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deadpool  

Deadpool

Tim Miller

Estados Unidos, 2016

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Albert Fernández

 

Estás dentro o estás fuera, esto es un aviso. Dentro música.

 

Un pequeño agujero; un rasguño; un spoiler ínfimo en relación a la sangría jode-bromas que te habrás encontrado estos días derramada por la red: Liefeld. Apenas han transcurrido unos segundos de película, por fin las pupilas se dilatan con algo más de dos minutos de teaser de "Deadpool", y la puta-marcianada del año se abre con una secuencia semi-detenida que a su vez contiene una escena arrolladora, algo así como una splash-page salpicada con mil pequeñas viñetas de detalle donde podemos ver cada poro antes de quedarnos con el marco general. Y así, de buenas a primeras, ¡zas!, la primera en la frente: Liefeld. Ahí lo tienes, el apellido del demiurgo deforma-cuerpos más vapuleado-idolatrado del cómic de super-héroes, y el presumible creador del personaje (aunque habría que preguntarle a Fabián Nicieza qué piensa de eso), a toda pantalla. Por supuesto, si no sabes quién es Rob Liefeld, te jodes. 

 

Ése primer gesto de complicidad deja claras las intenciones de la adaptación al cine de las correrías del mercenario bocazas de Marvel: por muchas colas que se formen en el cine y muchos videojuegos y dibujos animados light, mochilitas para el cole o disfraces para niños que se vendan, "Deadpool" es una película para fans del cómic, un tête à tête entre peli freakie sin modales para freakies asilvestrados del noveno arte. Y eso la honra, y la pone en otra división, frente a las mojigaterías de la DC, con las ruidosas pretensiones de Nolan y Snyder, el jodido bucle de Sony, que se empeña en explicarnos una y otra vez el sobadísimo origen de Spiderman, la mismísima Fox y el universo X-Men donde se encuadra el film de Tim Miller e incluso sirve de advertencia para una Marvel Studios que, pese a su comicidad y los aciertos, pendula entre tantos proyectos de cine y televisión, que por momentos muestra fisuras del tamaño de las fosas nasales de Galactus. 

 

Y eso no es todo, la masacre se abre en canal antes siquiera de que empiece el film, porque los títulos de crédito son un memorable reguero de insultos a todo el equipo de la película, donde se lanzan perlas como llamar los productores 'asshats' y... Oh mierda, se me ha escapado otro spoiler. Joder. Oye, si ya has hecho tu click aquí, no hace falta que sigas leyendo, colega. Corre a verla y déjate de reseñas y notitas.  

 

El máximo acierto, y la principal baza del film, están más que claros: "Deadpool" no solo rompe, sino que acribilla, trocea y destripa la cuarta pared, conjugando su imaginería de alto nivel, los salpicones de violencia y el lenguaje hiper-grueso con multitud de miradas al espectador, al que se le interpela como en los mejores episodios de "Luz de luna" o las viñetas de "She-Hulk" de Byrne. Wade Wilson, enfundado en su licra roja y armado hasta los dientes, dispara ráfagas de palabras con la misma velocidad con la que tirotea a sus oponentes, y remata cada frase con una mención hilarante al medio, con bromas dentro y fuera de contexto, con una vena paródica salvaje y un acento humorístico hilarante en todo momento. Ese dislocado baile al ritmo de "Shoop", que salta sobre las tumbas de cualquier tebeo o peli de súperhéroes anterior, esa micción caliente y sin contención sobre todo un universo de celulosa y celuloide, es el mayor logro de una producción de serie Z que se ha venido arriba. Bueno, eso, y que alguien haya pensado por fin en animar los ojos y la expresión de un personaje que aparece en escena con toda la cara cubierta por una máscara. Fuckin' A.

