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Lejos de los hombres  

Lejos de los hombres

David Oelhoffen

Francia, 2014

9

 

Tariq Porter

 

Hace pocos meses llegaba a nuestras carteleras una notable película con nombre de fruta que, gracias probablemente a su nominación al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa, se encontró con un público inesperadamente receptivo. “Mandarinas”, film del realizador georgiano Zaza Urushadze, era un sencillísimo relato antibelicista que hacía de la austeridad formal virtud, con un uso magistral del espacio y la simbología de cada objeto, palabra y gesto. El resultado era conmovedor y contundente, poseedor de una serena sabiduría que lo hacía excepcional.

 

Lejos de los hombres

 

Qué buena añada, y qué sorpresa, encontrarnos en el cine con otra obra tan pequeña y poderosa como aquella. “Lejos de los hombres”, dirigida por un tal David Oelhoffen –que levante la mano quien supiera de él–, sucede en la Argelia de mitad de siglo XX, en el embrión de su independencia. Viggo Mortensen interpreta a un profesor de una aislada escuela que se encuentra de repente sumergido en un conflicto armado. Inevitablemente, y muy a su pesar, éste le atañe e implica. Empieza entonces una fatigosa marcha a través del Atlas y la meseta junto con un preso, interpretado por el poco conocido pero muy prolífico Reda Kateb.

 

Lejos de los hombres

 

Oelhoffen bebe del western yanqui clásico y también de los textos de Albert Camus, como él mismo lo reconoce. Sin embargo, “Lejos de los hombres” no llega a caer nunca en las fauces de nihilismo camusiano, sino todo lo contrario. A pesar de contenido, a pesar de sutil, el realizador francés, que escribe y dirige, proyecta los conflictos humanos desde un velado optimismo y con una visión, valga la redundancia, humanista. No por ello, sin embargo, es menos contundente en sus constataciones. De hecho, hay dos elementos clave en la obra de Oelhoffen: el primero es su plena autoconsciencia; no es ambigua ni repara en tomar partido y, sin ser en absoluto conductista, se aprecia en su transcurrir un tono condenatorio hacia la Francia colonialista. El segundo, como también distinguíamos en “Mandarinas”, es una sintomática ausencia de feminidad, las consecuencias de un insano desequilibrio de poderes.

 

Con todo, “Lejos de los hombres” podría ser, ojalá, uno de los sleepers del año. Todo en ella funciona; unos Mortensen y Kateb magníficos, una técnica impecable y un relato extraordinariamente planteado y extraordinariamente plasmado. Nudo en la garganta y chapeau.

 

Comentarios
Tariq Porter

Tariq Porter Astorga (Barcelona, 1988). Licenciado en Bellas Artes en la Universitat de Barcelona y Master en Ficción en Cine y TV en la URL. Ha criticado cine gozosamente en TuPeli o la Revista Mabuse y sigue haciéndolo en Serra d’Or y Blisstopic. Ha trabajado –aún con gozo– en los festivales chilenos Femcine y Fidocs, y sigue haciéndolo en la Acadèmia del Cinema Català y, como programador, primero en el CCCB y actualmente en el Festival de Cinema de Menorca. Escribe harto y pretencioso y lo intenta también con el guión. A ver qué.

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