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Mick Harvey Performs the Songs of Serge Gainsbourg

29/03/2017, Apolo, Barcelona

8
 

Marc García

Fotos Rosario López

 

 

Pese a enmarcarse en el ciclo Caprichos de Apolo, el bolo que Mick Harvey ofreció el pasado día 29 de marzo en la sala barcelonesa se centraba en un aspecto de su producción que queda ya muy lejos del capricho. Dos álbumes dedicados a Serge Gainsbourg (“Intoxicated Man” y “Pink Elephants”) le servían para inaugurar su carrera en solitario, y dos más (“Delirium Tremens” e “Intoxicated Women”) constan como sus últimas entregas por ahora: sumados, equivalen al cincuenta por ciento de su discografía como solista, en lo que, a pesar de todo, y a tenor de lo oído en Apolo (que el público barcelonés ya tuvo ocasión de disfrutar hace tres años en el marco del festival Primavera Sound), cabe entender más como una labour of love respetuosa y divulgativa, comandada por la elegancia y el buen gusto, que como una oportunidad para emprender relecturas personales y heterodoxas. Un empeño menor, quizá, pero eminentemente disfrutable en su solvencia, que se abría con los bongos del irónico líder dialogando con los teclados de James Johnston, de Gallon Drunk, para dibujar la amalgama de humor e inquietud de The Ticket Puncher: un pieza de primera hora aún al amparo estilístico de antecedentes inescapables como Brassens, también muy presente en Requiem….

 

A lo largo del recital cupieron los gainsbourgs más diversos, organizados en diversas zonas tonales. Hubo aromas sesenteros, como los de 69 Year of Love, con su relajado discurrir conversacional y su coda de piano y cuerdas; aires de ensueño paradisíacos en The Sun Directly Overheard; pulso rítmico en los estribillos recurrentes de las miniaturas tropicales New York, U. S. A. o Coffee Colour; hubo enrarecido jazz de club nocturno en las teclas y platos que servían como esqueleto a Deadly Tedium, melodías infantiles infectadas de malicia en Puppet of Wax, Puppet of Song, con su batería marcial, y espacio para el frío latir robótico de la germanizante Contact o el rock clásico de contornos afilados de A Violent Poison (That’s What Love Is), parientes no tan lejanos del abecedario del Harvey más autor. Con el australiano a los teclados y el cuarteto Cordes del Món trenzando un nostálgico manto de cuerdas, Overseas Telegram (en origen un tema menor impulsado por su ritmo reggae y sus coros omnipresentes) modificó drásticamente su tono emocional para convertirse en una pieza de microscópica sencillez, intensamente melancólica, evocadora y emocionante, no muy lejos del aéreo, orquestal romanticismo crooner de Run From Happiness.

 

 

Y hubo, también, un buen muestrario de esas canciones que Gainsbourg componía como nadie, y que daban elocuente respuesta a la pregunta de Frank Zappa acerca de si el humor tiene lugar en la música: piezas como Ford Mustang, con su entrecortado, jocundo call and response, su profusión onomatopéyica de tira cómica y su paródica imaginería norteamericana, con insinuaciones de cine negro, en la que también picotearon el dueto Bonnie & Clyde o la propulsiva Harley Davidson, de arranque casi badseediano, donde, como en otras secciones del concierto, tomó la voz la cantante y guitarrista Xante White, más que adecuada con su registro quebradizo, angelical, y su presencia escénica lánguida e imperturbable.

 

En la recta final, la tormenta de cuerdas punzantes de B. B. Initials y un raudo Je t’aime… moi non plus, triplemente desautomatizado para esquivar la desgana: Harvey interpretó a solas una toma fragmentaria, reordenada, con predominio instrumental y estrofas en alemán, poco antes de clausurar el bolo con la banda entera entregándose a construir la trama densa, casi ruidista, de J’Envisage, con letra de Gainsbourg y música de Alain Bashung: el enérgico cierre de un repaso panorámico, multiforme y convencido, más exacto que intrépido, pero sobradamente capaz de transmitir el genuino, cómplice afecto que lo motivaba. 

 

Marc García

Marc García (Barcelona, 1986). Licenciado en Humanidades (UPF) y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (UB). Ha colaborado en medios como Quimera, Qué Leer, numerocero, Revista de Letras, Hermano Cerdo, The Barcelona Review Panfleto Calidoscopio. Trabaja como editor de mesa, y es también corrector, redactor, traductor y lector editorial.