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A Esmorga  

A Esmorga

Ignacio Vilar

España 2015

6,5

 

Tariq Porter

 

Si Todd Phillips fuera gallego y hubiera nacido a principios de siglo probablemente no hubiera dejado pasar la oportunidad de adaptar para la gran pantalla un libro como el de Eduardo Blanco Amor, en el que el consumo ético y humano están directamente relacionados con el etílico. Por suerte no es el caso, y después de que en 1977 Gonzalo Suárez dirigiera una primera adaptación –“Parranda” (1977)– llega a nuestras pantallas “A Esmorga”, coescrita y dirigida por Ignacio Vilar y protagonizada por Miguel de Lira, Antonio Durán y un sorprendente Karra Elejalde. La de Vilar es una película que parte describiendo una presumible felicidad sencilla, austera como la Galicia de mitad de siglo en la que se sitúa y supeditada precisamente al valor de las pequeñas cosas. Despertarse haciendo el amor o dar los buenos días a tu hijo se antojan gestos de una cotidianidad dichosa que con el paso de los vasos, o quizás a causa de ellos, va poniéndose en entredicho.

 

A Esmorga

 

Para empezar, Vilar respeta religiosamente el escenario. Esto es, unos paisajes, vestimentas, decorados y personajes tomados al pie de la letra, reproduciendo sin oportunidad a la objeción el que cuasi seguro era, a mediados de siglo, el territorio del Finisterre. La lluvia y perenne humedad encapotan un relato rural que es también un embriagado descenso moral de veinticuatro horas, útil quizás en tanto que arenga contra el consumo excesivo de alcohol pero ilustrativo ante todo de la fragilidad de la vida y sus valores en manos de un timonero voluble. El alcohol, gran protagonista, se postula así también como un pretexto perfecto para hablar de una sociedad que aparenta felicidad y esconde frustración, después apatía y finalmente nihilismo. Quizás no en su totalidad, pero “A Esmorga” retrata un segmento presente en cualquier aparato social que ante la imposibilidad o acaso negación al encaje busca evadirse desesperadamente.

 

A Esmorga

 

La primavera grisácea y fría que intuimos y el pueblo lúgubre son con ello plausibles progenitores de los protagonistas, víctimas y verdugos en una prisión de belleza empañada. En ella, la parranda –o esmorga– es amarga, y Vilar se afana tanto en subrayarlo que pierde la medida, diluyéndose parte de la fuerza de la película. El exceso de metraje y episodios, probable consecuencia de su fidelidad con la narración original, hacen al film algo reiterativo, al igual que una buena banda sonora que sin embargo acaba agotando por sobredosis.

 

Con todo, si Todd Phillips hubiera dirigido “A Esmorga”, se llamaría "Resacón en Ourense" y sería una colección de gags más o menos graciosos. En cambio, la versión de Vilar esquiva casi siempre el humor, huele a musgo y aguardiente y, como ese extraño film de 2012, “Arraianos” (Eloy Enciso), tiene en sus hondos escenarios agrestes y norteños un latente leitmotiv dramático.

 

Comentarios
Tariq Porter

Tariq Porter Astorga (Barcelona, 1988). Licenciado en Bellas Artes en la Universitat de Barcelona y Master en Ficción en Cine y TV en la URL. Ha criticado cine gozosamente en TuPeli o la Revista Mabuse y sigue haciéndolo en Serra d’Or y Blisstopic. Ha trabajado –aún con gozo– en los festivales chilenos Femcine y Fidocs, y sigue haciéndolo en la Acadèmia del Cinema Català y, como programador, primero en el CCCB y actualmente en el Festival de Cinema de Menorca. Escribe harto y pretencioso y lo intenta también con el guión. A ver qué.