Menu

Fargo 2x01

"Waiting for Dutch"

8,8

 

Milo J Krmpotic'

 

Veinticinco años antes de que lo conociéramos luciendo el cuadrado mentón de Keith Carradine, Lou Solverson presenta los rasgos de Patrick Wilson y no siente el menor deseo de investigar el triple asesinato ocurrido en un bar de carretera especializado en gofres. Se trata, claro está, del caso de Sioux Falls que va a marcar su carrera y que, a lo largo de la primera temporada, se había erigido en punto más alto del listón con el que solía medir los niveles de maldad en los que puede incurrir el ser humano, ignorante de que el criminal al que debía enfrentarse su hija Molly, encarnado con fascinante magnetismo por Billy Bob Thornton, venía siendo considerado por más de un personaje como dueño de una naturaleza cuando menos sobrenatural, cuando más directamente demoniaca.

 

Pero regresemos por un momento a esa noche maldita en la que Solverson descubre los tres cadáveres en el diner. Porque, mientras evalúa la escena de la escabechina le va a relatar al policía local Hank Larsson (Ted Danson), que a todo esto es su suegro, cómo Betsy (Cristin Milioti), esposa del primero e hija del segundo, tras ver un anuncio televisivo, se ha agenciado unas fichas con recetas de gastronomía internacional y está cocinando cada noche platos de una región del mundo diferente; entre ellos, un suflé cuyo flambeado dejará patidifuso al buen (pero bastante convencional) servidor de la Ley y el Orden.

 

 

Pues bien, algo de eso tuvo el retorno de una de las dos o tres series que con mayor fortuna debutaron la pasada temporada. Cual chef sueco de “Los Muppets”, Noah Hawley ofreció un guiso variopinto y delirante, donde personajes que apuntaban a protagonistas se vieron eliminados cinco minutos más tarde, donde el humor absurdo marca de la saga (tanto en la gran como en la pequeña pantalla) se vio acompañado de la irrupción de un objeto volante no identificado y donde ya el prólogo, ambientado en los títulos de crédito de un supuesto film de Ronald Reagan (el Dutch del título), “Massacre at Sioux Falls”, representó una gloriosa declaración de intenciones.

 

Pero el punto culminante del episodio, dirigido al alimón por Randall Eihorn y Michael Uppendahl con certero pulso setentero (ese uso de la pantalla fragmentada), llegó durante la secuencia doméstica protagonizada por el matrimonio Blomquist, sostenida principalmente por una Kirsten Dunst memorable, capaz de cimentar con un festival ciclotímico la verosimilitud de una esposa que atropella a un desconocido con el coche, que entonces decide llevárselo puesto a casa, que intenta escondérselo a su marido provocándolo eróticamente y que, por último, firma un ejercicio de equilibrismo lógico para convencerle de que lo mejor que pueden hacer es guardar el cuerpo del desafortunado en el frigorífico del garaje y ponerse a limpiar los efectos del desaguisado.

 

 

A todo esto, dicho desconocido, un Kieran Culkin curiosamente paralelo en su caracterización al Oscar Isaac de “Show Me a Hero”, ejerce de nexo entre las dos líneas principales de la historia: la masacre del restaurante, debida a la combinación entre su estulticia y su sentimiento de inferioridad, y la OPA hostil que cierto sindicato del crimen está a punto de lanzar contra la familia Gerhardt por el control de los negocios clandestinos en Dakota del Norte. De no ser por la capacidad de este 2x01 para sorprendernos una y otra vez, diríamos que en adelante tocará presenciar la lucha entre los dos herederos restantes del clan germano y sus nuevos rivales.

 

Bonus tracks:

* Lou Solverson a Hank Larsson: “Be ready for anything”. Pero como si se lo dijera Noah Hawley al respetable, vamos.

* Betsy Solverson tiene cáncer y, puesto que la primera temporada ya nos la presentó como difunta, constatamos que Cristin Milioti muerde el polvo cada vez que le toca interpretar a una madre catódica (sí, acabamos de revelar el final de cierta popular comedia que se mantuvo nueve temporadas en antena).

* ¡Nick Offerman ejerciendo de conspiranoico! Pero tanto da: ¡Nick Offerman, lisa y llanamente!

* “Fargo”, la serie, sigue erigiéndose en punto de fuga del universo todo de los Coen gracias a ese “Didn’t Leave Nobody But the Baby” que ya tuvo su momento en “O Brother”.

* “Okay then”.

 

Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com