Menu

Iron Fist

Temporada 1

4

 

Rodolfo Santullo

 

Juro que quería que me gustara. Cuanto más le pegaban los críticos, más me decía yo "seguro que le encuentro algo positivo". Pero no, lamentablemente no ocurrió. Y no por bobadas como "el héroe podría ser asiático y es blanco, bu-hu-hu-wu" que, francamente, son tonterías que me resbalan mucho, sino por un guion prácticamente inexistente, unas actuaciones discretas, realización mediocre y esa horrible sensación de tratarse de una serie que sale a la cancha sin tener la menor idea de a qué va a jugar… y sólo le queda la opción del pelotazo para arriba y esperar a ver qué pasar.

 

Danny Rand (un inexpresivo y poco convincente Finn Jones, al que no ayuda en nada que su personaje nunca se defina y cada cinco minutos estemos ante un monje meditabundo, un matón furioso, o un niño de 10 años en el cuerpo de un tío de 25) vuelve a Nueva York tras pasar 15 años presumidamente muerto. Además, vuelve convertido en el Puño de Hierro, el defensor de una ciudad mística escondida contra La Mano (el grupo de malvados ninjas que ya habíamos visto en “Daredevil”). El choque con su pasado, su anterior vida y con la propia Mano que opera en Nueva York es el meollo que mueve la mayoría de las tramas de esta temporada.

 

 

Vamos primero con lo bueno, que algo hay: la intriga corporativa (aunque muchos pueden objetar que no era lo que venían a buscar) funciona muy bien, sobre todo en la primera mitad de temporada. El Clan Meachum (que casi casi son los verdaderos protagonistas de esta serie) está bastante bien definido y su trío de actores (Jessica Stroup, Tom Pelphrey y, especialmente, David Wenham) cumple con creces, nunca definiéndose del todo si son enemigos, aliados o cualquier otra cosa del héroe: completamente impredecibles. Jessica Henwick y su Colleen Wing es cumplidora (hasta que una absurda vuelta de tuerca la destruye prácticamente como personaje, y nos obliga a aceptar un sinfín de casualidades para que todo haya pasado como pasó). De hecho, la primera media docena de episodios –con todo lo negativo y su lento ritmo– es lo que mejor funciona, con el colofón climático de ese "desafío" que lleva a Iron Fist a enfrentarse a una tanda de asesinos de La Mano cual si fuera un torneo, pasando "pantallas" cada vez más difíciles.

 

 

Pero poco después llega la debacle: el capítulo en China (que, por lo que muestran, bien podría haber transcurrido en Hoboken, Nueva Jersey) es completamente torpe y mal narrado, un tropezón tremendo del que la serie ya no levanta cabeza y acaba arrastrándose y repitiéndose en sus mismos argumentos (como pasa siempre con Marvel-Netflix, ya hemos dicho que trece episodios es demasiado para lo que cuenta, pero en “Iron Fist” se nota como nunca); ni siquiera la aparición de nuevos (e incluso, interesantes) personajes es capaz de rescatarla del temible tedio argumental. Para matizar, se podría decir que la aparición de Rosario Dawson, como Claire Temple (la Nick Furia de los pobres, como diría un amigo mucho más ingenioso que yo), y Carrie-Anne Moss, como Jeri Hogarth, aportan lo suyo pero también nos recuerda series mucho mejores que esta que ahora mismo están disfrutando en su canal de Netflix.

 

 

Por último: las peleas. Uno pensaría que en una serie de artes marciales las peleas estarían bien cuidadas –teniendo en cuenta lo impresionantes que son en Daredevil– pero en cambio, son bastante torpes y deslucidas. Salvo las de Colleen en la jaula y en contadas ocasiones que se utiliza el split screen (capítulos cuatro y doce, si mal no recuerdo), el resto son para el olvido. Para concluir, queda la sensación de que estamos ante una serie hecha para completar, en la que no se tenía ninguna idea real de qué se iba a contar y se simplemente de un paso más en esa escalera que nos llevará a la muy esperada “Los Defensores” (la reunión de Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage y este Puño de Hierro, el amigo de Cage en los cómics desde la década de los setenta de Marvel, también conocidos como Héroes de Alquiler). Pero, francamente, este es un escalón de esos que ­–salvo que uno sea un masoquista completista– bien se puede saltar u obviar.

 

 

Rodolfo Santullo

Rodolfo Santullo (Mexico D.F., 1979) es periodista, escritor, guionista y editor de historietas al frente de Grupo Belerofonte. Ha publicado novelas, cuentos e historietas en Uruguay, Argentina, Ecuador, Alemania, España, Chile, Gran Bretaña, Perú, Italia y Chipre. Actualmente prepara su debut como guionista de cine con la película "La teoría de los vidrios rotos".

Más en esta categoría: « Luke Cage Temporada 1