Menu

American Football en Barcelona

12/06/2017, Sala Apolo, Barcelona

7,5

 

Brais Suárez

Fotos Rosario López

  

Cuando American Football salían al escenario, la decoración de la sala Apolo redundaba en la idea de baile de graduación de la América profunda. Con la cercanía de unos compañeros de instituto que se ofrecen a dar el recital de despedida, Kinsella y compañía ocupaban la habitación de la portada de su último disco para recibir a un público nostálgico, que parecía recordar este mismo concierto hace 17 años, cuando los de Illinois sacaban su primer trabajo.

 

En la penumbra de la casa esperaban un teclado que apenas fue rozado, una batería, un bajo y una colección de guitarras que enseguida convirtieron la sala, con su sonido acuoso, en una pecera. Y con esa ambigüedad espacial empezó el concierto, con Mike Kinsella preguntándose “Where Are We Now?” para introducir de golpe el último disco y dar paso a una reforzada “For Sure”, con mucho más empaque. La ausencia de palabras se compensó con su característica trompeta, tan solemne como un himno militar desde la parte trasera del escenario. “Honestly” conseguía despabilar al público y “I’ve Been So Lost For So Long”, volver a apaciguarlo.

 

 

Un balance hermoso que se correspondía con unos saltos equilibrados entre sus dos únicos álbumes. Tranquilo sobre el escenario, cambiando de guitarras constantemente  y con alguna broma infantil por medio, el cuarteto inspiraba la sensación de banda en ciernes. Serán grandes, pensaría un experto en la materia hace 17 años para, ahora, darse cuenta de que ya lo son. Así como “For Sure” sonaba más poderosa, “The Summer Ends” se convirtió en una balada todavía más apaciguada. Las guitarras se extendían como una ráfaga de viento con su sonido limpio y acunaban a toda la canción. Kinsella, en vez de cantar, parecía contestar a los fraseos de las guitarras, mientras el bajo se limitaba a puntualizar sus palabras.

 

Fue al término de esa nana cuando se armaron de pandereta y maracas para emprender una especie de muiñeira rockera que sonó atronadora en un ambiente oscurecido con la noche. Las transiciones ganaban enteros entre canciones hasta que “My Instincts Are The Enemy” demostró que el último álbum puede incluso superar al primero.

 

 

Las melodías recurrentes parecen conducir siempre al mítico estribillo de “How Does It Feel?”. La voz impoluta, las guitarras esterilizadas, la batería rotunda… La simplicidad de la música se reflejaba en la austeridad de la banda. Sin grandes alardes, anunciaron el final y “Never Meant” dejó un sabor de boca dulcísimo, casi suficiente para esperar otros 17 años por un disco que suene exactamente igual a esta noche. 

 

Brais Suárez

Brais Suárez (Vigo, 1991) acaba de estrellarse con su idea de vivir escribiendo aun sin ser escritor. Dos periódicos gallegos se encargaron de dejarle claro que mejor le iría si recordara mineralizarse y supervitaminarse, lo que intenta gracias a colaboraciones esporádicas con algunas revistas y otros trabajos más mundanos que le permiten pagarse su abono anual del Celta y un libro a la semana. Por lo demás, viajar, Gatsby y estroboscopia lo sacan de vez en cuando de su hibernación.