Menu
 

Remember

Atom Egoyan

Canadá, 2015

6,8

Albert Fernández

 

Un abuelo se escapa del orfanato. El anciano se mea encima. Un viejo se pierde en un tren. Un señor mayor entra en una tienda.

 

Rompe ese continuidad de acontecimientos acostumbrados, desordena el puzzle y conviértelo en otra cosa. Tomemos dos piezas, por ejemplo, el tren y la tienda. El abuelo sale de la estación, a muchas millas de su orfanato. Tras ser guiado por un desconocido generoso y transportado en taxi, lo primero que hace nuestro tierno anciano es leer unas notas que le recuerdan quién es y qué pasos debe seguir en adelante. Y así, se planta en una armería para hacerse con una Glock de 9mm ligera, sin apenas retroceso y fácilmente manejable, incluso si padeces amnesias recurrentes. 

 

Esta es la historia de Zev Guttman, un hombre con Alzheimer, pero un hombre con una misión. A a sus ochenta y tantos, Zev despierta cada día llamando a su mujer "¿Ruth?", sin recordar que hace algún tiempo que Ruth ha muerto. En tal estado de confusión y negación del presente, su única guía es otro anciano de la residencia, Max. Y Max sabe de sobras lo que Zev quiere hacer: "Recuerda, Zev. Recuerda, juraste que el día que muriera Ruth saldrías de este orfanato e irías en busca del nazi que mató a tu familia en un campo de concentración". Así de simple, así de implacable.

 

 

 

 

 

La trama de esta obra mínima del director de cine armenio con base en Canadá Atom Agoyan se sostiene sobre los hombros y el aire de ejecutor lacónico de un Christopher Plummer excepcional, que deambula por la pantalla tan resuelto como confundido, en una odisea que es fácil concebir como una suerte de Hitchcock fláccido, pero no por eso destensado, que nos hace arañar la butaca y llevarnos el puño a los dientes en no pocas ocasiones.

 

Valiéndose tan solo de unos pocos elementos, la maestría de Egoyan nos mantiene en vilo de principio a fin de un suspense conciso, por eso prevalece antes el aplauso que los 'peros' para este "Arrugas" noir, este "A straight story" con punto de mira, un "Justino, un asesino de la tercera edad" de intenciones unívocas, un "Memento" del Holocausto, o un "Mr. Holmes" sin florituras. Referentes los hay por doquier, sin siquiera destapar la caja de artes y resortes hitchcockniana

 

Con todo, "Remember" es una historia encañonada, una película que se conforma con ser pequeña, y prescinde la mayoría del tiempo de los grandes aspavientos o las búsquedas de trascendencia. El film deja algunos detalles para el recuerdo, como ese piano donde suena Mendelssohn o Wagner, para traer a la mente como una palanca la imagen de Hitler, o esa escena pasajera donde Zev se detiene, distraído, a contemplar una pequeña catarata de agua en la recepción de un hotel. Después de un rato, el viejo no puede contenerse y pasa la mano a su través, simbolizando una forma de resistencia a todo lo inasible de su entorno presente, como si pudiera estirar los dedos para atravesar el tiempo y agarrar la memoria en un solo gesto. 

 

  

Este thriller octogenario avanza con paso lento y determinado, y se detiene en pasaje donde sucede todo aquello que le puede pasar a un anciano con lagunas en la memoria y un cuerpo que ya no responde como debiera, desde desorientarse en una estación de trenes hasta caer en medio de la calle, pasando por orinarse encima. 

 

A través de esta venganza furibunda y avejentada, que resbala por la cornisa de una memoria rota, Agoyan confiere una nueva dimensión al misterio en pasajes claves y arrolladores: cuando una simple mancha de café puede emborronar todas las instrucciones claves de tu vida, anotadas en un papel que guardas con mayor celo que cualquier otra cosa, el ataque al corazón sobreviene con el más leve salpicón en un bar. 

 

Pese al tono y el presupuesto de tv movie, y un giro final desorbitado, es fácil relamerse con la parsimonia y el punto de dulzura musical en el avance de este ajusticiamiento embebido en demencia. Frente al ritmo frenético del cine y toda la maraña comunicativa actual, se hace del todo plácido poder contemplar una venganza consumándose con la calma de un veterano sin fuerzas; el odio extendiéndose a través de generaciones con laxitud analgésica.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios
Albert Fernández

En el desorden de los años, Albert Fernández ha escrito renglones torcidos en publicaciones como Mondo Sonoro, Guía del Ocio o Go Mag, tiempo en el que ha tenido oportunidad de ir de tapas con Frank Black o escuchar a Patrick Wolf bostezar por teléfono. Además, ha sido jefe de redacción de las secciones culturales de H Magazine, y ha aportado imaginación tras los micrófonos de Onda Cero, Cadena Ser y Scanner FM, donde facturó la sitcom musical de creación propia “2 Rooms”. Aunque sabe que no hay lugar mejor que aquel de donde viene, a Albert no le hubiera importado nacer en Gotham City o en el planeta Dagobah. Con tendencia a la hipérbole y a la imaginación desatada, Albert sigue buscando el acorde que dé la vuelta a sus días.

Lee lo útimo de Albert clicando aquí

albert@blisstopic.com