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Paul Woolford Orbit / MDMA  

Paul Woolford

Orbit / MDMA

Hotflush

8

Techno

Vidal Romero

 

El de 2015 está siendo un verano extraño: se nos hunde Grecia, pero al mismo tiempo la gente anda pidiendo a gritos el advenimiento de un nuevo verano del amor, bañado por ríos repletos de éxtasis. Las razones para que el péndulo de la moda se haya posado de nuevo sobre la mítica pastillita van más allá de la mera nostalgia: por un lado, por supuesto, esa eterna situación de crisis y austeridad en la que vivimos los europeos, que nos obliga a buscar algún tipo de válvula de escape; por otro lado, la explosión de la EDM y el (re)descubrimiento de la cultura rave por parte de los yanquis, esos tipos tan hábiles a la hora de vendernos algo que ya habíamos inventado antes aquí, pero revestido con brillantina y un halo irresistible de espectacularidad.

 

Conscientes de esa realidad, muchos productores están fabricando temas que se crecen ante la presencia de estados alterados; temas que buscan la eclosión de la pista y que celebran ese sentimiento de comunión que provoca la citada sustancia en la pista de baile. Y si hace un par de semanas hablábamos del estupendo XTC” de Dj Koze, hoy toca quedarse con el “MDMA” de Paul Woolford, el primer tema que el productor inglés publica desde aquel bombazo que fue “Untitled”, hace exactamente dos años. Como ya sucedía en aquella ocasión, Woolford combina aquí un sonido de bombo grávido y poderoso con pegajosos samples vocales y arreglos un poco marcianos, consciente de que la criatura tiene que funcionar por igual en las grandes arenas de Ibiza y en los pequeños garitos de Londres. La diferencia, tal vez, es que en esta ocasión los elementos cálidos ganan la partida a los más crudos, gracias sobre todo a una hábil línea de piano (de aire descaradamente house) y a ciertos destellos ácidos, destinados a estimular la parte de atrás del cerebro.

 

Y el resultado es un revientapistas que se complementa a la perfección el citado “XTC”. Y es que, si el tema de Dj Koze celebraba ese cálido y psicodélico abrazo que el éxtasis produce cuando lleva ya un buen rato dando vueltas por el flujo sanguíneo, el de Woolford se centra en la explosión que produce la droga justo cuando está subiendo: ese momento en el que la entropía del cuerpo se dispara hasta poner el mercurio al rojo vivo. Si el tema de Koze era para bailar con los brazos en alto y los ojos cerrados, este es para bailar con los puños cerrados y los dientes apretados. El único fallo del maxi reside, curiosamente, en su cara A: un “Orbit” que en comparación con lo que hay al reverso resulta ramplón y parco en ideas. Poco más que una herramienta para rellenar los ratos tontos de una sesión.

 

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Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com