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Clan salvaje

Jean-Charles Hue

Francia 2014

6,5

 

Tariq Porter

 

El comienzo de “Clan Salvaje” es potente y su apuesta estética podría perfectamente recordarnos al “Notre jour viendra” del retoño de Costa-Gavras, Romain Gavras, protagonizada por Vincent Cassel. Dos outsiders, en moto y armados, cruzan un campo sin un destino claro en una estampa que entre el desconcierto y el nihilismo fácilmente encajaría en el imaginario del director francés. En vez de eso, la película de Jean-Charles Hue se inclina rápidamente por el realismo y el retrato social de una comunidad, la gitana, que poco a poco va evidenciándose como tal.

 

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El director, así, dedica una buena media hora a describir una idiosincrasia que se antoja plenamente plausible y en la que las sutilezas de guion y sus personajes resultan fascinantes. “Clan salvaje” es un plato crudo y a al estilo australiano, con reminiscencias de “Toomelah” (Ivan Sen, 2011) o “Snowtown” (Justin Kurzel, 2011) pero un agudo carácter propio consistente en, sobre todo, un admirable y genuino sentido de la espontaneidad. La familia gitana que describe, sus componentes y dinámica, su aspereza y afectividad, son reconocibles a pesar de la ficción. Cabe remarcar eso porque es precisamente la excesiva intromisión de las clásicas formas de ficción cinematográfica lo que resta, en cierto modo, poder a la obra de Hue. De hecho, su película resulta mucho más interesante cuando habla en clave antropológica que cuando pretende trazar un nudo y desenlace, mestizos entre el thriller y la road movie y rodados con nervio y muy buen pulso pero finalmente mucho más vulgares que su planteamiento.

 

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De hecho, el director y coguionista –junto con Salvatore Lista– parece ser víctima de un script editor demasiado propenso al manual del guión hollywoodiense, proponiendo una fórmula narrativa clásica que choca frontalmente con la mentalidad libre y anárquica de sus protagonistas. Son las sutilezas en cada gesto y diálogo, el estudio y descripción de ciertos comportamientos y dinámicas grupales, donde el colectivo romaní en Francia se intuye retratado; no así en una trama que incluso podría calificarse de estigmatizadora en tanto que poco esforzada en desvincular la etnia gitana de los tópicos, más o menos ciertos, con los que se la relaciona.

 

Tampoco las elipsis temporales –simples y lineales– se alían con los personajes, cayendo en un tic clásico que si bien puede acentuar la sensación de frenesí supone también un inevitable resbalón a su pretendida verosimilitud. “Clan salvaje” transcurre, se entiende, en una sola jornada en la que pasa absolutamente de todo, a lo “Rebelde sin causa” (Nicholas Ray, 1955). Lo peor del día: el presunto temor de sus creadores a desmarcarse de la narración estándar. Lo mejor: unas actuaciones simplemente perfectas y el magnífico olfato antropológico de Hue.

 

Comentarios
Tariq Porter

Tariq Porter Astorga (Barcelona, 1988). Licenciado en Bellas Artes en la Universitat de Barcelona y Master en Ficción en Cine y TV en la URL. Ha criticado cine gozosamente en TuPeli o la Revista Mabuse y sigue haciéndolo en Serra d’Or y Blisstopic. Ha trabajado –aún con gozo– en los festivales chilenos Femcine y Fidocs, y sigue haciéndolo en la Acadèmia del Cinema Català y, como programador, primero en el CCCB y actualmente en el Festival de Cinema de Menorca. Escribe harto y pretencioso y lo intenta también con el guión. A ver qué.

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