Menu

ministerio01

El Ministerio del Tiempo 01X03

“Cómo se reescribe el tiempo”

6,5

 

David Aliaga

 

Los nazis se les escaparon vivos. Ya sea Adolf Hitler, una versión distópica del Führer o cualquiera de sus secuaces, la mayor (y muy probablemente única) contribución positiva del Tercer Reich a la humanidad ha sido ofrecer a la literatura y la cinematografía una gama excelente de villanos cabrones a los que humillar. Después de enfrentarse al enemigo napoleónico y de salvar la vida de Lope de Vega, "El Ministerio del Tiempo" enfrentó a sus tres intrépidos protagonistas a Heinrich Himmler y un escuadrón de las SS en un capítulo irregular en el que no se exprimió todo el jugo del antagonista nacionalsocialista.

 

ministerio02

 

Por el tono de la serie, “Cómo se reescribe el tiempo” no podía ser "Malditos bastardos", aunque he de admitir que una parte de mí lo deseaba profundamente. Se percibe el ánimo de ridiculizar al enemigo nazi aunque quede diluido en una timidez televisiva. Pero tanta caricatura, tanta broma, hace que los nazis de "El Ministerio del Tiempo" no sean temibles. Ni siquiera, aunque vistan uniformes de las SS y la caracterización estética esté bastante lograda. Himmler da más risa que asco, rabia o miedo. Cuando Hitler se enfada, en los instantes finales del capítulo, su acceso de cólera parece una parodia del Hitler de "El hundimiento". Franco es otra cosa. Es otro de los grandes hijos de puta de la historia, pero convertir al retaco con voz de pito en un enemigo de ficción aterrador parece imposible por más que fuese un dictador cruel. Así que me reí cuando lo vi aparecer en pantalla con cara de bobalicón y hablando con una vocecilla aguda. Me consoló pensar que bajo El Valle de los Caídos anoche se escucharon los lamentos fantasmales del que ya no puede ordenar fusilar a quien lo contradice o se ríe de él.

 

La serie sigue salpicando sus capítulos con chistes manidos sobre la idiosincrasia nacional. Aunque respecto al humor, el capítulo funciona mejor que los anteriores. Por primera vez me he reído con el ministro Martí, cuando tras oír a Himmler considerar bárbaros a los españoles por torturar a los toros, responde algo así como: “no te jode, mucho mejor el holocausto, claro”.

 

ministerio03

 

En este tercer capítulo, los nazis aparecen porque la traidora al Ministerio, Lola Mendieta (Natalia Millán), le descubre a Himmler una puerta del tiempo escondida en el monasterio de Montserrat. La premisa, la idea de concederle a la Wehrmacht la capacidad de viajar en el tiempo es interesante, por más que pueda no ser original. La idea de que el trío formado por Amelia Folch, Alonso de Entrerríos y Julián Martínez tenga que enfrentarse a los soldados de las Schutzstaffel, evitar que empleen la puerta y destruirla, prometía emoción.

 

Y lo cierto es que la actuación de los protagonistas de "El Ministerio del Tiempo" y el guión que se les concede es mucho mejor que la caracterización de los nazis. Si los enemigos no llegan a resultar terroríficos, Amelia, Alonso y Julián sí que actúan y los combaten como si lo fuesen y sostienen en muchos momentos la tensión del capítulo.

 

Acierta también la serie en no convertirse en una sucesión de capítulos autoconclusivos yuxtapuestos. En este caso, al viajar a Barcelona y sus afueras en 1940, Amelia Folch podrá conocer parte de su futuro y el de su familia. El soldado Alonso de Entrerríos tendrá la oportunidad de conocer al hombre que rindió Breda. Más allá del caso que deben resolver en poco más de una hora, el trío protagonista evoluciona y entorno a ellos, se plantean cuestiones interesantes sobre la hipótesis de la posibilidad de viajar en el tiempo.

 

"El Ministerio del Tiempo" completa la tercera entrega manteniéndose entretenida, con buen ritmo y una ambientación excelente. Pero en el capítulo de anoche dejó que los nazis se les escapasen vivos, no logró convertirlos en un antagonista terrorífico y carismático, fueron tibios.

 

David Aliaga

David Aliaga es escritor y periodista especializado en literatura contemporánea. Ha publicado la novela breve Hielo (Paralelo Sur, 2014) y el libro de relatos "Inercia gris" (Base, 2013), algunos de cuyos cuentos han sido incluidos en las antologías "Cuentos engranados" (TransBooks, 2013) y "Madrid, Nebraska" (Bartleby, 2014). En su faceta académica destaca el ensayo "Los fantasmas de Dickens" (Base, 2012), un estudio sobre lo sobrenatural en la obra del inglés. Ha traducido al catalán a Dickens y Wilde. Es colaborador habitual de Quimera, Qué leer y Blisstopic.