 

Vale, no me mires así. Lo sé, estoy farfullando y moviendo los sables en el aire, pero todavía no he respondido a tu pregunta: ¿"Deadpool" mola? Vaya si mola. Pero imagino que eso no es una buena frase para entrecomillar debajo de un cartel con el emoti de la calavera, el emoti del mojón sonriendo, y una "L" al final para completar el jeroglífico. Vamos allá, kill the music"Deadpool" es un espectáculo desenfrenado e irreverente, un arco de venganza con atrezzo romántico y quirúrgico que nada en un caldo multi-referencial hirviente de cultura popular, una masacre sin precedentes que te volará la cabeza a ti y a todos los motherfuckers que se crucen con el cabrón de Wade Wilson". ¿Qué tal así? Iba a poner "rampaging", pero al final no me cabía. Saluda, Wade. 

 

 

Estás dentro o fuera, pero no te copies: la solución no es hacer una carnicería de la próxima de Lobezno, un lascivo volumen 2 de Guardianes de la Galaxia, o convertir la nueva de Vengadores en una peli de adultos o una mofa constante porque sí. No pretendamos ahora que en cualquier historia va a funcionar el juego auto-referencial, o que vamos a tener la habilidad de elevar la calidad de manera directamente proporcional a la calificación por edades. Wade Wilson será un pastiche miserable y deslenguado de docenas de personajes anteriores a él, pero, mmm, Wade Wilson solo hay uno. Mira esa cara de mapa topográfico de Utah + pústulas de Freddie Krueger, por favor.

 

Ryan Reynolds ha estado haciendo de cheerleader de este proyecto durante años, pero al final él, Miller y demás colegas furibundos han logrado enchufarle el mismo guión delirante y pasado de vueltas del principio a los ejecutivos de la Fox. Y lo cierto es que, a rasgos generales, han dado en el clavo. El proyecto estuvo en coma durante mucho tiempo, hasta que las imágenes de prueba filtradas  hicieron crecer la demanda del fandom en la red, y la productora no tuvo otra que dar luz verde. La sensacional voz con la que un intérprete tan poco dotado como Reynolds da vida a este anti-héroe ha sido un gancho fabuloso durante estos meses de trailers y creciente viralidad. La expectación antes del estreno se ha multiplicado hasta volverse gigantesca, teniendo que salvar escollos como una multitudinaria campaña de madres y padres para que la película pudiera ser vista por menores, demandas a las que el propio actor respondió con gran sorna a través de Twitter. Por cierto que hubiera sido una lástima que la película se estrenara únicamente en versión doblada como pretendía la división española de Fox. Es delirante que la gente tenga que firmar una petición en Change.org para evitar algo así. Amigos de Fox, nos miramos eso para la próxima, por favor. 

 

Y, contra todo pronóstico en las salas de reuniones con mesas de roble de 20th Century Fox, atestadas de tipos con corbata y barriga, encantados con sus películas cargantes y timoratas de "X-Men", ahí la tenemos: una película R-rated, esto es, para mayores de 18, reventando la taquilla. Something like a phenomenon, se pondría a cantar ahora mismo el bueno de Wade. 

 

Las comparaciones con otros films de corte a priori similar, como la sensacional "Super" o "Kick ass", no han tardado en llegar. Pero dejemos claro que "Deadpool" no se parece demasiado a ellas. "Super" trata más sobre problemas mentales mórbidos que otra cosa, y "Kick ass" es entretenimiento con un poco más de vísceras de lo habitual. Lo que distingue el film de Miller de éstas, o de los films de super-héroes al uso, es que es una película (adulta, sí, eso ya lo tenemos claro) con un despliegue de auto-consciencia sensacional. El bombardeo de críticas a la propia producción que van detonando a través de su trama sencilla, y los lamentos del protagonista por la escasez de presupuesto, que tira por la borda la idea de un desfile de cameos ideal, desde Charles Xavier a Lobezno, hacen más llevadera la versión 'tight' que ha resultado del film, donde el anti-héroe aparece acompañado de un repertorio ceñido de secundarios de sus series, más un Coloso infográfico y, ta-chán, la escasamente conocida mutante adolescente que responde al hiperbólico nombre Negasonic Teenage Warhead.  

