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Huercasa Festival 2018

6 y 7 de julio, Varios Escenarios, Riaza, Segovia

 

Anabel Vélez

Fotos Jordi Vidal y Organización

  

Decía Gordy Quist de The Band of Heathens que cuando llegó a Riaza para tocar con su banda en el Huercasa le parecía como si estuviera en su Texas natal. Se sentía como en casa y no es de extrañar, los gorros vaqueros y las botas camperas dominaban el paisaje de este pequeño pueblo segoviano que por un fin de semana se convierte en reducto de la mejor música de raíz americana. El cartel del festival era razón suficiente para desplazarse hasta allí y disfrutar durante unos días de la mejor música, que ya no simplemente country, que se hunde en las raíces del país norteamericano. Pocas veces se han conjuntado tanto talento junto, un lujo de cartel que ningún buen amante de la música podía perderse.

 

 

Jaime Wyatt abría la noche del viernes, esta vez acompañada por una banda, inglesa para más señas, que cubría a la perfección a la americana. Ya había girado por nuestras tierras en solitario, así que era una ocasión perfecta y única para disfrutarla con banda. Wyatt ha sabido rodearse de lo mejor de la música americana para grabar su disco “Felony Blues”, un trabajo inspirado por su experiencia carcelaria. Con 17 años y un montón de promesas de éxito, Wyatt acabó en la cárcel por robarle a su camello. Tras su paso por la prisión durante ocho meses, escribió las canciones que conforman este disco siguiendo los pasos de dos de sus músicos de cabecera, Merle Haggard y Johnny Cash. Ambos con problemas con las drogas acabaron con los huesos en la cárcel. De Haggard precisamente hizo en Huercasa una versión de su “Misery and Gin” muy apropiada. De Elvis también hizo una versión muy sui generis del “Don't Be Cruel”. Me sorprendió con otra de la impresionante “Demon tied to a chair in my brain” de Dax Riggs, para acabar con una oda carcelaria de cosecha propia titulada “Wasco”.

 

Desde Nashville llegaron The Cadillac Three y sus canciones pendencieras como “Peace Love & Dixie” o “Soundtrack to a Six Pack”, el momento gamberro del festival. Muchos se sorprendieron de que una banda como esta estuviera en el cartel, pero el country también es esto. Sus canciones hablan de whisky, de ser del sur, de Hank, de botas vaqueras y de Dios. Ideales para una juerga cervecera, quizás no era el mejor sitio para que su estilo se apreciara. Aunque si lo que quieres es bailar, lo mejor es un grupo como este.

 

El colofón perfecto para la noche fue el cabeza de cartel: John Hiatt & The Goners con el aliciente de venir acompañado de Sonny Landreth. Venía celebrando los 30 años de su disco “Slow Turning”, una joya de su catálogo sin duda y en el que basó su concierto, pero también hubo tiempo para otros temas como un imprescindible “Riding with the king” que escribió junto a Nick Lowe y grabó en 1983 junto al gran B.B. King y Eric Clapton. Fue sin duda un concierto inolvidable, con un Hiatt exultante y perfecto en todo. Acompañado a la perfección por un Sonny Landreth pletórico, daba gusto verle usar los dedos sobre sus guitarras, un maestro de las seis cuerdas. Casi nos dejaba sin aliento. En los bises volvió John Hiatt al piano, en solitario para tocarnos una emotiva “Have a little faith in me” que casi nos salta las lágrimas. Perfección absoluta y la piel de gallina. Cerró la noche de nuevo con banda y nos dejó tras cantar una energética “Memphis in the meantime”. Tras verlo en directo queda claro porque es una de las leyendas vivas de la música americana. Gracias John por este gran concierto que quedará grabado en nuestras retinas de por vida.

 

El sábado empezó con el pie cojo. De Stephanie Quayle dicen que es el futuro del country. Esperemos que no. Quizás en lo que a country comercial, de ese que debe haber millones que lo hacen, sí. Pero su actuación fue lo más flojo del festival, por muchas ganas que le pusiera, no llegaba a la altura de lo que habíamos visto hasta el momento ni mucho menos de lo que vendría. Ni si quiera las versiones del “Mama don't let your babies grow up to be cowboys” de Willie Nelson y Wylon Jennings o el “Jolene” de Dolly Parton que hizo y que seguramente hicieron llevarse las manos a la cabeza a más de uno o una asistente al festival. Recuerdo una versión del “Jolene” que hizo Miley Cyrus, que no es precisamente santo de mi devoción, en las Backyard sessions y que quitaba el sentido. Así sí se rinde homenaje a Dolly Parton.

