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Champions League- Jornada 1

Un balón lleno de estrellas

 

Textos de Redacción

Fotos Uefa / Vídeos de Canal +

 

Volver a escuchar desde el sofá de casa o inmerso en el clamor de una estadio esa variación del "Zadok the Priest" de Händel que Tony Britten convirtió en el mayor himno popular contemporáneo es regresar a la épica cotidiana: suenan los acordes de la Champions, los quioscos rebosan de fascículos, las salas vuelven a programar conciertos y los niños regresan al cole. El mundo se reordena mientras rueda una pelota y Europa dirime sus diferencias en pantalones cortos y medias. Saltan al césped continental los Balotelli, Tévez, Cristiano Ronaldo, Diego Costa, Muniain, Messi, Ribery... la Champions 2014-2015 va a ser una delicia.

 

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Champions League- Jornada 1

Un balón lleno de estrellas

 

Textos de Redacción

Fotos Uefa / Vídeos de Canal +

 

Volver a escuchar desde el sofá de casa o inmerso en el clamor de una estadio esa variación del "Zadok the Priest" de Händel que Tony Britten convirtió en el mayor himno popular contemporáneo es regresar a la épica cotidiana: suenan los acordes de la Champions, los quioscos rebosan de fascículos, las salas vuelven a programar conciertos y los niños regresan al cole. El mundo se reordena mientras rueda una pelota y Europa dirime sus diferencias en pantalones cortos y medias. Saltan al césped continental los Balotelli, Tévez, Cristiano Ronaldo, Diego Costa, Muniain, Messi, Ribery... la Champions 2014-2015 va a ser una delicia.

 

Real Madrid - Basilea

¿Ahora se silba o se aplaude? 

 

mierdriz

 

Real Madrid 5 – Basilea 1

(Suchy pp 14’, Bale 30', Ronaldo 31', James Rodríguez 37', González 38', Benzema 79')

 

Estaba esperando este día. Un día entre semana cualquiera, ese día glorioso en que empieza la Champions. Por fin. Empieza la Champions, y tengo cacahuetes, eso está bien. Prefería ver lo que pasaba en Dortmund que en Chamartín; eso ya no mola tanto. Imagino que alguien está escribiendo sus versos más inspirados esta noche, pero yo me voy a centrar exclusivamente en los decibelios a los que el estadio merengue somete a Iker Casillas, y ver si el tipo se rompe o va reforzando su cuadratura mandibular todavía más, con esa cara de mala leche in crescendo que se le está quedando. Porque el caso es que, que el Madrid de la décima iba a golear al Basilea, lo podía haber escrito el 1 de septiembre; de 2011, si hacía falta. 

 

El Basilea es uno de esos equipos que lideran con soberbia sus campeonatos, llegan a la máxima competición del continente con sus credenciales claras y sin nada que perder, y apuestan por defender su estilo antes que sacrificarse por aspirar a mayores logros. Y así se suelen llevar un carro, por mucho que el año pasado lograran poner contra las cuerdas anecdóticamente al Bayern de Guardiola

 

Pero no hablemos de los suizos, hablemos de Iker, que por desgracia no acaba de aparecer en plano en los primeros compases del partido, aunque las llegadas se alternen. Lo que está claro es que la mayoría le sigue pitando, pese a que, tras el derrumbe ante el Atlético del pasado fin de semana, constantemente acompañado de silbidos para el capitán, en la primera noche de largo europea el estadio se refuerza con un buen séquito de admiradores del portero, que corean su nombre tratando de acallar a los trolls merengues. Más divertido aún, y con cacahuetes; y sin importarte el partido, no te digo. Diré que, tan claramente como se pueden escuchar esos pitos a Casillas, llega la sensación de que al guardameta ya no le interesa el fútbol, que hace tiempo que se siente a disgusto en su casa, y que su capacidad de sacrificio deportivo está lejos de ser la que era. Otra cosa es su instinto innato, que le hará seguir protagonizando alguna que otra parada prodigiosa. Pero Iker ya no está. Con todo, como dijo un tertuliano monguer-fanático el otro día por la radio, a los ídolos no se les silba. 

 

iker2

 

Ah, bueno, que había un partido aquí. Sí, el Madrid marca. O más bien, el Basilea, en propia puerta, tras taconazo del último cromo de Florentino y asistencia desviada del lateral Nacho, que, sin Carvajal, se ha impuesto al otro gran abucheado del Bernabéu, Álvaro Arbeloa, nuestro punching ball favorito. El Madrid marca, y marca, y marca. Bale, Cristiano gracias a Bale, e incluso el último cromo de Florentino, aprovechando un rechace a chut de Benzema 

 

Sin medio campo, pero sin rival, todavía. Después de un hueso como los chicos de Simeone, y la tarde de atragantos en Anoeta, el Madrid respira. El Basilea juega con una alegría desmesurada, aún cuando ha recibido tres goles en menos de 10 minutos, y así logra marcar un tanto y, si Marco Streller llega a ser un poco más listo y se va al césped en vez de trastabillar después de recibir un pase de chilena hacia atrás de Modric (WTF!?), la cosa se podía haber puesto curiosa. 

