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Eden Mia Hansen-Love  

Eden

Mia Hansen-Løve

Francia, 2015

7,5

 

Tariq Porter

 

Se encienden las luces y podríamos, inmediatamente, reprochar muchas cosas a la responsable de lo que acabamos de ver. Podríamos, primero de todo, poner en cuestión la necesidad de alargar una película como “Eden” hasta las dos horas y cuarto. Podríamos acusarla, en tanto que coguionista y directora, de reincidir en una extrañamente deliberada impermeabilidad emocional. Podríamos incluso discutir la ausencia de una identidad estética clara, de un sello indisociable con su infrecuente –y nada francófono– apellido. La respuesta, sin embargo, sería la misma para toda objeción, y está relacionada con la insólita libertad creativa de Mia Hansen-Løve. La joven realizadora gala reafirma, con su cuarta película, un sutil pero radical lenguaje y, sobretodo, una capacidad innata para la comunicación cinematográfica. En su factura no hay impostura; sólo la extraña naturalidad que de la misma manera transmiten Abdellatif Kechiche o Xavier Dolan.

 

Eden Mia Hansen-Love

 

“Eden” cuenta las vicisitudes de un DJ en el París de los noventa, en un panorama en que la música electrónica está asentándose como sinónimo de fiesta pero también como un arte en efervescencia y búsqueda de vanguardias. Ahí entran los conocimientos de Sven Hansen-Løve, hermano de la directora, coguionista y alter ego del protagonista. El film, así, sigue los pasos de Paul, un chico joven que en un plausible París noventero ambiciona, junto con un amigo, en convertirse referente del deep house, no sin caer en las drogas o un cierto desamparo emocional, seguro remitente a la experiencia del hermano Hansen-Løve. En esta eterna referencia al entorno familiar, inconfundible ya en sus tres obras precedentes, la cineasta consolida su identidad como artista pero rueda también, muy conscientemente, un necesario documental de historia reciente. No son sólo las idiosincrasias generacionales de la juventud reciente, es también un fiel retrato de una importante porción de la creación musical contemporánea. Pocas películas –¿alguna?– han descrito con tanta precisión como “Edén” la evolución desde los noventa hasta la actualidad en la música electrónica y el movimiento social inherente. En un momento en que eminencias como The Chemical Brothers, Daft Punk –presente en la película– o Basment Jaxx están recurriendo sin complejos a su esencialidad y formaciones más recientes como Disclosure o Jamie xx no sólo reconocen claramente sus referentes sino que su sonido y éxito se basan en parte en ellos, “Eden” se antoja su socio ideal.

 

Eden Mia Hansen-Love

 

Así, lo nuevo de Mia Hansen-Løve es remarcable en dos sentidos, y a pesar de su mentada sutileza formal consolida su estilo. El respeto por los detalles en la descripción de personajes, duren cinco minutos o sólo medio; un uso de las elipsis supeditado únicamente a la historia, nunca a la estructura clásica; una cámara sobria, cuasi imperceptible..., son algunas de sus características representativas. No obstante, el cine de la directora tiene en los textos otra clara seña, con las disfunciones familiares y sentimentales como eje. En este sentido, es fácil intuir que sus inquietudes son un directo reflejo de su recorrido personal, y no sería descabellado constatar, observando su filmografía, que en su entorno han habido siempre figuras creativas que, en su búsqueda de autorrealización, han sembrado un tormento que se cernía también en ella. Lo vimos nítidamente en “Todo está perdonado” (2007) y lo seguimos viendo en “Eden”.

 

Tariq Porter

Tariq Porter Astorga (Barcelona, 1988). Licenciado en Bellas Artes en la Universitat de Barcelona y Master en Ficción en Cine y TV en la URL. Ha criticado cine gozosamente en TuPeli o la Revista Mabuse y sigue haciéndolo en Serra d’Or y Blisstopic. Ha trabajado –aún con gozo– en los festivales chilenos Femcine y Fidocs, y sigue haciéndolo en la Acadèmia del Cinema Català y, como programador, primero en el CCCB y actualmente en el Festival de Cinema de Menorca. Escribe harto y pretencioso y lo intenta también con el guión. A ver qué.