Menu

Gregory-Porte01

Gregory Porter

El jazz tiene voz nueva

 

Eduardo Hojman

 

En el jazz, si una mujer es instrumentista le preguntan si también canta, y si un hombre canta le preguntan si además toca algún instrumento. Gregory Porter, la nueva gran sensación del jazz vocal, dará seis conciertos esta semana (dos en la sala Clamores de Madrid y cuatro en el Jamboree barcelonés) para echar por tierra ése y otros estereotipos. Con su asombroso rango vocal y su abigarrada fusión de influencias, Porter es saludado con el superlativo de “mejor cantante de jazz de Estados Unidos”.  

 

Lo primero que impresiona de la magnífica voz de Gregory Porter es la manera en que parece englobar muchas de las variantes estilísticas de la vocalización masculina en el jazz sin perder personalidad. Barítono brillante  y de rango tan amplio que algunos lo califican de tenor, su canto no sólo se entronca directamente con los grandes vocalistas negros como Joe Williams, Bill Withers o Marvin Gaye, como era de esperarse, sino más bien, y de una manera mucho más sorprendente, con los magníficos crooners como Mark Murphy, Kurt Elling y, a veces, hasta parecería estar haciendo un coqueteo a los sonidos graves de Johnny Hartman. Y cuando parece que eso es todo, suenan por ahí ecos de Al Green e Isaac Hayes. Considerando que su primer gran influencia reconocida fue el magnífico y subvalorado Nat 'King' Cole, la manera de cantar de Porter suena como un catálogo resumido de las grandes voces masculinas que pasaron por la historia del jazz, sin olvidarnos del soul, el góspel, y el rhythm & blues. En cierta manera, así podría resumirse lo bueno y lo malo de la propuesta de Porter: más que ofrecer algo nuevo, su estilo es un destilado de lo mejor que hubo antes. No olvidemos que uno de sus grandes defensores es Wynton Marsalis, el hombre más conservador y neorrenacentista del jazz. Pero al oírlo cantar caen todas las reservas.

 

GregoryPorter02

 

Nacido en Los Angeles en 1971, Porter se educó con los discos de Nat 'King' Cole y Mahalia Jackson que escuchaba su madre, pastora de iglesia. “Crecí en la iglesia”, dice Porter. “Hay un montón de sacerdotes en mi familia”. Esto también remite a una de las grandes tradiciones aparentemente inmutables del jazz vocal negro norteamericano: el origen está en la iglesia.

 

Aunque la vocación del joven Porter era otra. De hecho, ganó una beca universitaria como jugador de fútbol americano, aunque no pasaron seis meses antes de que sufriera una lesión en el hombro que lo apartó de los deportes para siempre. “Mejor”, le dijo la madre. “Así no te golpean más en la cabeza”. Con mucho tiempo en sus manos, Porter empezó a cantar en clubes en pequeños clubes de San Diego. En 1998, cuando el flautista Hubert Laws grabó un homenaje a Nat 'King' Cole, Porter cantó en un tema. Eloise Laws, hermana de Hubert, impresionada por el resultado, le consiguió uno de los papeles principales en el musical “It Ain’t Nothing but the Blues”, que también pasó por Broadway. Y ya se sabe: si lo logras en Nueva York, lo logras en cualquier parte.

 

“Water” (2011), su primer disco, fue nominado a mejor álbum de jazz vocal. El tema “Be good”, que da título a su segundo disco, fue nominado a mejor interpretación de rhythm & blues tradicional. Con una instrumentación a la vez moderna y tradicional, una especie de jazzy pop que cumple con elegancia su función de marco para la voz, ambos discos estaban formados mayoritariamente por temas escritos por el mismo Porter, otra sorpresa. Con fuertes audacias melódicas en un envoltorio tradicional, sus composiciones también parecen ser un resumen moderno de lo mejor del pasado, y por eso no deja de ser interesante (y retrospectivamente lógico) que “Water” encontrara a su principal audiencia en dos de los principales símbolos del consumismo cool actual: iTunes, que eligió la pista “Real Good Hands” como “sencillo de la semana”,  y la red digital de Starbucks, que escogió otra de las pistas como “favorito”. Si su segundo disco, “Real Good”, lo encaramó a muchas listas de más vendidos de todo el arco iris estilístico del jazz y lo mandó directamente a las portadas de revistas especializadas como Down Beat, “Liquid Spirit” (Blue Note / Universal, 2013), su tercer disco, no sólo está publicado por Blue Note, sino que, reservas aparte, lo revela como lo mejor que ha aparecido en mucho tiempo en las bastante despobladas aguas del jazz vocal masculino.

 

Gregory-Porter03

           

Ver a un cantante del nivel de Gregory Porter en salas relativamente pequeñas como Clamores o Jamboree (dentro del maravilloso Jamboree Jazz Festival) es todo un privilegio que quizás no se repita en el futuro. Acompañado de su pianista, su saxofonista y su bajista habituales y de Marc Ayza a la batería, tendremos la música la voz y, seguramente, su permanente gorra Kangol con orejeras, muy de cerca.

 

 

Gregory Porter Band

5 y 6 y de noviembre, Sala Clamores, Madrid

7 y 8 de noviembre, Jamboree, Barcelona

 

Eduardo Hojman

Nació en Buenos Aires en un siglo en el que los diarios pedían las notas escritas a máquina y en hojas pautadas. La primera vez que llevó uno de sus artículos en un floppy disk sintió que el mundo había cambiado para siempre. Después de abandonar la carrera de Abogacía y de graduarse de licenciado en Ciencias de la Comunicación, colaboró en más medios gráficos de los que le gustaría acordarse. Entre ellos, los diarios Clarín, Nación, Página 12, Sur, ABC y las revistas Página 30, Cuadernos de Jazz, Jaç y Down Beat. Dirigió los programas radiales 70 Monos y Después de Hora en la Radio Municipal de Buenos Aires y Barcelona Jazz Bar en la radio Contrabanda de Barcelona. Es miembro intermitente de la Jazz Journalists Association. Trabajó como editor de ficción en Emecé Argentina y actualmente lo hace en Ediciones Urano.

Artículos relacionados (por etiqueta)

Más en esta categoría: « Monkey Week Nitsa 94-96 »