 

Pero Streller ya no es lo que era, y tampoco es que nunca fuera gran cosa. Está el hombre tan flojo, que se tiene que retirar antes de tiempo. Fabian Frei tampoco es el de antes. Y hay uno en el equipo suizo que se llama Safari y nos hace mucha gracia, pero claro, riendo no hay manera. 

 

Y aún así, en la segunda parte el equipo de Paulo Sosa se las apaña para plantarse solo delante de (San) Iker en unas cuantas ocasiones, porque el medio campo del Madrid se ha vuelto un conjunto vacío, el espacio entre esa línea y la delantera es abismal, y Bale y compañía se acuerdan de apretar y defender cuando quieren. Aunque, vaya, con todo, el francés más abúlico del planeta acaba por marcar su golito también. 

 

En conclusión, tal vez Iker piense que ya se puede sacar los tapones cuando se ponga bajo los palos, y Ancelotti duerma convencido de que, pese a los resbalones recientes, dirige una super-potencia futbolística. Pero dudo de que al primero le vayan a dejar de pitar los tímpanos en lo que viene, o que el segundo salga airoso de los socorridos fruncidos de su medio campo de álbum de cromos. 

 

En todo caso, en casa somos de Sara Carbonero y de Diego Torres, así que lo que le pase a Iker nos apasiona y, claro, si le meten goles, pasan más cosas. Hay que ver qué cara de sieso se le está quedando al hombre. Albert Fernández 

 

 

FC Barcelona - Apoel

Con aires de Gamper

 

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FC Barcelona 1 – APOEL Nicosia 0

(Piqué 28’)

Mi hermano Alexis, el experto en fútbol chipriota-maltés del clan Krmpotic, me recordaba estos últimos días que, en la Champions de hace un par de temporadas, el APOEL logró clasificarse primero de su grupo, eliminó a todo un Olympique de Lyon en octavos y sólo sucumbió en cuartos ante el Real Madrid, al que llegó a marcar dos goles en su visita al Santiago Bernabéu (el resultado global, todo sea dicho, fue de 8-2).

 

Aunque mi hermano Alexis no asesora (de momento) a Luis Enrique, cabe suponer que el asturiano sabía a quién se enfrentaba, para bien y para mal, así que la relación entre la nacionalidad del rival, la circunstancia de que se tratara de un debut casero y la alineación que presentó, con hasta ocho jugadores “suplentes” (utilizo las comillas porque varios eran indiscutibles hace apenas tres meses), la saldaremos otorgándole el beneficio de la duda.

 

Como el mejor Guardiola –intuimos, pues–, Luis Enrique quiso acometer la principal competición del año con una declaración de intenciones: 1) La Champions se gana allá por mayo, no en septiembre; 2) Para llegar a esa fecha con fuerzas, habrá que hacer rotaciones; y 3) Todos los jugadores deben saber que dispondrán de oportunidades, deben sentirse importantes, y qué mejor forma de notificárselo que haciéndolos protagonistas de un debut europeo.

 

Bien, hasta ahí la teoría.

 

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En la práctica, siempre emperrada en seguir sus propios derroteros, el referente azulgrana apuntó con bastante más fuerza a los tiempos del “Tata”. Escasos fueron los rastros en el Camp Nou del equipo chisposo, combativo y solidario que había firmado noventa grandes minutos el sábado pasado ante el Athletic. Una apertura de Messi para la carrera de Neymar, algún detalle de Munir en el uno contra uno, poco más. Incluso el gol llegó en una suerte tan escasamente habitual como que la falta lanzada al barullo del área encontrara la cabeza de Piqué, serio pero melancólico, maltratado por sus ideas políticas de estadio hacia fuera y falto de confianza sobre la hierba.

 

Ante la noche destemplada de Adriano, Xavi y Alves, nulo prácticamente el juego de banda, la primera línea se fue dando al individualismo para alegría de la zaga chipriota, a la que no se le dio mal el recurso de amontonar cuerpos en torno a su portero como si de una línea de balonmano se tratara. Así las cosas, más allá del gol, el respetable sólo halló motivos de regocijo en alguna acción defensiva de Samper, alguna recuperación de Sergi Roberto y la intervención final de Ter Stegen a disparo de Manduca, un pelín adornada pero solvente.

