Menu
Dromnu  

Drömnu

Tnank

Lapsus

7,5

IDM

Vidal Romero

 

Aficionado al misterio y a las fotografías desenfocadas, Drömnu se dio a conocer en 2012 a través de dos EPs digitales, “Watching darkness” y “Deep forests”, en los que daba rienda suelta a una IDM de vocación paisajista, en la que se entrecruzaban ritmos quebrados, texturas con sabor acuático y sonidos extrañamente orgánicos. Para que se hagan una idea, aquello sonaba como si alguien hubiera intentado reproducir la esencia de algún bosque del norte de España –algún bosque húmedo, denso y ligeramente agreste, de esos en los que cuesta trabajo abrirse camino- utilizando únicamente herramientas digitales.

 

No todo era perfecto en aquellos EPs: se les notaban demasiado las costuras y ciertas influencias, y las construcciones rítmicas pecaban muchas veces de enmarañadas. Defectos que Drömnu había pulido la última vez que supimos de él: “Падение”, su aportación al recopilatorio “Deu” (14), era mucho más delicada y contenida, con percusiones y campanitas de aire gamelan y varias líneas melódicas que parecían perseguirse entre sí. Un salto de calidad que continua en “Tnank”, un mini-LP con siete temas de producción emborronada, por los que la melancolía y la nostalgia campan a sus anchas. Temas que se enroscan alrededor de ritmos sencillos y pausados, en los que se pueden intuir algunos ecos de hip hop, y que siguen conservando la voluntad paisajista, pero con un importante matiz: si antes la naturaleza era protagonista de esas visiones, ahora es el mundo de los sueños el que parece dominarlo todo.

 

Ese carácter onírico se intuye desde que comienza a sonar el primer tema de la cara A, un “The witches ride 2” que parece difuminarse delante mismo del oyente; sus bordes deshilachados y grandes masas de reverb inundando el plano de fondo, mientras por delante se superponen líneas de piano, samples de voz manipulados y gruesas capas de sintetizador, que le dan al conjunto un cierto aire épico. Esos mimbres son, con algunas diferencias y ajustes, los mismos que Drömnu utiliza para trenzar resto del álbum; una base sobre la que después aparecen la maravillosa acumulación de líneas melódicas de “No beliefs” y la milhoja de campanitas y cuerdas temblorosas que da forma a “Moi tvoi mozg”. Sobre la que se dejan caer las voces recortadas y con el pitch manipulado de “Oktritoe nebo” (un hermoso canto a las memorias de infancia) y las campanitas como dejadas caer por casualidad que salpican “Native”. Dos colaboradores de postín: BeGun, culpable seguro del acento pop que luce “Antarctica”, y Lost Twin, que ayuda a convertir “Ice” en el momento más cinematográfico del lote, ponen la guinda a un debut esplendoroso.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com