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La llegada

Denis Villeneuve

Estados Unidos 2016

7,5

 

Tariq Porter

 

Denis Villeneuve está en el ojo del huracán. Con una filmografía que combina un clasicismo bien entendido con despuntes vanguardistas, el francocanadiense allana el terreno para subir –o no–, al séptimo cielo del séptimo arte con un remake –que alguien, por favor, pare la sangría– de la cumbre que en 1982 se marcó Ridley Scott: “Blade Runner”. Mientras eso no pasa, el director lubrica al respetable con otra propuesta de ciencia ficción que plantea, como la obra que un día fue sólo de Philip K. Dick, disertaciones filosóficas que bien alcanzarían para un largo y gozoso cine fórum. “Arrival”, o “La llegada”, se basa en un relato de Ted Chiang y habla de extraterrestres. Por suerte, el día de la independencia yanqui ya pasó este año, y con él el Emmerich anual; no así Trump y compañía, a quien los foráneos ponen más nervioso de lo que convendría. Líbrenos quien sea de una visita marciana durante el próximo lustro, que se lía.

  

 

Algo así plantea “La llegada”, en la que dichos extraterrestres se plantan en distintos puntos de la Tierra, ovnis colosales que como dedos de una mano divina rodean impertérritos la esfera. A eso, claro, responden nerviosos los distintos gobiernos y se ven obligados a cooperar para afrontar lo que podría ser un estruendoso acabose. Sin embargo, mientras unos, temple en mano, tratan de comunicarse con los recién llegados, otros países, villanos tradicionales, tienden a una imprudente beligerancia. Tonillo aparte, lo cierto es que Villeneuve vuelve a resultar tan incisivo como apasionante planteando un conflicto que va desde lo puramente individual –recordamos su maravillosa “Enemy” (2013)– hasta lo global; la gestión de una crisis vital para sus protagonistas y para el resto del mundo que tiene en la comunicación la clave. Hasta qué punto estamos limitados por nuestros lenguajes es lo que trata de exponer “La llegada”, en una reflexión extensible a muchos episodios históricos que trasciende, aquí, para conceder a la comunicación el estatus de arkhé; del movimiento; de la evolución; de la vida. La comunicación como único vehículo y la configuración de nuevos lenguajes para representar conceptos, ideas y conocimientos que, sin ellos, permanecerán en la abstracción.

 

 

Y a diferencia de otras ocasiones, del Villeneuve fatalista de “Incendies”, aquí el director es clemente con la humanidad, otorgando a una espléndida Amy Adams, también a Jeremy Renner, la virtud y la épica que todo hit de taquilla requiere, capacitándolos de una sabiduría que permite a la trama fluir sin perder emoción ni caer, por otro lado, en soluciones banales. Y era de temer; firma el guion Eric Heisserer, experto en refritos de género ­–“Pesadilla en Elm Street” (Samuel Bayer, 2010), “Destino Final 5” (Steven Quale, 2011), “La cosa” (Matthijs van Heijningen Jr., 2011)…– que en esta feliz ocasión, dirección de Villeneuve mediante, contiene los golpes de efecto para ofrecer un texto sereno y suficientemente lúcido. Sólo el final, tentado por el torbellino emocional que la historia propicia, se permite enfrentar al espectador con la tradición –ésa es la palabra– del cine genuinamente hollywoodiense y sus ideas, fórmula por otro lado efectiva que consigue, bien facturada como está, tocar la fibra a quien la tiene.

 

Comentarios
Tariq Porter

Tariq Porter Astorga (Barcelona, 1988). Licenciado en Bellas Artes en la Universitat de Barcelona y Master en Ficción en Cine y TV en la URL. Ha criticado cine gozosamente en TuPeli o la Revista Mabuse y sigue haciéndolo en Serra d’Or y Blisstopic. Ha trabajado –aún con gozo– en los festivales chilenos Femcine y Fidocs, y sigue haciéndolo en la Acadèmia del Cinema Català y, como programador, primero en el CCCB y actualmente en el Festival de Cinema de Menorca. Escribe harto y pretencioso y lo intenta también con el guión. A ver qué.