 

Otra cosa muy diferente fue el show de The Band of Heathens. Los de Austin, Texas mejoran con cada actuación. Se nota cuando una banda tiene una base musical sólida y unos músicos de altura sobre todo si hacen versiones tan perfectas como las que nos brindaron: “Blue” de Jayhawks o el “You Wreck Me” de Tom Petty. De esas que te hacen saltar las lágrimas de la emoción. Pero más se nota cuando estas versiones no tienen nada que envidiar a los temas propios de la banda. Su último trabajo “Duende”, así lo atestigua pero también toda su carrera discográfica. La banda está en estado de gracia y el saber compositivo y las armonías de voces de Gordy Quist y Ed Jurdi demuestran que el rock de raíz americana nos brinda verdaderas joyas musicales a través de sus canciones. Entre las que sonaron están la impresionante “Jackson Station” pero también “Hurricane”, “Sugar Queen”, “All I'm Asking” o “Green Grass of California”. La banda es un todo conjuntado y bien engrasado liderado por Quist y Jurdi, pero no hay que olvidar los teclados de Treavor Nealon, la batería de Richard Millsap y el bajo de Jesse Wilson, último miembro en añadirse al grupo. Señalar también la participación de su buen amigo, el músico y productor madrileño afincado en Nashville Álex Muñoz en un par de canciones de la banda. Uno de los mejores conciertos de la banda que nos preparaba para un cierre espectacular del Huercasa.

 

 

Sonaba Johnny Cash en la intro, antes de la entrada de Steve Earle, la canción una versión del “Rusty Cage” de Soundgarden. Con una presentación así, todo tenía que ir a la perfección. El outlaw por excelencia de la música de raíz americana actual subía al escenario con sus Dukes: Chris Masterson como guitarrista, Eleanor Whitmore al violín y los coros, el bajista Kelly Looney, Brad Pemberton a la batería y Ricky Ray al pedal steel. En clara ascendencia musical, a Earle se le notó incómodo en los primeros temas a causa de algunos problemas de sonido, no se oía bien por los monitores. Pero una vez solventado este pequeño percance (con bronca a su técnico incluida, una mirada del jefe basta para acojonar) el concierto fue de los que hacen historia. Empezó la noche con la canción que da título a su último trabajo “So You Wanna Be an Outlaw”. Le siguieron tres canción también de ese trabajo como “Looking for a Woman”, The firebreak Line” y “Walkin in LA”, para luego sumergirse en su basta discografía. Entre otros temas sonaron una magnífica “Jerusalem”, tan atemporal y necesaria estos días. Pero también sonó “Copperhead Road” y “Johnny Come Lately” que grabó con The Pogues. Hubo tiempo también para una versión del maestro Hendrix, “Hey Joe”. Nos desarmó por completo con una magistral “Christmas in Washington” con la que todos coreamos, sintiéndolo con el corazón, “So come back Woody Guthrie

 

Come back to us now”. Lo echamos de menos, un poco menos cuando escuchamos cantar a gente como Steve Earle. De los mejores conciertos que he visto y he visto muchos. Gracias Steve, gracias Huercasa Country Festival por hacerlo posible. Volveremos.

Anabel Vélez

La música, el cine y los libros son sus tres grandes pasiones así que dirigió sus pasos como periodista hacia ese camino. Hace más de diez años que escribe, disfruta y vive la cultura. Por eso habrás leído sus artículos en revistas musicales como Ruta 66 y Ritmos del Mundo o cinematográficas como Cineasia. También la habrás escuchado en Ràdio Gramenet haciendo programas de cine y música en el pasado, ahora lo puedes hacer como colaboradora del programa musical El Click de Ràdio Montornès. Colabora habitualmente en páginas web como Sonicwave Magazine o Culturaca y siempre, siempre escucha música. 

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