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Show Me a Hero 5-6

El sueño de los héroes

9,5

 

Milo J Krmpotic'

 

Por saberlo basado en hechos reales (o, más concretamente, en el retrato que la periodista del New York Times Lisa Belkin realizó de esos hechos reales), servidor se guardó muy mucho de investigar acerca de este finalmente magistral, memorable “Show Me a Hero”. Y, visto lo visto, se trató de una elección del todo afortunada, que invito a compartir a quienes hayan llegado hasta aquí sin conocer el desenlace de la vida y por tanto de la serie, sobre el que en un par de líneas comenzaremos a departir. Por razones quizá instintivas, desde el primer momento pensé que el clímax dramático de la narración iba a estar directamente relacionado con su apartado más comunitario, con su trama de procelosa experimentación social, y que ese prólogo que mostraba a un Wasicsko devastado visitando la tumba de su padre, luego recuperado en un par de ocasiones cual Leitmotiv, representaría la consecuencia directa de un drama externo a él, quizá el asesinato de alguno de los receptores de las viviendas de protección oficial a manos de la turbamulta reaccionaria y racista. Así que, en efecto, me equivoqué, pero vive David Simon que la tragedia, no por más concreta y privada de lo anticipado, acabó resultando menos dolorosa.

 

El proyecto de realojamiento de habitantes del gueto en barrios de clase media de Yonkers, en cambio, llegó sorprendentemente a buen puerto. Y lo hizo merced al encuentro entre dos personajes: el recién llegado Robert Mayhawk (Clark “Lester Freamon” Peters) y la ya conocida Mary Dorman. El uno cogió la patata caliente ideológica surgida de los tribunales y la política, y se dedicó a enfriarla para convertirla en hechos tutelando (y engrasando debidamente) el desembarco de los nuevos vecinos. Y la otra, al aceptar formar parte del proceso de selección de las familias solicitantes, al entrar en contacto con ellas y acabar comprometiéndose de pies juntillas con su bienestar, simbolizó la paulatina claudicación de las fuerzas opuestas a la medida. No fue sencillo, desde luego, y es que el tándem Simon-Zorzi escapó a los buenismos pretéritos y logró ofrecer un panorama de los inevitables desencuentros exento de exabruptos, sí, pero siempre incómodo: la inquietud colectiva durante la primera noche en el nuevo hogar, la negativa de Norma O’Neal (LaTanya Richardson, señora de Samuel L. Jackson) a comer en un restaurante de blancos, la fiesta infantil a la que no acude nadie, el atraco a una de las afortunadas en el sorteo cuando vuelve a su antiguo barrio, el desahucio de Billie Rowan después de que su pareja fuera condenada por homicidio…

 

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De forma paralela (pero emotivamente inversa) asistimos al proceso de desmoronamiento de Wasicsko, cuya buena estrella, por revelarse en exceso fugaz, por haber golpeado con una atmósfera demasiado violenta para su naturaleza, lo convierte en un bólido en llamas condenado a estrellarse contra el suelo. En un primer momento (1x05), el héroe quiere seguir comportándose como tal y acepta, por responsabilidad para con su partido, no pelearle la alcaldía al finalmente elegido Terry Zaleski (Daniel Sauli). Pero la indiferencia posterior de este y la falta de reconocimiento general hacia sus sacrificios pasados y presentes hace brotar una hybris que lo llevará a provocar el despido de su esposa, a enfrentarse a su amiga Vinni por un puesto en el consejo municipal y, tras ese nuevo fracaso, a alienar a propios y extraños con sus quejas por una investigación de corrupción en la que se siente personal y sangrantemente señalado. Y es esa caída la que presta por fin todo su brillo al personaje de Nay, boya que intenta anclarlo al mundo real tal y como permite al espectador recordar la faceta más atractiva de Wasicsko. De ese modo, cuando este se planta en el cementerio tras padecer una crisis nerviosa, cuando descubrimos que las llamadas del 911 no se debían al interés de la policía sino a la preocupación de su esposa, estamos más que preparados para sufrir el desastre en toda su extensión. Prodigioso, doloroso libreto. Y excelente (por sutil y aun así personal) la realización de Haggis al abordar ese ángulo sobre el que de repente pasa a pivotar la serie al completo, al posarse su sentido al fin sobre esa segunda parte de la cita de Scott Fitzgerald que el título nos venía negando: cuando el héroe despierta, lo que se había antojado sueño pasa a pavimentar los caminos de la tragedia.

 

Bonus tracks:

* Pedíamos el regreso de Winona Ryder y el ruego fue atendido; intuíamos un posible adulterio  y la predicción se cumplió ligeramente, pero sobre todo dieron pie a una recta final mucho más punzante de lo esperado.    

* Excelente Oscar Isaac, de nuevo, en secuencias como la de la visita al local donde se celebra el sorteo de las viviendas: sin necesidad de una sola línea de diálogo, su gesto se basta para transmitir la amargura que siente al constatar que el proyecto tiene vida propia, que son otros sus protagonistas, y que poco y nada tiene ya que ver con él.

* A medida que el personaje se consumía, decrecía también la vitalidad de los temas de Springsteen. Tras “My Beautiful Reward”, su bastante menos conocido “Lift Me Up” puso el escalofriante broche final…

* …con extra de resonancia merced a esos títulos de crédito que opusieron fotogramas de la producción a retratos de las personas de carne y hueso en las que se ha basado.  

 

Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com