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La historia de Marie Heurtin

Jean-Pierre Améris

Francia, 2014

7

 

Marta Armengou

 

En el recién estrenado documental “National Gallery”, de Frederick Wiseman, asistimos a un taller en el que se les explica a los participantes, en su mayoría ciegos, un cuadro. Para hacerlo, se les ofrece una pintura para tocar. La pedagoga les ha preparado un esquema simple de la estructura del “Boulevard Montmartre por la noche” de Camille Pissarro (1897) con relieve. Antes de que los alumnos empiecen a palpar el cuadro les advierte: “No sé si funcionará, pero merecía la pena intentarlo”. Esta observación, resume a la perfección la filosofía de vida de la hermana Marguerite, que se dedicó en cuerpo y alma a educar a Marie Heurtin, una chica de 14 años de edad, incapaz de comunicarse al ser sorda, muda y ciega de nacimiento.   

 

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“La historia de Marie Heurtin” se remonta, precisamente, dos años antes de la del cuadro del pintor impresionista de origen danés que veíamos en el aula del museo londinense. En marzo de 1895, los padres de Marie, acudieron al Instituto Larnay, un convento cerca de Poitiers especializado en la educación de niñas sordomudas. La pequeña se hallaba en un estado desolador. Era imposible predecir si podía aprender algo ya que, dado que no veía ni oía, ni tenía capacidad de habla. A pesar del escepticismo general, la hermana Marguerite la acogió bajo su protección, haciendo todo lo posible para alfabetizarla. Tras muchos meses de lucha, aguante y trabajo duro, logró enseñarle el lenguaje de los signos.

 

Es inevitable comparar “La historia de Marie Heurtin” con “El milagro de Ana Sullivan” de Arthur Penn (1962) y “El pequeño salvaje” de François Truffaut (1970), otras dos películas de temática muy similar y, también, como ellas, basadas en hechos reales. En realidad, su director, Jean-Pierre Améris, no esconde que su film surgió de la fascinación por la historia de Helen Keller, esa adolescente sorda y ciega a la que la incompetencia y negligencia de los padres hicieron de ella alguien incapaz de someterse a ninguna disciplina, y con la que toda comunicación parecía imposible. Marie, al igual que Helen, vive aislada en un mundo propio completamente ajeno a los demás. En la cinta americana era Anna Sullivan quien se empeñaba, con mucha perseverancia y rigor, en romper esa burbuja, ese aislamiento. En la francesa, es la monja Marguerite quien quiere obrar el milagro a través de la paciencia, la devoción absoluta y una fe inquebrantable. En una, el papel que juega el agua es esencial, en la otra, lo es un pequeño cuchillo.

 

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La sexta película de Améris reincide en un concepto que parece ser una constante en su filmografía, el de la diferencia que puede acarrear, en ocasiones, la no aceptación o incluso la marginación. Isabelle Carré, que en el anterior film del cineasta, “Tímidos anónimos” (2010), interpretaba una mujer acomplejada y con dificultades para relacionarse, es ahora el personaje que logrará liberar a la pequeña salvaje de su prisión interna (excepcional debut de Ariana Rivoire, sorda en la vida real). Como la maestra del documental “National Gallery”, la monja no sabía si su método funcionaría, pero creyó que merecía la pena intentar el desafío. Marguerite pasó por un calvario, pero gracias a ello, consiguió la salvación de Marie.

 

Cierto que la película exige un esfuerzo por parte del espectador, y no negaré que algunas escenas se hacen algo repetitivas, pero la recompensa es enorme, ya sea por la secuencia del cuchillo en el comedor, la de la nieve en el patio, la que le explica un concepto tan abstracto como la muerte en el cementerio, o por su final, absolutamente conmovedor. Y lo mejor, sin rastro de sentimentalismo ni sensacionalismo. Cine humanista, delicado y sobrio, y con un claro mensaje reivindicativo sobre la fuerza transformadora de la educación como camino para abrirse al mundo.

 

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Marta Armengou

Marta Armengou (Barcelona, 1976). Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Ramon Llull. Crítica de cine. Llevo 15 años trabajando en el ámbito de la cultura en general y del cine en particular. Actualmente, dirijo el programa cinematográfico "La Cartellera" de BTV. Durante cinco años fui Jefa de Cultura de los Informativos de Localia TV. También he ejercido de redactora en diversas publicaciones y de realizadora y guionista de programas para TVC o La2.