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El pasado

Asghar Farhadi

Francia / Italia / Irán, 2013

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Marta Armengou

 

Al igual que su oscarizada “Nader y Simin, una separación”, el nuevo film del iraní Asghar Farhadi vuelve a ser un melodrama familiar en el que el final de un matrimonio se convierte en el comienzo de algo mucho más enrevesado. La ruptura sólo es el punto de partida, el detonante de unos acontecimientos que se irán enredando progresivamente. "El pasado" tiene muchas cosas en común con sus anteriores películas (en ese inicio, por ejemplo, hay evidentes ecos de su película precedente). Aquí también nos encontramos con una historia cargada de una fuerte tensión emocional, un guion muy complejo, una excelente construcción de diálogos, personajes muy bien construidos (apoyados por unas interpretaciones brillantes), y contundentes conflictos dramáticos a los que se van añadiendo continuamente más capas que demuestran que las cosas no siempre son como parecen.

 

En esta ocasión, un hombre (Ali Mosaffa), que lleva cuatro años separado de su mujer (Bérénice Bejo, premio a la Mejor Interpretación Femenina del Festival de Cannes 2013) viaja de Teherán a París para formalizar el divorcio. Durante su breve estancia, descubre que ella quiere casarse con su nueva pareja (Tahar Rahim), un hombre que debe ocuparse solo de su hijo porque su mujer está en coma y que, además, tiene una relación muy conflictiva con su hija. Estas tramas cogen cuerpo paralelamente y acaban tomando la misma dirección desvelando secretos y mentiras del pasado.

 

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Farhadi, autor también de la premiada "A propósito de Elly", disecciona nuevamente las dificultades de las relaciones humanas, conyugales y familiares con una película producida por primera vez fuera de Irán, rodada en Francia y en francés. "El pasado" está protagonizada por la actriz franco argentina Bérénice Bejo (quien adquirió popularidad con "The Artist"), el actor francés Tahar Rahim, ("The Informant", "Perder la razón", "Un Profeta") y el actor, escritor y director iraní Ali Mosaffa.

 

A pesar del título, la película se desarrolla en el tiempo presente. Sin embargo, el pasado emerge paulatinamente (sin usar flash-backs) en forma de rencores, remordimientos, miedos, resentimientos, reproches, culpas, cargos de conciencia, frustraciones y mucho sufrimiento. Y, todo, gracias a ese don excepcional que tiene Farhadi para dominar el lenguaje, con unas conversaciones en las que apenas sobran palabras, pero también por su hábil dominio de los silencios cargados, a veces, de una significación aún mayor. El personaje iraní hace hablar a los demás, es un catalizador que permite que salgan a la luz cosas que no se han dicho en mucho tiempo. Toda la película se apoya en la noción de duda. Los personajes se enfrentan a un dilema constante. Si en “Nader y Simin, una separación”, el protagonista debe escoger entre el bienestar de su padre y el de su hija, en "El pasado" se plantea si debe privilegiarse una cierta lealtad hacia el pasado, desafiarlo o renunciar a él para lanzarse hacia el futuro. La protagonista está decidida a ir hacia delante. En cambio, el pasado representa un lastre mayor para los personajes masculinos.

 

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“Nader y Simin, una separación” era una película rodada cámara en mano pero, aquí, la cámara es mucho más pausada, másestable, más fija, menos nerviosa. En "El pasado" contemplamos las consecuencias de unos acontecimientos pasados y cómo afectan a los personajes. Es una película más interiorizada en la que queda patente que, los fantasmas del pasado, cuanto más escondidos, más nocivos se vuelven. Y, por lo tanto, cuando emerjan, sus efectos serán inevitablemente más explosivos.

 

En "El pasado" vuelvo a encontrar todo lo que me había fascinado de sus otras películas: una extraordinaria percepción de las relaciones personales capaz de penetrar hasta lo más profundo de la psicología humana, haciendo florecer conflictos familiares latentes, secretos que de tan silenciados intuyes que estallarán de forma inesperada e irrevocable; personajes descritos de forma magistral, llenos de matices y con una aura misteriosa; una atmósfera tensa e incómoda; una discreta pero eficaz puesta en escena (totalmente al servicio de la ficción) y una historia compleja que me obliga a cambiar de opinión a medida que la sigo. Farhadi sigue siendo fiel a su estilo de no dar respuestas, dejando que sea el espectador quien juzgue los acontecimientos. Se le puede achacar que el film sea algo artificioso, excesivo y al límite de lo plausible y, aunque no sea tan redondo como el anterior, está tan magníficamente escrito, dirigido y actuado que se apodera de ti intensamente, como ese pasado, a menudo peligroso y desolador, que te persigue de forma ineludible.

 

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Marta Armengou

Marta Armengou (Barcelona, 1976). Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Ramon Llull. Crítica de cine. Llevo 15 años trabajando en el ámbito de la cultura en general y del cine en particular. Actualmente, dirijo el programa cinematográfico "La Cartellera" de BTV. Durante cinco años fui Jefa de Cultura de los Informativos de Localia TV. También he ejercido de redactora en diversas publicaciones y de realizadora y guionista de programas para TVC o La2.