avisaba el City por arriba, con sendos cabezazos tan francos como centrados de Dzeko y Demichelis, el Barça insistía en conceder un saque de esquina tras otro, cuando no en tentar los contragolpes de Agüero perdiendo balones no particularmente complicados (la noche de Busquets apuntó menos a la croqueta que a la empanada). Así, en uno de ellos, tras robo de balón de Clichy y maravillosa dejada de espuela de Silva, el argentino fusiló a Ter Stegen.  

 

Rakitic, notable pero cargado con una amonestación, dejó su lugar a Mathieu y Mascherano, espléndido en todas las anticipaciones menos una, adelantó su posición. Clichy sumó entonces una segunda amarilla un tanto rigurosa y los barcelonistas pudieron recuperar el aliento y, acto seguido, la pelota. El 1-2 no dejaba de ser un resultado curativo y siempre quedaba la carta Messi, lanzada por fin sobre el tapete en el minuto 92, cuando Zabaleta lo arrolló de forma un tanto ingenua, fruto posiblemente del cansancio acumulado. Pero el 10 erró tanto el lanzamiento desde los once metros como el inmediato remate de cabeza, excesivo en el giro del cuello y por ello tristemente escorado, y la jugada volvió a sonar a estornudo en un Barça que tranquilamente podría haber salido indemne de tan exigente chequeo europeo.

 

Lo mejor: Piqué, principal motivo de que el City no empatara o incluso diera la vuelta al marcador en el segundo tiempo.

Lo peor: La manía de ir regalando penales en cada eliminatoria.

 

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Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com

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