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Champions League - Jornada 3

Algo de tensión y muchos, muchos goles

 

Textos de Redacción

Fotos Uefa / Vídeos de Canal +

 

Entre el Roma 1 - Bayern 7, el Bate 0 - Shakhtar 7, el Chelsea 6 - Maribor 0 y el Schalke 4 - Sporting 3, parecía que al Camp Nou le había tocado la pajita goleadora más corta. Menos mal, pues, que a Luis Enrique le dio por ponerle suspense a la cosa quitando de golpe a su plana mayor con veinte minutos por jugar, cosa que aprovechó el Ajax para recortar distancias y amenazar muy seriamente las aspiraciones barcelonistas en esta Champions. Al final, Sandro certificó la victoria y el Barça piensa ya en el Bernabéu, cuyos dueños visitan Anfield. 

 

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Champions League - Jornada 3

Algo de tensión y muchos, muchos goles

 

Textos de Redacción

Fotos Uefa / Vídeos de Canal +

 

Entre el Roma 1 - Bayern 7, el Bate 0 - Shakhtar 7, el Chelsea 6 - Maribor 0 y el Schalke 4 - Sporting 3, parecía que al Camp Nou le había tocado la pajita goleadora más corta. Menos mal, pues, que a Luis Enrique le dio por ponerle suspense a la cosa quitando de golpe a su plana mayor con veinte minutos por jugar, cosa que aprovechó el Ajax para recortar distancias y amenazar muy seriamente las aspiraciones barcelonistas en esta Champions. Al final, Sandro certificó la victoria y el Barça piensa ya en el Bernabéu, cuyos dueños visitan Anfield. 

 

FC Barcelona-Ajax

LUIS ENRIQUE DA EL SUSTO

 

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FC Barcelona 3 – Ajax 1

(Neymar 7’, Messi 24’, El Ghazi 88’, Sandro 93’)

Cuando aún perdura la psicosis sanitaria debida al megabrote africano de ébola y sus puntuales ramificaciones europeas, el Camp Nou vivió un (esperemos que) puntual pero peligroso caso de entrenadoritis. Pensando en el Clásico del sábado, pero también –y he ahí lo más preocupante– en la polémica informativa de la semana a vueltas con la alergia de Messi a los cambios, Luis Enrique retiró a la Pulga en el minuto 67, sustitución sin duda pactada de antemano y la mar de simbólica y quizá incluso pedagógica, pero a la postre también comprometida. Porque cinco minutos antes había abandonado el terreno de juego Neymar. Porque cinco minutos después fue Iniesta quien tomó asiento en el banquillo. Y, con un marcador poco contundente (2-0), el Barça disputó los últimos veinte minutos de partido sin uno solo de sus referentes ofensivos, encomendado a un Pedro en las horas más bajas que se le recuerdan, a los rookies Sandro y Munir, a un Rafinha que regresaba de seis semanas de lesión, con Rakitic y Mascherano como toda línea de creación…

 

El entrenador asturiano confundió su voluntad con la realidad, quiso dar la faena por cerrada sin prestar la debida atención al cronómetro y consiguió que su equipo quedara descabezado en ataque, que en consecuencia perdiera la posesión del balón, que Ter Stegen (notable con el pie, todo sea dicho) sumara más pases en ese compás que toda la medular junta… y, cuando El Ghazi acortó distancias con seis minutos aún por disputar, que la sombra del adiós anticipado a la Champions se cerniera sobre el estadio. Ya en el descuento, con Rakitic ejerciendo de veterano al provocar una falta tras otra para que el reloj corriera mejor, Sandro intentó redimir a su valedor con un buen disparo, cruzado y raso, que devolvió los dos cuerpos de distancia al luminoso. Pero, aunque el Ajax tampoco había dispuesto de ocasiones monumentales (la mejor fue un rebote en la espinilla de Piqué, al que sencillamente no le sale nada, que flotó por encima del larguero), aunque podría afirmarse que temer el empate era mucho temer, lo cierto es que la última media hora azulgrana tendió al desbarajuste y ensució el recuerdo de los muy correctos dos tercios anteriores.

 

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Aunque en el primer lance del encuentro hasta seis jugadores visitantes se plantaron a presionar en terreno de los locales, aunque esa estampa se iba a repetir en diversas ocasiones, Frank de Boer tuvo muy en cuenta el enfrentamiento de la temporada pasada (donde los suyos pusieron tanto juego como goles acabaron recibiendo: 4-0) y apostó antes por el orden que por el espacio. Fue así que el desempeño ajacied careció del brillo y la desacomplejada triangulación que forma parte de su ADN. Y, porque las escuadras educadas en el ataque rara vez resultan infalibles en defensa, dos fogonazos bastaron para que el Barça comenzara a poner tierra de por medio. En el 1-0, combinaron en corto Pedro, Iniesta y Messi para sortear la primera línea holandesa, momento en que el argentino abrió a la llegada por la izquierda de Neymar, que golpeó de primeras con hermosa rosca brasileña. Y, en el segundo, Mascherano recuperó una pelota sobre la línea central, la cedió a Iniesta y este prolongó en espectacular asistencia a Messi, que mojó pese a la mano con que Cillessen consiguió amortiguar su disparo. Al poco, Pedro se encontró con el palo en su momento de mayor lucidez e Iniesta estuvo a punto de ganarse la vuelta al ruedo con una progresión en la que superó a ¿cuatro, cinco, dieciséis? rivales pero se vio negado en última instancia por un salvador brazo del cancerbero.

