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Aphex Twin

Computer controlled acoustic instruments pt2 EP

Warp

8,5

Electrónica

Vidal Romero

 

Si hay algo que siempre se puede esperar de Aphex Twin es que nunca hace lo que se espera de él. Una sentencia que puede parecer contradictoria, pero que explica por qué su disco del año pasado, “Syro” (14), provocó tantos ríos de tinta. Entre los que protestaban porque el de Cornwall se dedicaba al reciclaje de ideas en lugar de seguir innovando y los que se quejaban porque aquello era muy abstracto y difícil, pocos se pararon a intentar analizar de verdad el disco; cuánto había en su interior de broma, cuánto de experimento y cuánto de piloto automático (nuestro Beto Vidal sí que lo intentó, aquí tienen la prueba), que son los auténticos motores que mueven al coletas (al coletas original, se entiende). El caso es que, cuatro meses después de su publicación, con las polémicas ya olvidadas y el artefacto bien escuchado, un servidor considera que el porcentaje vendría a ser de un tercio en cada caso, y que ese reparto de fuerzas produjo un disco notable, pero no de lo mejor que ha publicado Richard D. James. Que es, posiblemente, una de las razones por las que me ha gustado tanto este “Computer controlled acoustic instruments pt2 EP”: porque utiliza de nuevo esos factores (humor, experimento y referencias a su propio universo), pero lo hace de manera mucho más medida y certera.

 

El humor, por supuesto, está presente en el título del EP, que hace referencia a una primera parte inexistente, y que además juega con una mezcla de opuestos, “instrumentos acústicos controlados por ordenador”. Párense a pensarlo, ¿de verdad tiene sentido utilizar un ordenador para tocar un instrumento acústico? ¿No habíamos quedado en que mucha de la gracia de los instrumentos acústicos reside, precisamente, en el factor humano de quien los toca? Bien, pues ahí es donde reside la gracia y el carácter experimental del artefacto: en que nuestro hombre utiliza sonidos que parecen de naturaleza acústica (distintos instrumentos de percusión, de madera y metal, pianos) pero los trata con una rigidez mecanicista. Imaginen una pianola en la que algún loco hubiera programado una pieza de Steve Reich, y andarán cerca de la idea. En cuanto al reciclaje de ideas antiguas, hay varios momentos en los que resuenan los ecos de “Drukqs” (01): están en los pianos preparados de “Piano un1 arpej” y en la abundancia de pistas de escasa duración, que funcionan como bocetos o caprichos (“Disk aud1_12”, nueve segundos de piano tocado de manera atropellada, es el ejemplo perfecto). Pero también en el tratamiento electroacústico de piezas como “Hat 5c 0001 rec-4”, el espléndido cierre de la segunda cara.

 

Eso sí, lo mejor es cuando todo confluye de manera mágica y surgen cosas como “Diskhat1”, una especie de gamelan cibernético, de ritmo roto, trazo melódico esbozado a duras penas y cierto aire cómico, que tendría tanto sentido en una sala de conciertos, llena de gente con trajes caros, como en un club de barrio a la hora del after. Así que olvídense de “Syro”: el auténtico Aphex Twin (si es que eso existe) está aquí dentro.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com