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Hitchcock/Truffaut     

Kent Jones

Francia, 2015

6

Marga Almirall

 

En 1962 el joven crítico y cineasta francés François Truffaut solicitó a través de una elogiosa carta una entrevista con el ya reconocido director británico Alfred Hitchcok. Éste no sólo se la concedió sino que, además, le permitió alargarla durante 8 días. Esta conversación, que hoy en día sería impensable, se publicó en 1966 en un libro que se ha convertido en lectura obligada para cinéfilos.

 

Se trata de una conversación formidable porque permite una aproximación al lenguaje cinematográfico bajo la exclusiva mirada de dos realizadores que han experimentado con sus posibilidades desde diferentes perspectivas. Hitchcok ofrece un nivel de detalle extraordinario acerca de las decisiones que tomó en la dirección de sus películas, con una honestidad que no es habitual en los autores al hablar sobre sus propias obras. Resulta maravilloso asistir a una conversación entre dos cineastas que, a priori, pueden parecer muy distintos pero que se profesan una inmensa admiración mutua y que hacen primar su amor por el lenguaje cinematográfico por encima de sus diferencias de estilo. El libro es una lección de cine, en el sentido que estimula la comprensión y el análisis de la narrativa audiovisual, escrito (en realidad, pronunciado) en un tono accesible y clarificador.

 

 

En 2015, el también crítico Kent Jones, decidió llevar al cine esta conversación, en un ejercicio de adaptación que escapa a toda clasificación (¿es un documental, una adaptación de un libro de entrevistas, un reportaje?) y que puede entenderse como un doble intento: por una parte, aprovechar la existencia del material en audio de ese encuentro, que aporta matices imposibles de trasladar al medio escrito; y por otra, la explotación de un medio nunca suficientemente aprovechado: la utilización del propio audiovisual para comentar, analizar y criticar el cine y las expresiones audiovisuales.

 

Cuando uno lee el libro "Hitchcok/Truffaut" siente fácilmente el impulso de visualizar las escenas de las películas que se comentan, aunque ya las haya visto, porque el nivel de detalle de lo expuesto requeriría a menudo de un segundo visionado. En este diálogo en directo entre comentarios e imágenes podría radicar el valor añadido de la película de Kent Jones. Pero lo consigue sólo a medias.

 

 

El filme no se conforma con trasladar en imágenes la entrevista, sino que se propone actualizarla bajo el prisma de la alargada sombra que proyecta Hitchcock sobre el cine actual, incluyendo una serie de entrevistas a directores contemporáneos que manifiestan su admiración por el cine del director británico y las influencias que ha tenido sobre su propia forma de hacer cine. Es una propuesta interesante porque incluye a cineastas tan dispares como Martin Scorsese, David Fincher, Wes Anderson, Kiyoshi Kurosawa, Oliver Assayas, o Richard Linklater, entre otros, donde cada uno de ellos expone herencias hitchcokianas muy diversas (Scorsese habla de la presencia de la religión en el cine de Hitchcok, Wes Anderson de la pulcritud en la composición de planos, Linklater del tratamiento del tiempo) pero que resulta fallida porque la elección de los entrevistados es demasiado sesgada (con la flagrante carencia de mujeres cineastas, no hay ni una sola voz femenina; alarmante en una película que rezuma masculinidad al tratar un tema tan universal como el amor por el cine) y que en conjunto no añade un análisis del cine de Hitchcok más interesante que el que, el propio Hitchcok, hace de sí mismo en la entrevista con Truffaut.

 

De alguna forma tenemos la impresión de hallarnos ante dos películas distintas aunadas en un solo filme: la entrevista de Truffaut y Hitchcok llevada al cine, junto con el retrato de la presencia de Hitchcok en el cine actual. La lástima es que ninguna de las dos está suficientemente desarrollada y, por lo tanto, el conjunto es insatisfactorio. Nos encontramos pues, ante una película de interés innegable por su materia prima, pero cuyo valor añadido frente al libro con el mismo título, es mínimo.

 

Comentarios
Marga Almirall

Marga Almirall (La Floresta, 1989) vio un día "Fresas salvajes" en una pantalla de ordenador (no tenía televisor) y decidió que lo que más le gustaba del mundo era el cine. Eso la llevó a engordar las filas de los licenciados en Comunicación Audiovisual que no saben qué hacer con su vida. Después de vivir un tiempo en Estambul y en Roma, estudió crítica de cine en la escuela Estudiodecine y Montaje Audiovisual en la UPF. Su última afición es acudir a los festivales de cine como Jurado joven (Sitges) o con el campus de jóvenes críticos (D’A) o simplemente como espectadora, intentando tener siempre despierto el espíritu crítico.