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Mandarinas Zaza Urushadze  

Mandarinas

Zaza Urushadze

Estonia y Georgia 2013

8

 

Tariq Porter

 

Difícilmente hubiera alcanzado nuestras salas un producto como “Mandarinas” si no fuera por el reconocimiento que la Academia norteamericana de cine concedió a esta producción estonia, nominada al Oscar a Mejor Película de habla no inglesa que finalmente se otorgó “Ida” (Pawel Pawlikoski). Dirigida por el prácticamente desconocido director georgiano Zaza Urushadze, el film cuenta un episodio reciente pero poco relatado que formó parte de la independización de los países este-europeos del gigante soviético, que en pleno desmembramiento vio como la zona oeste se dividía en los estados que actualmente forman parte de Europa.

 

Mandarinas Zaza Urushadze

 

Urushadze, director y guionista, tiene en este contexto un gran argumento para apelar a la calidad de su film, hablando del proceso de escisión desde un punto de vista autóctono, y por lo tanto implicado y nunca frívolo. “Mandarinas” explica la historia de Ivo, un anciano que contrariamente a sus compatriotas se resiste a abandonar la que ha sido su casa de acogida durante muchos años. Cuando Georgia, que a principios de los noventa contaba con una extensa colonia estonia, inicia un conflicto armado civil, buena parte de su población decide dirigirse de nuevo hacia el norte. Así, el protagonista y un íntimo amigo suyo viven aislados hasta que un día tienen que hospedar, bajo el mismo techo, a dos milicianos y enemigos acérrimos heridos.

 

“Mandarinas” cuenta así con un discurso antibelicista desde la óptica del refugiado, del acogido acogiendo, curtido por una vida que sólo entre guerras ha podido saborearse y directamente relacionable con una geografía concreta y singular; mucho más que su transcurrir. Y es que la trama, contrariamente a su localización, se antoja más transitada –universal, si se quiere–, con un mensaje tan positivo como ciertamente manido que gracias a sus formas, de mirada serena y dura, y a su rigurosa contextualización, se desmarca de un registro definitivamente necesitado de identidad.

 

Mandarinas Zaza Urushadze

 

Para ello, el director plasma sus propios referentes, remotos de Hollywood y lejanos incluso del cine centroeuropeo, más cosmopolita y hasta cierto punto altivo. “Mandarinas” es una película terrenal que habla desde una óptica orgullosamente agreste, y como la literatura de Kadaré tiene en los valores humanos más antiguos y elevados –rígidos pero también, según cómo, admirables– un cimiento básico para entender su narración. El honor como piedra angular del respeto al prójimo y la palabra como prueba empírica de ello son en “Mandarinas” tan tangibles como, se presume, verosímiles en el accidental escenario bélico en el que todo sucede.

 

Allí, la figura de la mujer es más que nunca simbólica, y sólo una foto da fe de su existencia. Esa imagen solitaria resume maravillosamente bien el retrato que Urushadze pinta de la guerra, una pelea de gallos sobrealimentada y falta, a temor de caer en simplismos, de un temple del que el sexo femenino ha sido siempre abanderado.

 

Comentarios
Tariq Porter

Tariq Porter Astorga (Barcelona, 1988). Licenciado en Bellas Artes en la Universitat de Barcelona y Master en Ficción en Cine y TV en la URL. Ha criticado cine gozosamente en TuPeli o la Revista Mabuse y sigue haciéndolo en Serra d’Or y Blisstopic. Ha trabajado –aún con gozo– en los festivales chilenos Femcine y Fidocs, y sigue haciéndolo en la Acadèmia del Cinema Català y, como programador, primero en el CCCB y actualmente en el Festival de Cinema de Menorca. Escribe harto y pretencioso y lo intenta también con el guión. A ver qué.