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American Crime 01X04-05

“Episode Four” & “Episode Five”

6,1 y 6,2

 

Rodolfo Santullo

 

Ha llegado un punto dónde reseñar esta serie episodio por episodio se vuelve muy complicado de hacer sin empezar a repetir masivamente conceptos. Porque si algo tiene "American Crime" es que es consistente y esto –sin dudas, una virtud– también plantea un inconveniente a la hora de una posible variedad. Todo sigue igual en estos capítulos cuarto y quinto. No faltan novedades en la trama, claro que no. Allí despierta Gwen –la esposa en coma y una pieza fundamental a la hora de revelar que pasó de verdad al momento del crimen– se revela la hipocresía de Barb, quien ha sabido todo el tiempo de que su hijo Matt era vendedor y consumidor de drogas, o Carter sale de la cárcel bajo fianza. Pero en definitiva, lo que pasa es mucho más grande que ellos y que el propio crimen que puso todas estas circunstancias en movimiento. Lo que pasa, el verdadero crimen americano, es la diferencia entre razas en Estados Unidos. Una diferencia, parece decir el creador de la serie John Ridley, inconciliable y definitiva. Una conclusión por demás amarga, si señor.

 

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Por supuesto, para poder llegar a dicha conclusión Ridley utiliza elementos narrativos que por momentos se sienten algo tramposos. El primero, no presentar ni UN solo personaje que sea rescatable. Todos son negativos, todos son miserablemente mezquinos, con esas pequeñas mezquindades (tan propias del ser humano, para que lo vamos a negar) que no les permiten ver más allá de sus propios e igualmente pequeños intereses. Todos parecen muy cortos de entendimiento, además, completamente alienados por la situación sin importar de qué lado del prisma racial se encuentren: el latino elige el peor momento para dejar a su pandilla, el otro latino le lleva cuatro episodios entender como funcionan las cosas en el correccional y una vez afuera vuelve a cagarla, la pareja interracial parecen retardados que no pescan lo que pasa a su alrededor, y ni que hablar de los Skokie que ya no parecen pescar una,  lo que hace al mayor problema que tiene (al menos para mí) esta serie: es imposible identificarse con nadie.

 

Y eso la hace muy poco apasionante de mirar. Uno tiene que enganchar con lo que mira, lee o escucha desde algún lado y lo que propone "American Crime", o por lo menos la manera en que lo propone –que en definitiva y después de todo no es más que una forma maniquea que responde a los intereses ulteriores narrativos antes que a dar una sensación intensa de verosimilitud– consigue probablemente el efecto contrario al deseado: nos importan un comino los personajes y sus desventuras.

 

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Esta "conveniencia" del relato llega a niveles absurdos por momentos. Carter y Aubrey fueron acusados del crimen de Matt y Gwen. Para el episodio cinco, ambos afuera de la cárcel bajo fianza, se reencuentran. Después de una larga serie de escenas melosas, hablan finalmente del caso. Y en ningún momento ninguno de los dos se define como culpable o inocente del crimen: es algo completamente inverosímil. ¿Cómo puede ser que no digan "que cosa, nos acusan de algo que no hicimos" o "venimos zafando a pesar de haber reventado a los dos blanquitos"? Una vez más, se genera un relato acorde al fin narrativo último y que no respeta el supuesto realismo con el que se rodea todo. Y eso por no hablar de un spoiler especifico en el caso de Aubrey, donde remarca su estupidez supina.

 

Sin embargo, no es una mala serie. Más bien lo contrario. Mantiene una tensa narración, está estupendamente bien actuada por todo el elenco y cuenta con precisos avances en su trama capítulo a capítulo. Es la serie que es y obviamente no la uno quiere que sea.

 

Habrá algunos a los que eso les alcance.

 

Lo mejor: Poder seguir odiando más y más a Felicity Huffman y su Barb, en gran parte por el inmenso trabajo de la actriz.

 

Lo peor: Que no haya siquiera de refilón algún personaje mínimamente redimible. Le pongo fichitas a Mark, el otro hijo de los Skokie, recién llegado. Pero seguro que le descubren alguna miseria en cualquier momento.

 

 

Manu González

Hizo su primer trabajo periodístico entrevistando a Derrick May por fax en 1995 para la desaparecida revista aB. Desde entonces, este natural de Hospitalet de Llobregat (1974) ha colaborado en publicaciones como Qué Leer (donde se encarga de la sección de cómic), Guía del Ocio BCN, Playground Mag, Revista Trama, EnBarcelona Magazine, Terra Gum, Hoy Empieza Todo (RNE 3), Agenda San Miguel o los catálogos del Festival Sónar 1997 y el Festival Doctor Music 1998. Experto en cómic y literatura fantástica, ha colaborado con editoriales como RBA, Random House Mondadori y Círculo de Lectores. Pero sobre todo es conocido por haber sido el Jefe de redacción de la revista Go Mag desde mayo de 2001 hasta su último número en junio de 2013.

manu@blisstopic.com