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Sterac  

Sterac

The hypnoticus

Delsin

7,5

Techno

Vidal Romero

 

Lleva más de veinte años dedicado a la música, y en ese tiempo ha manejado al menos tres decenas de alias, pero si por algo se recuerda al productor holandés Steve Rachmad es por un disco que publicó allá por 1995, utilizando el más popular de esos heterónimos: Sterac. Obra pionera y seminal, “The secret life of machines” demostró que era posible trasplantar hasta el otro lado del Atlántico esa sensibilidad entre recia y melancólica que poseía el techno de Detroit; demostró que era posible introducir una pátina de romanticismo adicional, añadier a la mezcla algo del espíritu europeo. Y gracias a eso se convirtió en piedra de toque para toda una generación y para más de una escena –por supuesto, la ubicada en los Países Bajos, pero también las de Berlín y Colonia.

 

A pesar de aquel éxito (o precisamente por culpa de aquel éxito), nuestro hombre nunca ha querido explotar en demasía el nombre de Sterac: existe un segundo disco largo, el irregular “Thera” (98), mucho más ambicioso y fallido que su antecesor, y existe también un puñado de maxis, piezas que suele publicar en tiradas limitadas, y que casi siempre merecen la pena. Es el caso de “The hypnoticus”, un tema que se prensó en white label el pasado verano, y que en poco tiempo se había convertido en cotizada pieza para DJs; de ahí que Delsin (uno de esos sellos que deben su existencia a la inspiración de Rachmad) haya decidido reeditarlo en condiciones, añadiendo de paso una bonita portada y unas cuantas remezclas. Una decisión nada sorprendente, si tenemos en cuenta el carácter atmosférico e intrincado, la hábil gestión de capas y secuencias de que hace el tema titular; un perfecto dj tool para las horas fuertes en la pista de baile.

 

Ese carácter energético es precisamente lo que más ha llamado la atención al primero de los remezcladores, el joven alemán VRIL, que acelera ligeramente el pitch y añade texturas arremolinadas, que provocan un extraño efecto narcótico. Mike Dehnert, en cambio, prefiere quedarse con los elementos más funk de la mezcla; con esos bajos que laten por detrás de todas las filigranas sintéticas, y que al colocarlos en primer plano amplifican la sensación de groove. Pero son Anthony Parasole y Phil Moffa los que firman, a cuatro manos, la mejor remezcla del lote: una auténtica bestia, cargada de ruido y volumen, que juega a superponer y manipular distintos fragmentos de la pista original; que imita y reutiliza la manera de producir de Rachmad en un salvaje ejercicio de metalenguaje.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com