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Monkey Week 2017 Crónica

09-14/10/2017, Varios Escenarios y Alameda de Hércules, Sevilla

 

Javier Burgueño

Fotos Javier Rosa Monkey Week

 

Sentado en el ave, de vuelta del Monkey Week, la cara lo delata a uno, cara de cansado, sí, pero sobretodo cara de haber disfrutado durante tres días de algo que a veces se echa en falta en grandes eventos, la verdadera esencia de la música. Eso es algo que el Monkey Week ha atesorado y compartido desde sus primeras ediciones en El Puerto de Santa María, y que ha sabido trasladar en su mudanza a la Alameda de Hércules y sus alrededores, en Sevilla. Más que la crónica de una serie de conciertos la historia del Monkey es la crónica de un ambiente, de una sensación que embarga a todos los participantes del festival, sea organización, profesionales de la industria, músicos o público. Y no es para menos, la Alameda respira música de punta a punta, por un lado el Escenario Alameda, abierto a la ciudad, por el otro The Happy Place, una pista de autos de choque reconvertida en escenario a la que teóricamente se accede con pulsera, pero que convoca más gente frente a la puerta de entrada escuchando la música y charlando amigablemente que dentro de ella, un punto de encuentro en el que puedes acabar conversando con otros aficionados, con músicos diversos, e incluso con verdaderas leyendas de la escena pasada y futura de este país. Caminando de un escenario a otro te puedes cruzar con el cantante de The Teutonics, recibiendo clases de castellano básico camino de una tasca al poco rato de haber desparramado sobre la pista de autos de choque su garage rudimentario y muy efectivo, enfundados tanto él como sus compañeros en americanas de lana con las que sudaron la gota gorda un tórrido (sí, tórrido) 14 de octubre. Puedes ver las colas para entrar al Fun Club, como la que provocaron los Cala Vento. A medio camino cruzarte con unos teenagers que, indiferentes a los conciertos a ambos lados de la Alameda y móvil en mano, han decido montar su propia fiesta allí mismo. Dejando atrás el Escenario Alameda, que bandas como All La Glory llenaron hasta la bandera, se planta uno en el teatro del mismo nombre, hogar durante muchos años del South Pop y de Dominique A, escenario estos días de algunos de los conciertos de más renombre donde Rocío Márquez, valiente y llena de poderío y desparpajo, volvió a noquear a un tipo de público muy diferente al flamenco “puro” (si es que eso existe), donde Nathy Peluso derrocho frescor, y donde, pese a los desesperados intentos por sabotear su propia actuación, un salvajemente cínico Cabezafuego fue sacado a hombros de la sala por los Hermanos Cubero.

 

Y hay más escenarios, y muchas más historias, como ver a Svper (cada vez más cercana, casi inminente, la publicación de su próximo álbum) en el increíble Holiday, ser apabullado por el post-hardcore de Pamplemousse en una sala decorada con imágenes de efebos griegos, disfrutar de Hi Corea! en la Torre de Don Fadrique, escuchar al día siguiente lo increíble que fueron las actuaciones de Fasenuova y de Balcanes en la Sala X, poner la oreja cuando Víctor Herrero, en el Teatro Central, se unió al concierto de Baby Dee pensando “esto con Víctor mejora muy mucho”, o evitar quedarse medio sordo gracias a los protectores repartidos a la entrada del miso teatro con el abrasador concierto de Swans.

 

Cada uno de los que pasamos por el Monkey hemos vuelto a casa con una historia distinta, con grupos recién descubiertos a los que seguir la pista, con bandas que se te escaparon y te prometes verlos en cuanto pasen cerca, con momentos memorables y fotos para el recuerdo, con nuevos conocidos con los que seguir en contacto, y con muchas ideas en la cabeza, de la que, días más tarde, todavía sigue rezumando música. Esa es la esencia y la virtud del Monkey Week, reunión y celebración de la música desde la música.

 

 

 

 

 

 

Javier Burgueño

Javier Burgueño pasó su juventud en el Vallés Oriental (Barcelona) donde se inició en esto de la crítica presentando y coordinando un programa musical de la televisión de su pueblo durante la bendita locura analógica de las televisiones locales de principios de los 90 (asegura que ya no quedan copias de los programas, se encargó personalmente de ello una noche de verano). El experimento fue divertido y dejó un poso latente que volvió a aflorar con el cambio de siglo cuando empezó a colaborar asiduamente con la web del programa de radio madrileño “El otro lado del telescopio” y más tarde con www.pinypondjs.com. Ha sido colaborador de Go Mag desde el 2007 hasta su desaparición de los quioscos el pasado junio de 2013.

 

javier@blisstopic.com