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Nathan-Fake  

Nathan Fake

Glaive

Cambria Instruments

8

Techno

Vidal Romero

 

Cansado de la enfermiza acumulación de aparatos caros, programas informáticos y plugins futuristas que obsesiona a muchos productores en el pequeño universo de la música electrónica, Nathan Fake decidió hace algú tiempo que iba a recorrer el camino contrario. Es decir, que iba a reducir al mínimo su equipo para así concentrarse en los elementos esenciales de cada tema, evitando las distracciones y los arreglos innecesarios, y ganando de paso libertad de acción de cara al directo. Una idea que “Glaive”, el primer lanzamiento del productor inglés en tres años, lleva a la práctica de manera radical: para su grabación sólo se han utilizada una copia antigua del secuenciador Cubase (“un programa que puede funcionar en un viejo portátil, que tenga cargado el Windows 95”) y un teclado Roland SH-09, un cacharro analógico de principios de los ochenta, que se puede encontrar en el mercado de segunda mano por unos 500 dólares.

 

Naturalmente, esa parquedad de herramientas afecta de manera directa a los cinco temas que contiene el (generoso) EP. Temas que eluden el barroquismo que Fake había llevado hasta el extremo en su último disco, el delicioso “Steam days” (12); que abandonan esa IDM ensoñadora y de sonido difuso que había sido hasta ahora marca de la casa para abrazar un techno más crudo y directo, que sitúa las pistas de percusión en primer plano y gasta poca energía en cuidar el detalle. “Fortune bru”, el tema que abre la cara A, es un perfecto ejemplo de esta manera de hacer: un ritmo sencillo y mecánico, sobre el que se deja caer una sucesión de acordes de aire cósmico, que se irá manipulando poco a poco durante más de siete minutos. Grabado en directo, incluso dejando a la vista los errores de compresión, el tema marca el tono de un EP que demuestra que muchas veces basta con jugar a imponerse ciertos límites para dar una sacudida a las ideas y reinventarse. Es eso lo que sugieren las otras dos pistas de la cara A, “Glaive” y “Audio gold”, que manejan con soltura recursos propios del acid house (del primigenio, el de finales de los ochenta) y el electro, mientras miran de reojo a la pista de baile. Pero, sobre todo, es lo que demuestran los dos temas que ocupan el reverso, “Ffantasi” y “Nuuk”, que aprovechan las supuestas limitaciones del equipo para construir atmósferas de bordes deshilachados y líneas melódicas de una belleza desarmante. El mismo Nathan Fake de siempre, pero con ropas compradas en algún mercadillo vintage.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com