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Bone Tomahawk

S. Craig Zahler

EEUU / Reino Unido, 2015

7,6

 

Milo J. Krmpotic'

 

Cuentan quienes conocen las interioridades de esa fábrica de salchichas de lujo llamada Hollywood que, a la hora de ser informados acerca de un proyecto, los ejecutivos de los estudios gustan de las sinopsis llamativas en formato tuit, dos líneas apenas, a menos que directamente se trate del viejo título de una película de éxito seguido de un numeral nuevo. Pues bien, a partir de tales parámetros no me extrañaría en absoluto que el novelista y guionista S. Craig Zahler haya podido debutar en la realización merced al recitado de la fórmula «“Bone Tomahawk” = “Centauros del desierto” + “La matanza de Texas”», ciertamente atractiva y en absoluto alejada de la realidad.

 

Desde su mismísimo plano inicial, toda una declaración de principios, “Bone Tomahawk” promete ser fiel a la brutalidad propia del Salvaje Oeste buscando, además, la sorpresa del espectador. Acto seguido, que Sid “La casa de los 1.000 cadáveres” Haig interprete a uno de los cuatreros que van a abrir la caja de los truenos profanando el cementerio de una tribu india surgida de las pesadillas del tatarabuelo explorador de Tobe Hooper viene a sugerir por dónde se desviarán los tiros (interesante, por cierto, que, a fin de poder seguir ejerciendo el papel de "malos", los nativos americanos se conviertan aquí en una horda de brutos preternaturales, incestuosos, torturadores y caníbales que se pirran por la modificación corporal... propia o ajena).

 

 

Zahler, no obstante, no es dueño aún de la proverbial habilidad de John Ford para la síntesis, y se toma su tiempo a la hora de dotar de cuerpo y chicha a los personajes principales: el sheriff otoñal (Kurt Russell), el ayudante de pocas luces (Richard Jenkins), el pistolero vengativo (Matthew Fox), el vaquero lesionado (Patrick Wilson) y su joven esposa (Lily Simmons). Esta última, mientras cubre la baja etílica del médico del lugar, va a ser secuestrada. Y todos los anteriores saldrán en su busca, por más que la misión luzca desde un principio la etiqueta de “suicida” en letras mayúsculas de color rojo oxidado.

 

Así las cosas, aunque el primer acto haya pecado de moroso (el film se irá hasta los 132 minutos de duración), el segundo se beneficia sobremanera de la entidad de los personajes y los puentes que el trayecto va estableciendo entre ellos (a veces para volarlos ipso facto con un cartucho de dinamita, todo sea dicho). Mientras Wilson sufre física y espiritualmente hasta extremos un pelín inverosímiles, Jenkins da una lección magistral de alivio cómico, Russell nos recuerda por qué fue un actor fetiche para John Carpenter y Fox no desentona como el rarito del grupo.

 

 

Y, justo cuando les hemos cogido cariño a todos –un cariño sudoroso y polvoriento, como dictan los cánones del género, pero cariño al fin y al cabo–, se desencadena el holocausto caníbal. La promesa del plano inicial se multiplica por mil y “Bone Tomahawk” pasa a alumbrar un par de las secuencias más brutales que servidor haya visto en una pantalla, grande, mediana o pequeña. Son explosiones de auténtico gore no sólo justificadas por el argumento, sino sencillamente incendiarias por el contraste que saben establecer respecto a la violencia de perfil “tradicional” vivida hasta el momento. Peckinpah enarca una ceja, asombrado; Ford se cambia el parche de ojo, Clint Eastwood esboza su mejor cara de Clint Eastwood… Y el Western, ese género que no hace más que renacer de sus cenizas, conoce un nuevo punto álgido merced a un mash-up mucho más certero y logrado que, pongamos, “Cowboys & Aliens”: los premios al mejor realizador y de la crítica del último festival de Sitges así lo corroboran.

 

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Milo J. Krmpotic’

Milo J. Krmpotic’ debe su apellido a una herencia croata, lo más parecido en términos eslavos a una tortura china. Nacido en Barcelona en 1974, ha publicado contra todo pronóstico las novelas “Sorbed mi sexo” (Caballo de Troya, 2005), “Las tres balas de Boris Bardin” (Caballo de Troya, 2010), “Historia de una gárgola” (Seix Barral, 2012) y "El murmullo" (Pez de Plata, 2014), y es autor de otras tres obras juveniles. Fue redactor jefe de la revista Qué Leer entre 2008 y 2015, y ejerce ahora como subdirector del portal Librújula. Su firma ha aparecido también en medios como Diari Avui, Fotogramas, Go Mag, EnBarcelona, las secciones literarias del Anuari de Enciclopèdia Catalana

 

milo@blisstopic.com

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