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Ira

Jota Aronak

España, 2016

6,5

Tariq Porter

 

Las citas a ciegas pueden ser muy estimulantes siempre y cuando tengas una cierta predisposición. Sin antecedentes no hay expectativas de más y sin referentes queda sólo la serena esperanza de encontrar acaso lo uno busca –casi siempre sin suerte, claro– u otra cosa hasta ese momento impensada. Qué placer, dejar que el cosmos reine un rato ante tus ojos, y que sólo después te exija un retorno, con las cartas sobre la mesa y vistas para sentencia. Y qué alegría que al final no te sientas un rato más viejo.

 

 

Aparte de pecado capital, “Ira” es eso; una cita a ciegas para cinéfilos promiscuos notablemente satisfactoria gracias a su premisa, tan atractiva como arriesgada. El hasta ahora cortometrajsta Jota Aronak –cuidado los disléxicos y bromistas patológicos– debuta con una película tan pequeña como bien planteada que juega con un subgénero últimamente denostado: el falso documental. Es normal; el terror con B de burdo se ha encargado de sobarlo hasta convertirlo en un símbolo de la economía mental y formal, dos en uno. No obstante, el director madrileño lo usa con ingenio para trazar un interesante thriller moral que en cierto modo sigue lo que inició en su día un novel Amenábar. “Ira” y “Tesis” tienen en común una aterradora verdad: la morbosa propensión humana por contemplar a la parca en acción.

 

Sin embargo, Aronak no habla del mal sino de la justicia. Todo empieza como un proyecto documental sobre el castigo en distintas partes del mundo, pero pronto se adentra en un terreno íntimo, en un caso concreto. En él cobra vida el debate que busca el cineasta y que interpela al espectador, esperando un posicionamiento. La justicia de Estado contra la individual, el castigo oficial contra el diente por diente. “Ira” propone eso y lo aliña con la figura del cómplice, que es un personaje y indefectiblemente también el público. Y aunque eso la hace más potente y controvertida, en algunos tramos no puede evitar caer en diálogos algo pueriles. Tampoco consigue esquivar un cierto barroquismo formal, demasiado efectista por temor –presumiblemente– a no resultar suficientemente vistoso. Es lo que tienen las citas a ciegas.

 

Comentarios
Tariq Porter

Tariq Porter Astorga (Barcelona, 1988). Licenciado en Bellas Artes en la Universitat de Barcelona y Master en Ficción en Cine y TV en la URL. Ha criticado cine gozosamente en TuPeli o la Revista Mabuse y sigue haciéndolo en Serra d’Or y Blisstopic. Ha trabajado –aún con gozo– en los festivales chilenos Femcine y Fidocs, y sigue haciéndolo en la Acadèmia del Cinema Català y, como programador, primero en el CCCB y actualmente en el Festival de Cinema de Menorca. Escribe harto y pretencioso y lo intenta también con el guión. A ver qué.

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