 

Casi cuarenta minutos necesitaron los de Ámsterdam para llevar el balón al área de Ter Stegen y comenzar a probar suerte. En la reanudación, no obstante, De Boer buscó inclinar el campo hacia ella con la salida del polaco Milik, un segundo delantero. Y la pareja Mascherano-Rakitic, hasta entonces soberbia en la recuperación (aunque Iniesta echara en falta más apoyo por parte del croata a la hora de construir) pasó a sentirse menos cómoda, obligada ahora también a mirar a su espalda. Súmesele el ya habitual colapso para dar salida a la jugada en la banda de Piqué y Alves. Añádanse entonces los tres actos del paso en falso de Luis Enrique y se obtendrá el escenario que, con un poco de mala suerte (pero sólo un poco), bien podría haber certificado el escaso feeling de este Barça con la gran competición de clubs europea.

 

Lo mejor: La primera parte de Iniesta y ver a Mascherano rindiendo a gran nivel en su posición natural.

Lo peor: El gafe de Piqué y, claro está, el error de Luis Enrique al responder a lo sucedido en un partido desde otro completamente diferente. Milo J. Krmpotic’

 

 

Liverpool-Real Madrid

Anfield baila al son del rock and roll del Real Madrid

 

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Liverpool 0 – Real Madrid 3

(Ronaldo 23’, Benzema 30’ y 41’)

Todavía estaba en mi memoria la derrota hace unos años del Real Madrid ante el Liverpool en el mítico estadio de Anfield. Por ello, para mí este partido era de sumo cuidado, el perder era una posibilidad real, porque esto es la Champions y puede pasar cualquier cosa. Pero lo que ha hecho el equipo blanco esta noche en suelo inglés es ya historia.

 

El Real Madrid, ganó, pero ganó jugando un fútbol inteligente y exquisito. Teniendo la pelota, mimándola y haciendo maravillas cuando sus jugadores más habilidosos encaraban al arco. Prácticamente, salvo el par de killers arriba, era un equipo de virtuosos mediocampistas. Por ello dominaron el partido a su antojo y desarmaron a los ingleses.

 

Kross, Modric, Isco, James… son un cuarteto de un fútbol vistoso, de posesión, elegante y ofensivo. O sea, una superación del tiki-taka churrigueresco, porque este mediocampo creativo ama el balón, pero a su vez es vertical cuando tiene que serlo y saben dar el pase preciso y sobrenatural para que los delanteros puedan hacer lo que saben hacer, que es meter goles.  Este esquema del 4-4-2 es el sistema táctico donde veo mejor al Real Madrid.

 

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Los dos primeros goles fueron resultado de maravillosos pases; el primero, uno fantástico de James a Cristiano y este define magistralmente, en el minuto 23, y el segundo, otro preciso de Kroos y cabezazo formidable de Benzema, quién hizo también el tercero aprovechando que Pepe había puesto en jaque a la defensa: el francés se encontró el balón pegado al área y sentenció el partido. Para que luego digan que Benzema no hace goles.

 

Si bien es cierto que Cristiano Ronaldo es un crack al que respeto y valoro, mis jugadores favoritos son Isco, James, Marcelo y Benzema, porque ellos tienen fantasía y magia. Y eso es el Real Madrid ahora, un equipo que juega con belleza y efectividad al fútbol. Ancelotti ha logrado el milagro de nuevamente dar con las teclas para hacer un gran equipo.

 

Este sábado es el partido contra el Barcelona, y un Clásico es un Clásico, aquí no hay favoritismos ni tonterías que valgan, cualquiera de los dos puede ganar el partido. Y ojo al aliciente engañoso de que juguemos en el Bernabéu, porque cuando juega últimamente el Madrid en su estadio parece que lo haga de visitante. Pero si el Real juega con este 4-4-2, con estos futbolistas que están que la rompen y dan el todo por el todo, es muy probable que podamos ganarle al Barcelona y acercarnos a él en la lucha por ganar esta liga española de fútbol, la mejor del mundo.

 

Lo mejor: El cuartero de virtuosos del Real Madrid: Modric, Kroos, Isco y James.

Lo peor.: El partido poco eficiente del Liverpool. Leo Zelada

 

Redacción

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