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Airhead

Believe

1-800 Dinosaur

4,5

Post dubstep

Vidal Romero

 

Decíamos ayer que la gran tragedia de Rob McAndrews consiste en haber crecido a la vez que su amigo James Blake y (peor aún) haberse dejado adelantar por él. Es decir, en haber publicado su primer disco como Airhead, “For years” (13), cuando Blake ya tenía dos títulos en el mercado y un estilo perfectamente definido; un estilo que posiblemente McAndrews ayudó a crear, pero que a esas alturas ya estaba patentado. Así las cosas, a nuestro hombre sólo le quedaban dos opciones: o asumir un papel en la segunda fila y seguir escribiendo canciones notables, o dar un giro radical en su manera de producir. Que es lo que afirman que ha sucedido desde su sello (el sello que dirige James Blake, por cierto), en una de las notas de prensa más delirantes que este plumilla se ha echado nunca a los ojos: “este EP es un punto de inflexión para Airhead; equivalente a ese momento en la película ‘Último testigo’ en el que Harrison Ford, interpretando a John Book, se da cuenta de que los asesinos (de cuyas fechorías había sido testigo el chico Amish) son en realidad policías. El chico introvertido se ha convertido en extrovertido”.

 

Por desgracia, el cambio real en “Believe” no es tan drástico (o tan original) como esas líneas prometen. El tema titular, que se acerca al house desde una perspectiva dubstep, recuerda demasiado al Joy Orbison de los primeros tiempos (¿se acuerdan de “Hyph mngo”? pues eso). “Shirin”, con sus ritmos entrecortados y sus bordes afilados, también suena fuera de época; el tipo de pista que podrían haber planchado en Tempa hace cinco años. La cosa sólo se arregla un poco en la cara B, con dos temas, “Shekure” y “Hundred years”, que retienen en parte ese gusto por las atmósferas y el detalle sutil que hasta ahora caracterizaban las producciones de Airhead; aunque, eso sí, añadiendo voces de raperos chungos, para darle más oscuridad al asunto. Todo indica, en fin, que más que buscar un camino propio, McAndrews se ha limitado a cambiar de referentes; sigue manejando ideas que parecen de segunda mano, y encima se ha dejado por el camino muchas de sus virtudes como productor. Un auténtico desastre.

 

Vidal Romero

Como todos los antiguos, Vidal Romero empezó en esto haciendo fanzines (de papel) a mediados de los noventa. Desde entonces, su firma se ha podido ver en infinidad de revistas (Go Mag, Rockdelux, Ruta 66, Playground, aB, Era y Clone entre muchas otras) y algún que otro periódico (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz). Es también uno de los autores del libro “Más allá del rock” (INAEM, 08) y ha trabajado como programador y productor para ciclos de conciertos y festivales como Arsónica, Territorios o Electrochock (US). Incluso le ha quedado tiempo para ayudar a levantar España ladrillo a ladrillo con lo que es su auténtica profesión: la arquitectura. Es uno de los mejores analistas de música electrónica de este país.

 

vidal@blisstopic.com