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Niño de Elche en Guitar BCN Festival

09/03/2017, Barts, Barcelona

9,5

 

Javier Burgueño

Fotos Montse Melero

 

Como en las imágenes que acompañan a su nuevo álbum, el Niño de Elche empieza la actuación cambiándose, quitándose la ropa de calle para vestirse como mandan los cánones, como un cantaor al uso, no en vano su última obra es una antología del cante flamenco (heterodoxo, hay que puntualizar). Antología de las amplias (y de las grandes), veintisiete temas que recorren todo el espectro de lo que Francisco Contreras entiende por flamenco, ayudado en la magna tarea por Pedro G. Ramírez a la dirección y Refree a la producción. Una vez vestido, comienza el concierto con el Niño sentado en su silla flamenca (y aquí es donde acaba cualquier atisbo de ortodoxia), acompañado por unos  estupendos Raúl Cantizano (guitarras, percusiones) y Susana Hernández (teclados, sintetizadores, electrónica). "La farruca de Juli Vallmitjana" (cantada en catalán) y "Seguiriyas del silogismo" (en latín) son los primeros temas, si había algún despistado en la sala que no sabía lo que se podía encontrar (o algún turista que hubiese acabado en la Barts en busca de "algo de flamenco típico") el arqueo de cejas sería ya considerable.

 

 

La antología toca una gran diversidad de palos, y el directo, aunque no exhaustivo (el Niño se hubiera pasado toda la noche cantando, pero en algún momento tenía que parar para que pudiéramos cenar) también lo hace. Acercándose a lo místico ("El prefacio a la malagueña de El Mellizo", con Morente en la distancia), conversando con los no flamencos que de una manera u otra se han acercado a ese mundo ("Canción de cuna de Crumb", "Petenera de Shostakóvich", "Deep song de Tim Buckey"), rondando a los grandes (bajó a la platea a cantar entre el público "Fandango cubista de Pepe Marchena", tal y como hacía Marchena), reservando su momento, como dijo él, "cansautor" ("Fandangos y canciones del exilio") o tirando de su faceta más cupletera y festiva ("El tango de la Menegilda", de la zarzuela "La gran vía", y "Rumba y bomba de Dolores Flores", que de haber sido publicada en verano estaría reventando los altavoces de todos los chiringuitos de playa), el Niño de Elche juega y experimenta con el flamenco de la manera más apasionada que existe, eliminando limitaciones autoimpuestas y barreras, escarbando en las raíces para insuflarle una nueva y emocionante vida, dando alas a ese flamenco en libertad, libre de ataduras, que defiende.

 

Fue una noche mágica, la demostración de que el Niño de Elche sigue creciendo a pasos agigantados, habiéndonos regalado uno de los mejores conciertos (y de discos) de esta temporada.

 

Javier Burgueño

Javier Burgueño pasó su juventud en el Vallés Oriental (Barcelona) donde se inició en esto de la crítica presentando y coordinando un programa musical de la televisión de su pueblo durante la bendita locura analógica de las televisiones locales de principios de los 90 (asegura que ya no quedan copias de los programas, se encargó personalmente de ello una noche de verano). El experimento fue divertido y dejó un poso latente que volvió a aflorar con el cambio de siglo cuando empezó a colaborar asiduamente con la web del programa de radio madrileño “El otro lado del telescopio” y más tarde con www.pinypondjs.com. Ha sido colaborador de Go Mag desde el 2007 hasta su desaparición de los quioscos el pasado junio de 2013.

 

javier@blisstopic.com