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Mark-McGuire  

Mark McGuire

Noctilucence

Dead Oceans

7

Electronica

 

Job Ledesma

 

El cierre de su etapa en el trío Emerald supone que el multiinstrumentista nacido en Cleveland Mark McGuire se lance a una carrera de edición un tanto asfixiante. Si el pasado septiembre arrancó curso con su primer disco largo tras la disolución de su anterior banda, en pleno noviembre saca un nuevo EP que tiene lo de ‘extended play’ en que son cinco temas, porque la cosa se acerca a los 40 minutos de duración. El título “Noctilucence” dice McGuire que viene de las nubes noctilucentes, que te vas al enlace de la Wikipedia, les dejas dos pavos de propina y de paso te enteras de qué va esta inspiración meteorológica de McGuire.   

 

Leer la web del sello Dead Oceans cosas como que en este disco, McGuire “va de una regeneración del espíritu del amor, una petición de nuevos niveles de conciencia para hacer avanzar al género humano”, o algo asá, te da un yuyu homeopático. Hay que quedarse con la música y sí, Mark le pega cosa fina a su onda cósmica, psicodélica y casi totalmente instrumental. Para lo seguidores del caballero, lo bueno de este disco es que se aleja del anterior “Along the Way”. Para los escasos cortes que presenta, lo cierto es que “Noctilucence” tiene una curiosa variedad. Un inicio de lo más planeador con ‘Freedom of Spirit’. Una mirada casi ambient en de ‘Earth Grid (Activation)’. Más pulso electrónico y de guitarras (o sea, más Mark McGuire) en la pieza que da título al disco, tema que estilísticamente casi se continúa con la siguiente ‘Entity (Presence)’, para cerrar el disco metido en temas espaciales y flotadores con ‘Astral Projection’. Con estos títulos y esas ideas de partida uno no sabe hasta qué punto el señor McGuire está cerca de los postulados de, ejem, Íker Jiménez, pero donde el español quiere dar miedito, el estadounidense muestra optimismo, simpatía y fe en, ingenuo él, que de repente todo esto se arregla con la música adecuada.

 

Job Ledesma

Job Ledesma (Santa Cruz de Tenerife, 1971) empezó a cultivar el periodismo musical como una manera sencilla de incrementar su colección de discos, pero ahora reniega del formato, ese concepto, y solo quiere MP3, streamings y esas cosas que no obliguen a comprar más estanterías Billy de Ikea. En 1991 publicó sus primeros textos, sesudas reflexiones sobre la invasión británica o el "Sgt. Pepper’s" de The Beatles, y desde entonces hizo un poco de todo, desde llevar durante diez años el suplemento Radikal en el periódico La Opinión de Tenerife hasta presentar para Televisión Canaria (donde ahora trabaja) el festival Womad en dos ocasiones. Por el camino, colaboraciones en Fiber, Rockdelux y Traxx, la coordinación durante casi dos años de la efímera edición canaria de Mondo Sonoro y varios programas de radio, como el que ahora tiene en activo: Canarias ruido, en CanariasRadio La Autonómica, dedicado a los sonidos alternativos de ese Archipiélago de la Macaronesia. También pincha con el alias de Juana La Cubana, pero él dice que lo hace bien, que mezcla y todo.