 

Fue esa, sobre la bocina, la única oportunidad con cara y ojos de un APOEL que, pese a todo, había disfrutado de más de un contrataque prometedor gracias a que los laterales rivales no supieron atacar pero tampoco cerrar. Y murió la cosa como había nacido, la alineación propia de Gamper contagió su espíritu borriquero y ni siquiera se contó con la alegría propia de una presentación en sociedad. La libreta de Luis Enrique promete, pero su diván ahora mismo cojea bastante. Milo J. Krmpotic’

 

 

Athletic Club - Shakhtar Donetsk

La Catedral de Europa 

 

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Athletic Club 0 - Shakhtar Donetsk 0

En Bilbao somos así. Dieciséis años esperando a escuchar el himno de la Champions en San Mamés, y para cuando llega el día y el momento crucial, en nuestro fabuloso nuevo estadio, casi no escuchamos las fanfarrias mientras ondea la lona de estrellas, merced al volumen de los miles de gritos que clamaban "¡Athletic!" cual Gargantúas en el campo. Si uno de Bilbao con sueño te puede dejar medio sordo mientras te tomas el zurito en la tasca, imagínate 50.000 vozarrones vascos emocionados a más no poder con la vuelta a la competición más prestigiosa del mundo. 

 

El partido, te puedes imaginar. Mircea Lucescu no es un tipo fácilmente impresionable. Si ha logrado recuperar con guante de hierro a sus brasileños después de las fugas en masa que padeció la plantilla este verano, consecuencia del lógico terror que causa en los jugadores la inestabilidad política de Ucrania, poco le puede impresionar un campo de fútbol nuevo y hermoso junto a una ría y repleto de caras sonrientes. El Shakhtar impuso su personalidad en San Mamés durante todo el encuentro, como equipo curtido en la competición que es, y si el resultado no fue peor para los de Valverde se debe a lo bien conjuntado en lo táctico de su escuadra, y a la solidaridad de sus chicos.

 

No encuentro gifs animados de Beñat. ¿Sabes por qué? Porque no se mueve. El que fuera media punta estrella del Betis calentó banquillo en su primera temporada como León, y esta campaña, exigido tras la marcha de ese crack que es Ander Herrera, parece que no se da por aludido. Ni siquiera la Champions acaba de poner al Sr. Etxebarria Urkiaga, que sigue sin contribuir como debiera a la construcción, ni hacer gala de esa técnica que le envidiábamos hace dos temporadas, ni por supuesto jugarse la rótula en ningún balón dividido. Por eso, tras concederle una hora cada partido, este año el cambio acostumbrado de Valverde es sustituir al abúlico 7 por Ibai Gómez, que sin duda resulta el revulsivo perfecto cuando los partidos llegan a su crepúsculo. Curiosamente, el primer día del curso europeo, el damnificado para darle un lugar en el once a Beñat fue el imprescindible Susaeta, quien, eso sí, acabó por substituirle mediada la segunda parte, como no podía ser de otra manera, aportando el dinamismo, la calidad y las ganas que caracterizan a Markel.

 

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Muniain está en las antípodas de Beñat. Escorado a la banda derecha por la entrada de Ibai en el equipo, la estrella de San Mamés se movió por todas las áreas del césped, siempre solidario, sacrificándose por el equipo, en despliegues defensivos que le hacían recorrer el campo de parte a parte. Consecuencia de esos sobreesfuerzos pasó que, cuando por fin llegó el gran contraataque bilbaíno, tras millones de carreras a contrapié peligrosas de los de Donetsk, el bueno de Iker se quedó sin fuerzas a medio sprint, sufriendo un calambre fatídico cuando ya ingresaba en el área acompañado por Susaeta, incapaz de culminar una acción que podría haber decantado el encuentro. 

 

Entre tanto, el guaperas de Ibai Gómez, que debe andar cepillándose a medio Bilbao (y mira que eso es difícil), acabó por dar razones a Ernesto Valverde para seguirlo usando desde el banquillo, con los partidos empezados, puesto que su aportación en más de noventa minutos fue... no encuentro el adjetivo. Vamos, que ni lo vi. 

 

Como dicen por la capital del Botxo: sin más, un partido difuso, que se pudo poner tonto y, por suerte para los Leones, acabó romo del todo. Y una anotación: Douglas Costa parece del mismo Bilbao.

 

El Shakhtar nos ha podido fulminar en un par de contras y se han plantado con un carisma acongojante en nuestro campo fantasbuloso, así que más vale un empate que llevarse a la barra que quedarse en casa sin ganas de txiquitear. 

 

Hemos empatado, pero ya sabes cómo somos en Bilbao. ¿Tú crees que al tipo ese enorme con txapela que siempre enfocan en las teles le va a faltar el hambre? No, ahí andará con sus kokotxas. A ver (impostando eusko-acento a tope), el Bayern tampoco ha podido con el City ese,  ¿no? ¡Pues entonces! Ah, que ha ganado al final. Bueno, da igual. ¡Ya ganaremos a los ucranianos a la vuelta, lahostia! Albert Fernándezzzz

 

Redacción

El equipo de redacción de Blisstopic. Somos gente mala y peligrosa, pero queremos un mundo mejor, una blisstopía.

 

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