 

Con todo, aunque me arriesgue a que el bueno de Wade me ensarte como un kebab con sus sables, el film adolece de algunos defectos que hacen que el resultado final se resienta mucho. Lo siento Tim Miller, sé que ahora mismo te sientes el tío más cool del planeta, pero toda estas mierditas, con o sin presupuesto, eran fáciles de solventar. Las voy a soltar todas muy rápido y de carrerilla, no sea que me acribillen a traición. "Deadpool" es una historia de amor. De veras, él mismo insiste con el tema en más de una ocasión. Pasa que la broma en algún momento termina por cansar, porque, joder, al final resulta que sí, es una historia de amor. Y no sé si hacía falta esa literalidad en un film tan iconoclasta. Por lo demás, la narración (con un eje simplón a más no poder) se conjuga en diferentes tramos temporales, pero se entretiene demasiado, y muy innecesariamente, con el origen del personaje, y eso nos deja con menos porción de escenas de Deadpool en mallas y liándola, que es lo que habíamos venido a ver. Lo peor es que los teasers previos al estreno nos habían enseñado demasiado, y algunas de las mejores bromas de la película ya las conocíamos. Sí, el principal defecto de "Deadpool" es que nos deja con ganas de más, que sabe a poco.

 

 

 

 

SPOILERS ZONE

 

Oh, sí, cómo lo sabías: "Deadpool" está plagada de guiños, easter-eggs, codazo-codazo, o como los quieras llamar. Desde la ya conocida referencia al traje de Green Lantern (al que Reynolds interpretó en un film muy olvidable), esa chica con cuernos brotándole de la espalda, la señal de tráfico donde puede leerse "Parker Boulevard", hasta una figurita de la versión de Deadpool que apareció en "X-Men Orígenes: Lobezno", tenemos infinidad donde elegir.

 

Mis favoritas, la aparición de Hydra Bob, al que por evidentes motivos de copyright se le llama simplemente Bob, y esa gran broma cuando Coloso apela al mentor de los X-Men, el profesor Xavier, y Deadpool le consulta si se trata de McAvoy o Stewart, declarando que todo el tema de las líneas temporales le tiene muy confuso. Un gag de aplauso. Y el más grande de todos: el escenario de la lucha final contra Ajax y sus esbirros. Hace falta fijarse, pero, si te das cuenta, todas esas patadas, saltos y explosiones se dan sobre...¡¡¡un helitransporte de Shield!!!

Por último, claro está, la escena post-créditos, donde el cachondo de Deadpool nos invita a abandonar la sala ataviado con una bata de andar por casa, que recuerda poderosamente al aspecto de Matthew Broderick en la famosa comedia ochentera "Todo en un día". El único mercenario que combina su traje de batalla con batín y flip-flops hace una referencia muy explícita a Nick Furia, asegurando que por ahí no va a aparecer ningún Samuel L. Jackson con parche. Finalmente, lanza la exclusiva, ya rumoreada hace tiempo: la segunda entrega de "Deadpool" contará con el personaje de Cable, pese a que todavía no hayan encontrado un actor ni tengan nada que mostrar del nuevo film. Por supuesto habla de Cable como si todo el mundo le conociera. Esto es para fans. Deadpool no te lo va a poner fácil, espectador casual. X Gon 'Give It To Ya.   

 

 

Albert Fernández

En el desorden de los años, Albert Fernández ha escrito renglones torcidos en publicaciones como Mondo Sonoro, Guía del Ocio o Go Mag, tiempo en el que ha tenido oportunidad de ir de tapas con Frank Black o escuchar a Patrick Wolf bostezar por teléfono. Además, ha sido jefe de redacción de las secciones culturales de H Magazine, y ha aportado imaginación tras los micrófonos de Onda Cero, Cadena Ser y Scanner FM, donde facturó la sitcom musical de creación propia “2 Rooms”. Aunque sabe que no hay lugar mejor que aquel de donde viene, a Albert no le hubiera importado nacer en Gotham City o en el planeta Dagobah. Con tendencia a la hipérbole y a la imaginación desatada, Albert sigue buscando el acorde que dé la vuelta a sus días.

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albert@blisstopic.com

 

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