Menu
01  

La gran estafa americana

David O. Russell

EE.UU. 2013

6,5

 

Marta Armengou

 

Estafas, timos, codicia, corrupción, blanqueo de dinero… "La gran estafa americana" se remonta a los años setenta, pero si no fuera por los peinados, los colores brillantes y el diseño de vestuario de los protagonistas parecería que, o bien nos explican lo que está pasando hoy en día en España, o bien que estamos hablando de "El lobo de Wall Street" de Martin Scorsese.

 

La nueva película de David O. Russell nos cuenta las hazañas de dos estafadores que se ven obligados a colaborar con el FBI en un complicado y peligroso caso donde aparecen implicados algunos miembros del Congreso norteamericano. Aunque se trata de una ficción, se inspira en un hecho real: el escándalo "Abscam", en la que dos agentes del FBI trabajaron con un estafador, Mel Weinberg, para crear una operación encubierta. Juntos montaron una empresa ficticia, liderada por un falso jeque árabe, con el propósito de ofrecer sobornos a oficiales a cambio de favores políticos.

 

02

 

A pesar de que los inicios de David O. Russell, hace ya veinte años, estaban más ligados al cine indie, con el tiempo, ha ido moldeando su estilo para tomar un rumbo más cercano al cine mainstream, con productos de entretenimiento para el gran público, fueran del género que fueran. El director coescribe ahora el guion con Eric Singer en esta mezcla de thriller político, con toques de drama y comedia. Pero la sombra de Martin Scorsese es muy alargada. O. Russell, un cineasta ya completamente consolidado en Hollywood, con éxitos como "Tres Reyes", "The fighter" o "El lado bueno de las cosas", sigue el modelo del italoamericano, en la forma y en el fondo.

 

Para empezar, relata la historia del ascenso, caída y redención de los personajes (el clásico patrón de la mayoría de los films de 'Marty'), unos granujas que, consideraciones morales al margen, resultan la mar de simpáticos. Ellos son los auténticos héroes de la función. El uso de la narración en off y en primera persona, las fracturas temporales, los trepidantes travellings de acercamiento que parece que vayan a devorar a los personajes, una puesta en escena vistosa y deslumbrante, y hasta una cuidada e inspirada selección musical para marcar el ritmo, demuestran que O. Russell es un alumno muy aplicado de Scorsese. ¡Hasta sale Robert DeNiro! Pero, el aprendiz, despoja la película de todo radicalismo, crudeza y agresividad relegando en un segundo plano el tema de la droga y en un tercero el de la violencia.

 

04

 

"La gran estafa americana" es superior a sus dos cintas anteriores, pero el director sigue sin tener una voz propia ni un universo personal que le defina, algo que no es malo. Sólo que el resultado es bueno, aunque nunca llega a ser brillante. A pesar de que la Academia de Hollywood, que le ha nominado como mejor director por sus últimos trabajos, pretenda hacernos creer que estamos ante uno de los grandes cineastas contemporáneos, sigue estando sobrevalorado.

 

Si por algo destaca la película es más por su reparto coral, que no por un guion que no inventa nada, una dirección demasiado impersonal y un ritmo lleno de altibajos. Es de justicia reconocer que los intérpretes lucen en estado de gracia y consiguen, sin que nadie sobresalga en exceso sobre el resto, ser lo más atractivo de la cinta. Todos los actores consiguen meterse en la piel de unos personajes que derrochan energía y un infinito poder de seducción. La capacidad de todos ellos para empatizar con el espectador es arrolladora.

 

03

 

O. Russell propone un juego travieso de apariencias y disfraces en el que todo el mundo desea ser otra persona. El famoso “sueño americano” pasa por dar el gran golpe y se convierte en otra gran estafa más. Incluso el director también sueña en ser otro. En la película hay una escena muy significativa y ejemplarizante de todo esto. En ella, el personaje de Christian Bale le cuenta al de Bradley Cooper que el famoso cuadro de Rembrandt que están viendo en el museo es falso. Y le dice: “La gente cree lo que quiere creer porque el tipo que lo hizo era tan bueno que para todos es auténtico. ¿Quién es el maestro, el pintor o el falsificador?”. Parece que el director quiera justificar que su película es auténtica cuando, en realidad, se trata de una copia. Que nadie se engañe, se notan las diferencias y una imitación, muy rara vez, supera al original. Y dar gato por liebre, también es una estafa. Pero, claro, al fin y al cabo “la gente cree lo que quiere creer”.

 

Marta Armengou

Marta Armengou (Barcelona, 1976). Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Ramon Llull. Crítica de cine. Llevo 15 años trabajando en el ámbito de la cultura en general y del cine en particular. Actualmente, dirijo el programa cinematográfico "La Cartellera" de BTV. Durante cinco años fui Jefa de Cultura de los Informativos de Localia TV. También he ejercido de redactora en diversas publicaciones y de realizadora y guionista de programas para TVC o La2.

Más en esta categoría: « Nymphomaniac. Volumen 2 Nebraska »