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La huida (Deadfall)

Stefan Ruzowitzky

Estados Unidos-Francia, 2012

6,6

 

Milo J. Krmpotic'

 

Hay una intensidad bíblica en el entramado de relaciones familiares que sustentan este noir sobre fondo blanco con manchas rojas: una pareja de hermanos que se enroca frente al mundo, un hijo que ha decepcionado a su padre y debe cargar con la consiguiente culpa, y una hija menospreciada por el solo hecho de ser mujer. En su primer y único guión hasta la fecha (según nos asegura IMDB), Zach Dean los hace coincidir, además, en torno a la mesa del día de Acción de Gracias, la gran cita familiar de las barras y estrellas, y acaba de envolverlo todo con ciertas pinceladas místicas-religiosas en el retrato de los personajes secundarios (el trampero que recibe mensajes de su esposa muerta, la niña que dice hallarse bajo protección de los ángeles y que esboza consejos proféticos…).

 

Pero retrocedamos un par de pasos… Addison y Lisa (un correcto Eric Bana y una Olivia Wilde algo más confusa ante al papel con el que debe lidiar) son el dúo fraterno que viene de robar la recaudación de un casino y va camino de sufrir un accidente de coche en el norte de Michigan durante una señora tormenta de nieve. En su huida bajo la ventisca, ella se topa con Jay (Charlie Hunnam, voluntarioso pero limitado), un exboxeador que regresa a casa tras pasar un tiempo a la sombra por haber amañado un combate, mientras que él debe lidiar con los “hombres” del sheriff Becker (Treat Williams), incluida su hija Hanna (Kate Mara, como si no hubiera sufrido suficiente machismo en “House of Cards”). Y, en el horizonte de todos ellos, la acogedora granja de los Mills (Sissy Spacek y Kris Kristofferson, muy bien puestos ambos).

 

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Sucede que los temas anteriormente esbozados (más alguno que nos hemos dejado en el tintero, como la posibilidad de redención o el mal a modo de maldición que corre por las venas de uno) actúan, en ocasiones, en detrimento de la credibilidad interna del relato: la relación entre Hunnam y Wilde, por ejemplo, reclama un mayor desarrollo cronológico de cara a justificar el (previsible) giro final, mientras que el trato que el sheriff y sus ayudantes dispensan a la hija del primero roza la caricatura. Y ello repercute, claro, en el esfuerzo realizador del vienés Stefan Ruzowitsky (ganador del Oscar a la mejor película extranjera de 2008 por “Los falsificadores”), notable en su tratamiento seco e impactante de la violencia, casi fordiano en la descripción visual de los personajes (esos planos por la espalda…).

 

Así las cosas, entre su premisa climatológica (Shane Hurlbut fotografía bellas secuencias bajo la nieve y extrae jugo de los contrastes entre la tormenta y las fuentes de iluminación artificial, pero en algún momento se le va la mano con los filtros), la intensidad con que juega la carta de la sangre y la voluntad sobria y clasicista de su factura, “La huida” se sitúa por encima de la media de este tipo de producciones, pero no logra escapar a los descosidos de un libreto que siempre sabe a dónde quiere llegar pero comete el error de tomar un par de atajos en su camino.

 

Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com

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