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FC Barcelona 1 -

Real Madrid 2

BALE > MESSI + NEYMAR

 

Milo J Krmpotic’

Fotos rfef.es

 

1) Circula desde hace algunos días por la Ciudad Condal un largo mensaje de texto en el que un supuesto trabajador del FC Barcelona revela una colección de trapos sucios que cubren desde el fichaje de Neymar hasta la comentada actitud de Messi en la recta final de la temporada, pasando por los motivos de la dimisión de Sandro Rosell y los dos grandes beneficiados de la ampliación del Camp Nou aprobada por los socios: Qatar y Florentino Pérez. Afortunadamente, el cierre oficioso de la competición en Can Barça nos permite asentar en lo deportivo, y no desde el rumor, por muy explicativo que parezca, una serie de constataciones.

 

2) La primera y principal, que la actual junta directiva debería dimitir, en cuanto corresponsable de una planificación nefasta. Como hace un año, el Barça ha llegado a los meses decisivos con una zaga avejentada (Pinto, Adriano, Puyol) y azotada por las lesiones (Valdés, Piqué, Bartra), donde el único jugador indiscutible, Mascherano, comenzó siendo un recurso de emergencia y ha acabado condenado a una posición que no es la suya; con un centro del campo irregular cuando mira hacia delante (Xavi, Iniesta, Cesc) y extraviado en la contención (Song no cuenta y Busquets ha tenido años mejores); con una delantera, en definitiva, donde los dos nombres más en forma (Alexis y Pedro) se vieron fagocitados hace semanas por los que tienen que saltar al campo por decreto, cierto argentino invisible y un brasileño que hipotecó todos los recursos en agosto y que poco y nada ha aportado en abril.

 

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3) Tal enumeración no es baladí a la hora de comentar lo acontecido esta noche en Mestalla. Cierto es que el Barça se mostró más comprometido que en encuentros recientes e igualmente decisivos, pero no menos cierto es que acabó igualmente apeado del tercer y ya único título al que aspiraba. No fue una derrota de podredumbre, como tantas otras este año, pero sí de pesadumbre, de falta de fe y espíritu. El Madrid siempre supo a qué debía jugar mientras el Barça sólo sabía que debía jugar. Y, como fútbol no le falta, ofreció destellos en la posesión y la combinación, pero fue inferior en ocasiones y sensaciones. Con irónica crueldad, además, su fichaje estrella se estrelló contra el poste en lo que podría haber sido el 2-2 sobre la bocina, mientras que el de su rival se sacó de la manga un tanto de la victoria digno de ingresar en la leyenda de las finales de Copa.

 

4) Bastante antes, una ridícula pérdida de Alves (de nuevo carente de profundidad, de nuevo empeñado en centrar a la cabeza de Pepe cuanto balón le llegaba) había abocado a un contragolpe de libro: Benzema se abrió a la banda, recibió y descargó sobre la galopada de Di María, que cruzó entre las piernas de Jordi Alba y superó así a un Pinto que, en el momento de redactar estas líneas, sigue cayendo en una cámara lenta sobre la que resuena el gañido de sus oxidadas articulaciones. Y, algo después, cuando más perdido se hallaba su equipo, Bartra había a su vez cazado un lanzamiento de esquina con un ajustadísimo cabezazo que rompió el invicto de Casillas en la competición.

 

5) Pero el partido tuvo historia más allá de los goles. Ancelotti buscó juntar líneas retrasando a Di María e Isco, y el sacrificio hizo que el argentino le durara apenas medio tiempo. Para entonces, claro, ya había marcado. Y la táctica de presionar al jugador rival que recibiera de espaldas para desplegarse al contraataque había sembrado el pánico en el Barça, sostenido apenas por el orgullo irreductible de Mascherano y, al final, el desempeño agónico de Pinto. Momento en que toca aportar una segunda constatación: a falta de juego, a falta de motivación y a falta de resultados, el “Tata” debe también partir. Y es que la ausencia de un plan definido se tradujo una vez más en el desencuentro constante entre jugadores que buscaban ocupar idéntica parcela de campo y una sangrante carencia de ocasiones. Al punto que ni siquiera cabe lamentar especialmente el palo postrero de Neymar, habida cuenta que Benzema y Modric habían corrido antes idéntica suerte.

 

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6) Abonado a la contra el Madrid y a la inercia del tiki-taka el Barça, tratándose además de una final, los cracks debían dar un paso al frente. CR7 no podía, atado a la grada por una lesión, pero casi sumó más que Neymar, tan voluntarioso como inocuo, protagonista de un par de tanganas por su tendencia al piscinazo. Messi volvió a ser una sombra (sus disparos se fueron siempre desviados o rodaron mansos a las manos de Casillas, sus carreras a la medular en busca de la pelota jamás aportaron nada extra) y de corazón espero que Argentina acabe haciendo algo importante en el Mundial, porque de otro modo el 10 habrá tirado un año entero de su vida deportiva (lo cual cuenta como tercera constatación, ahora que lo pienso).

 

7) Y Bale, que durante 86 minutos había sido un agujero negro, disparando todo lo que le pasaba por delante, incapaz de levantar la cabeza y asistir a algún compañero en boca de gol, ese mismo Bale se benefició de una mala presión en la esquina izquierda de su defensa, se hizo un autopase sobre la línea de mediocampo, aguantó la carga de Bartra, corrió por fuera de la cal y corrió de nuevo por dentro, se perfiló y definió de puntera entre las piernas de Pinto, que en el momento de redactar estas líneas siguen intentando cerrarse en un crujido eterno. Triunfó el Madrid por méritos y acierto, sucumbió justamente el Barça y quedaron señalados todos sus estamentos, desde el palco hasta el césped, pasando inevitablemente por el banquillo. Para ellos, se cierra una época tal y como echamos el telón sobre esta amarga colección de constataciones. Ahora busquen el mensaje que circula estos días por la Ciudad Condal y, si son seguidores barcelonistas, les reto a que no sientan serios deseos de salir a quemar contenedores.

                                                         

FC Barcelona 1 – Real Madrid 2

(Di María 16’, Bartra 69’, Bale 86’)

Mestalla (Valencia) 16/04/14

Público: 55.000 espectadores

Árbitro: Mateu Lahoz

 

FC Barcelona: Pinto, Marc Bartra (min. 86 Alexis), Mascherano, Jordi Alba (min. 45 Adriano), Dani Alves, Busquets, Cesc (min. 60 Pedro), Xavi, Iniesta, Neymar, Messi.

Entrenador: Gerardo “Tata” Martino.

 

Real Madrid: Casillas, Pepe, Ramos, Coentrao, Carvajal, Xabi Alonso, Modric, Di María (min. 86 Illarramendi), Isco (min. 89 Casemiro), Bale, Benzema (min. 90 Varane).

Entrenador: Carlo Ancelotti.

Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com