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Azkena Rock Festival 207

23-24/06/2017, Recinto Mendizzabala, Vitoria-Gasteiz

 

Anabel Vélez

Fotos Musicsnapper y Rhythm And Photos

 

Tras la necesaria polémica generada por la escasez de mujeres sobre los escenarios del Azkena Rock Festival de este año, llegó la hora de la verdad. Otro año más el festival de rock decano de nuestras tierras abría sus puertas para seguir ofreciendo a su público lo que siempre pide: buen rock. En ese sentido, el Azkena de este año ha acertado de nuevo con su propuesta. Aunque mientras veías los escenarios se te ocurriesen unos cuantos nombres de buenas bandas con mujeres en sus filas que podrían haber ocupado a la perfección un hueco en este festival. Aún así, más allá de polémicas, en lo musical, el Azkena ha vuelto a superar las expectativas. Algo difícil teniendo en cuenta que a la mayoría de grupos grandes ya habíamos tenido ocasión de verlos en estos mismo lares en otras ediciones. Nada nuevo en el horizonte, salvo quizás la reunión de la mítica banda Union Carbide Productions, de la mano de Ebbot Lundberg, líder de los magníficos y añorados, The Soundtrack of Our Lives. Pero vayamos por partes.

 

 

Viernes 23 

Para los más tempraneros, The Godfathers marcaron la tónica del festival. Las viejas glorias están en forma. Los de Peter Coyne hicieron bailar a un público entregado desde la primera canción. Y es que los ingleses tiene un directo potente, de esos que te dejan sin aliento desde la primera canción. Buen arranque de los ingleses, que lo hacían además en el escenario God, presidido por la imagen del recientemente fallecido Chris Cornell, a un lado y el maestro Chuck Berry al otro. No faltó durante el concierto, por supuesto, actitud punk rock y su imprescindible “Cause I Said So”.

 

 

Los vitorianos The Soulbreaker Company ofrecieron en el escenario Respect su potente rock psicodélico. No es la primera vez que actúan en el festival, juegan en casa. A pesar de ello, el sonido no acompañó a la explosiva propuesta que la banda suele ofrecer. Una lástima. The Shelters en cambio venían a comerse el escenario. No es de extrañar que Tom Petty les haya producido disco. Las buenas críticas les precedían y cumplieron todas las expectativas con creces. Rock clásico tamizado por una propuesta moderna y fresca. Apuntad su nombre porque vienen pegando fuerte y tienen un show en directo muy potente. A destacar el carisma de su líder, Josh Jove.

 

 

Lo de Cheap Trick venía a demostrar lo que comentaba hace un rato, el que tuvo retuvo. La banda está en una forma envidiable. Era uno de los nombres que más público atrajo al festival en la jornada del viernes y con razón. Hacía seis años de su anterior visita, pero no defraudaron. Cuatro décadas sobre los escenarios avalan a estos paladines del rock que demostraron que a pesar de los años siguen ofreciendo show explosivos. Se puede envejecer muy bien sobre un escenario y Cheap Trick son la prueba. No faltó la correada “Surrender” y una versión del “I'm Waiting for My Man” de la Velvet estilo Cheap Trick. Unos genios.

 

 

De nuevo en el escenario Respect presidido por la gran Sharon Jones a un lado y Gregg Allman por el otro, Graveyard volvían tras su ruptura con fuerzas renovadas. Nos quedamos compuestos y sin banda cuando anunciaron su separación y la cancelación de su inminente gira. En plena gloria musical, los suecos se daban calabazas los unos a los otros y nos dejaban huérfanos de una de las mejores bandas que han surgido del norte de Europa en los últimos años. Pero por suerte, han vuelto con nueva formación pero el mismo ímpetu descontrolado de siempre. Los suecos inauguraron la tanda de excelentes bandas nórdicas que pisaban el festival. Uno de los puntos fuentes de este año, esta oleada del norte que acompañó a un tiemplo clemente. El año pasado a esa misma hora estábamos sufriendo el diluvio universal. Sin duda, uno de los conciertos del festival. La mastodóntica fuerza sonora de los de Joakim Nilsson ha vuelto, esperemos para quedarse, mejor que nunca.

 

 

John Fogerty es una leyenda viva. Uno de esos nombres que tienes que ver una vez en la vida como mínimo si el rock corre por tus venas. El Azkena ofreció una versión de Fogerty inspirado por el año 1969 y sus grandes éxitos con la Creedence Clearwater Revival. Hasta aquí bien. Las canciones eran y siguen siendo dinamita pura. Fogerty tiene 72 años que parecen 20. Ya les gustaría a muchos que no llevan ni una milésima parte de lo que lleva él sobre el escenario, tener la energía que muestra. Corriendo por el escenario, divertido, energético y tocando la guitarra de manera virtuosa, se ganó al público desde el primer acorde. Los diez minutos de documental se los podía haber ahorrado. Era pasada la medianoche y supuso un bajón en el ritmo que no hacía falta. La única pega, ese sonido ochentero que por suerte mejoró hacia el final de la actuación. ¿No estábamos en 1969?

 

Cerró la primera jornada una de las mejores bandas de rock escandinavo de todos los tiempos, The Hellacopters. El año pasado volvían después de un parón musical, se separaron en 2008. Casi diez años después y en exclusiva para el festival, supuso uno de los retornos más esperados del público azkenero. Lástima que se vio enturbiado por un sonido demasiado flojo para la potencia sonora de los suecos. Esta vez se resarcieron. Nicke Andersson a las voces y guitarra, Dregen a la guitarra, Boba Fett a los teclados, Matz Robert Eriksson a la batería y esta vez muy bien acompañados al bajo por Sami Yaffa, ex Hanoi Rocks. No les hacía falta demostrarlo, todos sabíamos que eran apuesta segura, pero lo hicieron. Son ganadores en el Azkena con un setlist plagado de grandes clásicos para deleite del personal. Así da gusto irse de un festival.

 

 

Sábado 24

El frescor vitoriano nos acompañó de nuevo, salvándonos de las temperaturas extremas que dejamos atrás en Barcelona. Se agradecía. Es más fácil disfrutar de los conciertos cuando no estás bajo un sol abrasador. Nos situamos el escenario Love presidido por Greg Lake a un lado y al otro el gran Javi Ezquerro, un merecidísimo homenaje a uno de los promotores que más apostó por el rock durante su vida. Allí precisamente presenciamos la actuación de los galeses Buck & Evans. Con una voz cálida y potente, Sally Ann Evans acompañada de la maestría a la guitarra de un joven Chris Buck nos regalaron una buena dosis de soul, blues y rock. Una buena manera de empezar la tarde con la única presencia femenina del festival y que presencia. Hay ganas de volver a verlos en una sala, como tiene que ser.

 

The Bloodlights retomaban la senda nórdica. La banda de Captain Poon, ex Gluecifer calentó motores para lo que nos esperaba después. Y lo hizo con un directo potente en el que mezclaron hard rock y punk, versión de “New Rose” de The Damned incluida. Los noruegos se ganaron al público a base de buenos riff y actitud a raudales. La onda nórdica entra con gusto con grupos así.

 

 

El concierto de Michael Kiwanuka fue de esos que se disfrutan más en una sala, en formato más íntimo y dejándose llevar por las melodías psicodélicas de su guitarra. El londinense no era quizás la opción más azkenera. Su soul perfecto necesita de un entorno más adecuado, es difícil disfrutar de un concierto así cuando el público no presta atención o se pasa la mayor parte del mismo hablando. Otro artista que necesita una revisión en sala para disfrutarlo en todo su esplendor.

 

 

A Ebbot Lundberg le tenemos especial cariño. Con The Soundtrack of Our Lives nos ha ofrecido alguno de los mejores momentos del rock en directo. Ahora vuelve a resucitar a su antiguo grupo, Union Carbide Productions y nosotros se lo agradecemos. Ver a Lundberg sobre el escenario ya es un placer, verlo cantar estas canciones más aún. La banda está en plena forma y Lundberg es un mesías sobre el escenario. Nos declaramos fieles absolutos. Por momentos como este vale la pena el viaje. Sucios, potentes y desaforados, una apoteosis sónica digna del Azkena.

 

 

Lo de Chris Isaak tiene una palabra para describirlo: perfección. Podría terminar mi crónica de su concierto así y quedarme tan a gusto. Pero es que es cierto. La elegancia de su música, la actitud, el show perfecto hasta el último detalle, la banda y el propio Isaak que está en estado de gracia. Todo en un cóctel perfectamente servido. Parece que no han pasado los seis o siete años que han pasado desde la última vez que lo vimos en el Azkena bajo una lluvia inclemente. Aún así, calados hasta los huesos, nos dejó sin aliento. Y lo ha vuelto a hacer. Después de moverme unas cuantas veces para encontrar un sitio en el que no me molestaran los borrachos y borrachas, los que pasan de la música, los que van a socializarse y pasan del concierto, pude disfrutar de uno de los grandes concierto de la historia del festival y diría que de mi vida. Nos emocionó con “Somebody's Crying” o “Blue Hotel”, nos hizo bailar con “Ring Of Fire”, no faltó por supuesto un “Wicked Game” que nos dejó atónitos y para rematar homenajeó al gran James Brown con un “I’ll Go Crazy” desquiciante en el buen sentido de la palabra. Incluyó un set acústico delicioso, carisma a borbotones, elegancia hasta con trajes que en otro serían puro horterismo. Pero es que es Chris Isaak. Por favor, pellizcadme que no me creo que lo haya vuelto a ver.

 

Y para rematar un festival que este año nos ha regalado grandes conciertos, que mejor manera que cerrar con The Cult. Los de Ian Astbury saben lo que es echar la persiana a un festival. Con voz perfecta y sin necesidad de florituras y la guitarra de Billy Duffy repartiendo riffs sin compasión. Cuando sonó “She Sells Sanctuary” ya nos habían atrapado en su embrujo. Un broche perfecto para esta edición. A ver que nos depara el año que viene. 

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Anabel Vélez

La música, el cine y los libros son sus tres grandes pasiones así que dirigió sus pasos como periodista hacia ese camino. Hace más de diez años que escribe, disfruta y vive la cultura. Por eso habrás leído sus artículos en revistas musicales como Ruta 66 y Ritmos del Mundo o cinematográficas como Cineasia. También la habrás escuchado en Ràdio Gramenet haciendo programas de cine y música en el pasado, ahora lo puedes hacer como colaboradora del programa musical El Click de Ràdio Montornès. Colabora habitualmente en páginas web como Sonicwave Magazine o Culturaca y siempre, siempre escucha música.